Un mes

Hoy hace un mes que llegué a Pamplona y no puedo menos que entonar a pleno pulmón “tempus fugit” o “tempus breve est”, pero no lo haré porque desconozco la música apropiada (imagino que tendrá un tempo “allegro prestissimo con fuoco”) y porque no quiero alentar la recién empezada temporada de lluvias.

Lo que sí puedo hacer es constatar la capacidad de adaptación del ser humano: junto a la sensación de “qué rápido va todo”, está también la sensación de “llevo aquí desde siempre”. Quizá porque durante mucho tiempo me he ido preparando psicológicamente para cambio tan brusco, a la hora de la verdad compruebo que no es para tanto y que quizá no haya tanta diferencia entre enseñar Lengua castellana y Literatura en 3º de ESO o 2º de Bachillerato y estudiar Hebreo, Canon Bíblico, Historia de la Exégesis, Psicología y esas cosas. Eso sí, uno comprende mejor a los alumnos cuando mira el reloj y ve que apenas ha pasado un cuarto de hora de clase o cuando le manda un whatsapp a un compañero en mitad de una explicación para comentar la jugada… Aunque la verdad es que estoy disfrutando con casi todas las asignaturas y con cierta frecuencia me siguen dando ataques de risa (eso sí, de momento solo fuera de clase).

Alguna que otra vez me entra la melancolía y estoy a punto de darme clase encima, pero entonces procuro recordar las marabuntas por los pasillos del instituto aderezadas de unas cuantas soeces y unos cuantos improperios más o menos amistosos. O las clases en las que se te encaraba un alumno o no te atendía ni el Tato o… Pero suele ser inútil, porque es inevitable acordarse de tantos buenos momentos y de tanta buena gente y ponerte a pensar qué habrá sido de X o de Y y cómo les irá la vida. Y entonces te das una vuelta por Twitter y tratas de averiguar qué esconde la vida en 140 caracteres. O llamas a los amigos o te llaman y te cuentan y te vuelves a echar unas risas.

Y así, como quien no quiere la cosa, cuando te quieres dar cuenta ya ha pasado un mes y empiezan a acumularse los libros que tienes que leer y los trabajos que tienes que hacer (¿por qué todos los profesores pensarán que su asignatura es la más importante?) y las ganas de venir al blog a contar cómo te va por si alguien, empedernido y contumaz, no se cansa de tanto silencio.

2 comentarios en “Un mes

  1. Como bien dices ,la vida fluye ,a una velocidad bastante rápida, acabo de empezar 1 de Bachiller y este mes se me ha pasado ipso facto, gracias a los nuevos compañeros, a los buenos profesores y a otros que están un poco chalados. La vida pasa muy rápido y sino mírala, hoy ya cumples un año más¡¡ ya son 42 😛 muchísimas felicidades¡¡

    Venía a recordarte que igual que nos recuerdas a muchos de nosotros, nosotros también nos acordamos mucho de ti, que gracias a lo que me enseñaste un día, hoy puedo hacerle cara a la enseñanza de la lengua tan estricta que tiene Dunia…

    Quiero que sepas que aunque estés en el seminario no dejes de escribir ya que se te dá estupendamente y seguro que te apasiona¡¡ no cambies y sigue tan majete como siempre 🙂

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  2. Muchísimas gracias, Mario, por pasarte por aquí y felicitarme también en este muro. Es evidente que el tiempo corre, porque te quería haber contestado el mismo día 8 y ya han pasado 11 días (y ya no sé si te volverás a pasar por aquí para leer esta respuesta).
    Disfruta de 1º de Bachillerato y no le tengas ningún miedo a D., porque no es tan terrible como os hacen creer.
    Y sí, mi idea es seguir escribiendo, pero ya se ve que del dicho al hecho…

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