Apostando fuerte

Ayer en 3º de ESO tuvimos una experiencia radical: les puse el Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz, cantado por Amancio Prada…

Antes de empezar les avisé de que nos íbamos a enfrentar a algo que probablemente estuviese muy por encima de nuestras posibilidades, para lo que quizá no estábamos demasiado preparados. Habíamos estado estudiando el Renacimiento y leyendo unos cuantos poemas de Garcilaso, pero de ahí a escuchar el Cántico Espiritual en la voz y la música de Amancio Prada media una larga distancia.

Yo recuerdo que la primera vez que lo escuché fue en 3º de BUP y que me enteré de más bien poco, pero sigo recordando aquella clase. En el fondo, esa era parte de la idea: algunos de los de 3º no tendrán otra oportunidad en su vida de enfrentarse a semejante experiencia… Hoy B me ha pedido disculpas porque se quedó dormido. Hubo más gente a la que invité yo a que se quedasen dormidos porque les estaba resultando todo tan incomprensible (creo que san Juan no habla en ningún momento del Barça, ni dice ningún taco) que les podía dar algo… Sin embargo, tengo la sensación de que a más de uno le gustó y no solo porque se agradeciese aquella música pausada en la semioscuridad junto al calorcito del radiador. Y de que más de uno tenía la misma sensación que yo en el concierto de Zubin Metha: “me debo de estar perdiendo algo realmente bueno”. Lo mismo he matado más de una vocación literaria. El que no arriesga, no mama.

Por si alguien se anima, aquí le dejo el enlace de la primera parte:

Wislawa Szymborska

La poetisa a la que me refería ayer era Wislawa Szymborska (soy incapaz de aprender el nombre y cada vez que quiero decirlo o escribirlo lo tengo que volver a mirar). Y con ella hemos empezado nuestros recreos poéticos, aunque por culpa de un examen demasiado largo, y esta vez no mío, apenas hemos tenido cinco minutos para conocerla. Estábamos solo P y yo, entre otras cosas porque no se lo hemos dicho a nadie… o a casi nadie: al empezar el recreo me ha venido a saludar A y se me ha ocurrido decirle que teníamos un recreo poético, me ha mirado con el apuro de no saber cómo decirme que no y le he facilitado una salida digna para que venga en otra ocasión si le apetece. Tampoco se ha animado R, que bastante tiene con ensayar con la flauta travesera en los recreos. Así que allí estábamos, P y yo y apenas habíamos leído media poesía cuando ha empezado a entrar mi querido 3ºB. Les he dicho que entrasen en absoluto silencio, pero la transmisión de la orden se ha perdido en el tercer sujeto y lo hemos tenido que dejar.

Como ya había encontrado la página con las poesías de Wislawa Szymborska (lo he intentado escribir sin mirar y he tenido que borrar y reescribir), he empezado la clase hablando de tan insigne poetisa y le he pedido a N que eligiese un poema para hacer una pequeña cata. Ha elegido “Principio y fin”. Y la verdad es que me ha gustado más de lo que me esperaba. Así que alguien ha elegido “Despedida de un paisaje” y me ha gustado más todavía (yo diría incluso que “nos” ha gustado más. Nos hemos atrevido con “La ciudad exige…”, pero ese nos ha convencido algo menos y así habríamos seguido el resto de la clase, pero había un par de sonetos de Petrarca a los que les estábamos haciendo esperar más de la cuenta y nos hemos tenido que despedir de Wislawa. Eso sí, yo pienso seguir leyéndola.

Aquí está uno de los poemas que hemos leído. Se pueden encontrar unos cuantos más en la página A media voz:

Despedida de un paisaje

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.

Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.

De Fin y principio. 1993
Versión de Gerardo Beltrán

Escribimos algo juntos

Hace una o dos semanas me aproveché de una entrada de J para dar publicidad a su idea de “Escribamos algo juntos“. Y hoy voy a plagiarle nuevamente porque ya ha publicado el resultado.

No deja de sorprenderme lo bien que queda y cómo coincidimos en el tratamiento del tema, incluso en el estilo, los que escribimos sin habernos puesto antes de acuerdo. Por ejemplo, la aparición constante de la segunda persona, que no aparecía en la frase de partida: “mientras el sol hace noche en el alféizar de la ventana preguntándose si alguna vez fue cierto este día, estos ojos cerrados”. No sé cuántas trampas tendrá que hacer J para cuadrarlo, pero puedo asegurar que a mi texto no le ha cambiado ni una coma.

