Miércoles de ceniza y fin del postureo

Me había propuesto escribir una vez a la semana, en principio los miércoles, y ayer fue miércoles y no escribí… Miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia. Me gustaría decir que no publiqué ninguna entrada en el blog porque estuve de ayuno digital, pero la verdad es mucho menos heroica y más prosaica. Como si no me conociese, conseguí engañarme a base de “a ver si luego encuentro un buen rato y escribo”.

Todos los años, en la misa del miércoles de ceniza, día de inicio de la cuaresma para los católicos, se lee el mismo Evangelio: Mateo 6.1-6.16-18. En ese pasaje Jesús recomienda a sus discípulos acabar con el postureo. Postureo es una palabra bastante nueva, que ha entrado en el diccionario de la RAE en diciembre de 2017, pero el postureo es tan antiguo como el ser humano. Y Jesús les pide a sus discípulos que cuando hagan limosna, recen o ayunen no lo hagan para conseguir “likes”:

«Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser ser honrados por la gente (…). Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres (…). Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan (…)».

Y uno se escandaliza de lo hipócritas que son los hipócritas, pero a la vez sabe que, como se descuide, estará cada poco revisando las estadísticas de esta entrada, para ver si ha tenido eco, en lugar de ponerse a concretar en sus propias carnes, siguiendo los consejos del papa en su mensaje de cuaresma, cómo dedicarse al ayuno (“o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón”); a la oración (“para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia”); y a la limosna (“para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece”).

¡Que empiece la cuaresma y acabe el postureo!

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