ABORTO LIBRE!

El otro día, camino de la facultad, me encontré unas cuantas pintadas de “Aborto libre!” y llevo un par de días debatiendo en Twitter con @RebeldeDesertor, a quien aprecio de veras, sobre el tema… Y sé que es asunto espinoso y enconado y que no suelo escribir aquí sobre temas tan controvertidos, pero creo que hoy voy a hacer una excepción.
No pretendo convencerte o hacerte cambiar de opinión (bueno, un poco sí, pero me imagino que es tan imposible como que tú me convenzas a mí). Lo que sí que me gustaría es que hicieras el esfuerzo por comprender por qué hay quienes en pleno siglo XXI se empeñan en oponerse al aborto. Yo comprendo que haya gente que, si piensa que la vida humana no comienza hasta que se nace, considere el aborto como una posible solución a un embarazo no deseado, que defiendan el derecho a la mujer a decidir cuándo ser madre o a decidir si siguen o no adelante con su posible hijo.
Pero imagínate, por un momento, que consideras que la vida humana es un bien inviolable, que estás convencido de que es injusta y abominable la muerte de cualquier ser humano inocente con independencia de su raza, sexo, religión, opción política, clase social, cultura, etc. De hecho, me imagino que para estar de acuerdo en este punto tampoco tienes que imaginar demasiado.
Imagínate ahora que estás convencido de que la vida humana comienza desde el momento en que un óvulo es fecundado por un espermatozoide: si dejas que ese óvulo fecundado, que ya tiene un ADN único e irrepetible, siga el curso normal de los acontecimientos, mucho antes de que te quieras dar cuenta ya habrá un corazón latiendo, un sistema nervioso… Pero es todo un desarrollo, el ser humano no se va fabricando por piezas como un coche: ahora ponemos un corazón, este pie aquí y esta mano allá, el cerebro y listos. Insisto, es un proceso imparable (bueno, por desgracia es parable) que culminará, en circunstancias normales, 70 u 80 años más tarde…
Este segundo punto, el de cuándo comienza realmente la vida humana es mucho más difícil de imaginar, lo sé. Tampoco yo lo he tenido siempre tan claro. No se trata del derecho a ser madre o padre, sino del deber de no dejar de serlo cuando ya se es; y se empieza a ser madre o padre cuando hay un hijo; y empieza a haberlo antes de que se empiece a verlo. El hecho de nacer no me cambia de especie, sigo siendo de la misma especie biológica que un minuto antes de nacer y que un día antes y que una semana y que un mes y que cuatro meses, y que nueve… Sé de casos de gente que ha cambiado de pareja, de ateos que se han convertido y de creyentes que se han hecho ateos, de políticos que han pasado de un partido al otro y viceversa, incluso de madridistas que se han hecho culés y de culés que se han hecho del Madrid. Sin embargo, no conozco ningún caso de que alguien que se opusiese al aborto se haya convertido en un encendido defensor de la postura abortista, pero sí que sé de numerosos casos de abortistas que han dejado de serlo y han puesto todo su empeño en defender la vida del no nacido. En la red es fácil encontrar cientos de vídeos y testimonios al respecto, pero recuerdo cómo me impresionó el escalofriante vídeo del doctor Nathanson, “El grito silencioso”, u otro vídeo que se titulaba “Meet the abortion providers” .
Si llegas al convencimiento de que la vida humana no comienza con el nacimiento, sino mucho antes, ¿no harías lo posible por defenderla? Pues eso es lo que les pasa a los que se oponen al aborto.

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