Aquí está nuestro nuevo “Escribamos algo juntos” (en el título de la entrada he puesto “escribimos” porque ya está escrito). Además esta vez incluye hasta banda sonora:

y mientras las burbujas se escapan hacia ese sol preocupado  me hundo en un sueño despierto.

No tardará, seguro que no tardará. O al menos eso quiero pensar. Si los acordes de una guitarra rota hace años te hicieron perder la cabeza en este atardecer quizás no sea buen momento para volverse a enamorar. Quizás y solo quizás las estrellas te dirán cuantos versos han borrado las olas de este mar de colores, colores ciegos. No tardará, seguro que no tardará. Hay algo en tu sonrisa que me encanta, que me lleva a la caída en lo mas profundo de tu mar mientras el sol hace noche en el alféizar de la ventana preguntándose si alguna vez fue cierto este día, estos ojos cerrados. Pero sí, es cierto, mis ojos están cerrados porque estoy muerto esperando una última visita que consiga iluminar los resquicios de esta soledad apaciguada que clama al desconcierto. Ellos no saben a qué juegan los pájaros, si te lleva el mar a su destino.  
No tardará, seguro que no tardará. El viento, como pequeños islotes de sueños, supura el dolor de tu ausencia alejándose cuando donde quiere estar es aquí, aún, sabiendo que la realidad robó ya este momento, si es que acaso existió. Y entonces llegas tú, tan inesperada como siempre, tan a última hora como siempre, con ojos de sonrisa y labios de atardecer… o al menos eso quiero pensar.

La chica perfecta

Una de las actividades que suelo incluir a lo largo de la evaluación es que cada alumno tiene que salir a la pizarra a recitar de memoria una poesía de al menos 14 versos. En general, no les hace mucha gracia y les da “muchísimo palo” salir, pero creo que una vez que lo consiguen se sientan y se sienten la mar de contentos. La actitud del público suele ser muy respetuosa y para que no se desborde el entusiasmo hemos quedado en que al final de la poesía aplaudimos como los sordos: agitando las manos al lado de la cabeza, sin necesidad de molestar a las clases vecinas.

El otro día le tocaba recitar a R y me preguntó si podía recitar una poesía suya, en lugar de la de algún autor conocido. Eché un vistazo a los primeros versos y le di el visto bueno. Como se titulaba “La chica perfecta” le pregunté, en broma, a quién se la había dedicado y me contestó que a P, que estaba allí mismo en clase y que no sabía dónde meterse.

Cuando terminó el recitado fue inevitable el aplauso sonoro y en más de unos ojos se asomaban unas lagrimillas de emoción. C me insistió en que esto lo tenía que contar en el blog, que era un día muy bonito y que había que recordarlo (y ya de paso me preguntó cuándo pensaba actualizarlo, que ya estaba bien).

Le pedí a R la poesía y aquí la reproduzco:

LA CHICA PERFECTA

Cuando por un mal momento

en la vida pasaba

y cuando todas las noches

llorar a mí me tocaba,

después de Ética

en un día muy normal,

me topé con una chica

que era guapilla y tal,

me dijo unas palabras

y aunque le respondí con ironía: “¡qué lista!”,

ella para mí había sido

un amor a primera vista.

Le decía cosas bonitas,

frases sin igual,

parecía la chica perfecta

aquella que acababa de encontrar.

Entonces, yo me declaré

y ella me aceptó

y juntos comenzamos

una hermosa relación llena de amor.

Todo iba de maravilla,

era la mujer ideal

y yo sentía por ella

algo muy especial.

Un día nos miramos a los ojos

y nos dijimos: “te amo

y quiero pasar

el resto de mi vida a tu lado”:

Todo era perfecto

en mi mundo, yo era el dueño,

pero entonces, tragedia, me caí de la cama

y desperté: tan sólo había sido un sueño.

Me levanté desesperado

cogí el móvil y nada, luego miré a la pared:

había una fecha enmarcada

veintiocho del nueve de dos mil diez.

Entonces salté y grité de la alegría

pues mi sueño era realidad,

por fin había encontrado a la chica perfecta

cuyo nombre es Pilar.

