Fin de semestre

Sí, se llama primer semestre, aunque empieza en septiembre y acaba en diciembre. De hecho, las clases acabaron el 5 y durante estas semanas he estado liado con exámenes, pero esta vez era yo el que los hacía… y que los corrija otro.

Es fantástico redescubrir lo poco que te importa que antes de darte un examen un profesor se dedique pacientemente a explicártelo, lo agradecido que estás al que es capaz de corregir el examen en el día y lo a punto que has estado de ofrecerle a otro la posibilidad de hacer un trabajo para que te suba dos décimas.

Pero mucho más entretenido que los exámenes fue el tradicional “lunch” de Navidad que tuvimos ayer los vecinos. Fue a las ocho de la noche y en castellano, pero os aseguro que en el cartel anunciador del ascensor lo llamaban “lunch”. La verdad es que hasta ahora mi trato con los vecinos había sido más bien escaso: conozco al portero sustituto y poco más, porque vivo en el segundo, la gente suele bajar en ascensor hasta el garaje y mis horas de entrada y de salida ya se ve que no son de las más concurridas. Así que ayer bajé, muerto de vergüenza (aunque no lo parezca) y dispuesto a conocer a los vecinos. El edificio es grande: dos escaleras, cuatro pisos en cada escalera y siete plantas (no he hecho la cuenta, pero deben salir unos cuantos) y a estas cosas no es que baje la mayoría, pero me lo pasé en grande conociendo al 7%. Cogía una bandejita de canapés y me acercaba a alguien con la mejor de mis sonrisas: “¿Qué tal? Me llamo Eduardo, ¿quieres ser mi amigo?” (la idea era esa, pero no la decía con esas mismas palabras, que no cunda el pánico).

De lo mejor que me ocurrió es que a la primera persona que le pregunté resultó ser profesora de instituto… ¡De Lengua!, aunque ya jubilada. Ya se ve que Dios los cría y ellos se juntan. Congeniamos en seguida, pero cuando le pedí que me fuese presentando a más vecinos me confesó, avergonzada, que a la mayoría no los conocía por el nombre. Y la entendí perfectamente, porque a mí en Madrid me pasaba lo mismo y no quiero que aquí la historia se me repita. A los de Madrid los conozco de hace tantos años, de cuando era realmente un chico tímido, que ahora ya me da vergüenza preguntarles cómo se llaman. Pero ayer hice el esfuerzo de ir preguntando y aprendiéndome los nombres de todos los que pude, aunque mucho me temo que a varios no los volveré a ver hasta el “tradicional lunch” del año que viene.

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2 comentarios en “Fin de semestre

  1. Te sigo leyendo.
    Me sigues dando “envidia sana” . ¿Es realmente envidia? ¿O es otra emoción?
    Un escrito tan completo llena de enternecimiento. Contigo esto se magnifica porque “juegas” con las palabras muy noblemente.
    Leerte es un “lunch” muy saludable.

    Gracias

    Que el Espiritu Santo continue dándote Grandes Dones

    Me gusta

  2. Te sigo leyendo.
    Me sigues dando “envidia sana” . ¿Es realmente envidia? ¿O es otra emoción?
    Un escrito tan completo llena de enternecimiento. Contigo esto se magnifica porque “juegas” con las palabras muy noblemente.
    Leerte es un “lunch” muy saludable.

    Gracias

    Que el Espiritu Santo continue dándote Grandes Dones

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