Dos días después, le tocó el turno de recitar a P, que también me trajo su propia poesía y que tuvo que hacer de tripas corazón para salir a la pizarra, pero al final, como siempre, el amor es más fuerte que el tonto temor al ridículo:

HISTORIA DE DOS

Estuve mucho tiempo

sin creer en el amor

odiando a las personas

que rompieron mi corazón.

Fue conocerte a ti

y mi vida llenaste de ilusión

por eso conseguir que todos los días sonrías

será mi única misión.

No puedo describir

todo lo que siento por ti,

solo sé que me enamoré

desde el primer día en que te vi.

Lo nuestro es infinito,

lo nuestro no tiene final,

tú eres mi chico perfecto

y yo tu chica ideal.

Ratos felices hemos pasado,

también otros hemos llorado,

pero no me importa,

siempre que tú estés a mi lado.

No habrá razones

para que esto muera,

este amor tiene tendencias

a lo infinito,

está bilndado contra el miedo,

el engaño y el olvido.

Son muchas las personas

que no quieren que esté

a tu lado,

pero yo por esto he apostado.

Si algún día te vas,

que eso el tiempo lo dirá,

aquí siempre como amiga me tendrás.

Todo este amor

siempre lo recordaré

porque tú eres mi chico especial

ese que siempre soñé.

Y ya aquí acabo

porque Eduardo me pidió catorce versos,

sólo quiero que entiendas

que lo que siento por ti es inmenso.

Estoy enamorado…

O por lo menos eso creo. Tengo todos los síntomas: no dejo de pensar en ella ni de día ni de noche, estoy deseando verla, pero a la vez temo ese encuentro. Tan pronto estoy eufórico y animoso, como me siento cobarde y triste. “Ay, si no me mirabas”. En fin, que me quedan dos días para positar y ya sólo pienso en ti, querida “oposi”.
De todas formas, me consuela leer lo que escribía Lope, pocos días antes de presentarse a las oposiciones de secundaria:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:
no hallar fuera del bien centro y reposo, 5
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave, 10
olvidar el provecho, amar el daño:
creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien positó lo sabe.

Y tampoco lo pasó bien del todo el amigo Quevedo cuando vio que se acercaba el día del examen práctico:

Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día,
y la última hora negra y fría
se acerca de temor y sombras llena.
Si agradable descanso, paz serena 5
la oposi en forma de dolor envía,
señas da su desdén de cortesía:
más tiene de caricia que de pena.
¿Qué pretende el temor desacordado
de la que a rescatar piadosa viene 10
espíritu en miserias anudado?
Llegue rogada, pues mi bien previene
hálleme agradecido, no asustado:
mi vida acabe y mi vivir ordene.

La rima de tu prima

Hoy estaba estudiando como un campeón hasta que ha venido un amigo y he decidido hacer una pequeña pausa de quince minutos, que como bien sabíamos los dos se han convertido en un par de horas. Eso sí, de lo más divertidas y enriquecedoras: hemos arreglado un poco el mundo, que falta le hace, e incluso hemos acabado hablando de poesía: él piensa que el poema te tiene que brotar perfecto, que si lo que haces es trabajarlo durante un par de horas no haces poesía, sino literatura. Y la verdad es que no le salen malos poemas: habría qué ver qué le saldría si le dejase a la Musa currárselo un poquito más.
También se me ha indignado porque le he confesado que alguna vez, para los cuatro poemas chorras que he escrito porque la poesía es una de las gracias que el cielo no quiso darme (como a Cervantes: cualquier día escribo El Quijote), decía que se ha indignado porque le he dicho que he utilizado un diccionario de rimas: sí, lo confieso, he rimado.
Por cierto, si alguno no es tan purista como mi amigo artista, y por rimar se muere, que mire aquí si quiere. Esta página ofrece un diccionario que te evitará el calvario de buscar la palabra acertada para una poesía bien rimada…
No, no soy tan cutre, para el feo párrafo precedente no usé diccionario tan indecente, sólo de una rima me nutre para acabar el presente.
(Quizá sea buena ocasión para dejar la oposición, creo que enloquezco por momentos: ¿qué será de mis cuentos?).
Pero, por cierto, Maite, ¡qué alegría!
Pensaba que ya nadie me leía.