Volver a empezar

Hoy ha sido mi primer día de clase desde el otro lado. Ha sido volver a empezar, volver a la maravillosa vida de estudiante universitario y, como siempre, he tropezado en la eterna piedra de la burocracia cuando he ido a hacer la matrícula, a pesar de que iba de lo más preparado:
-Fotocopia del DNI…
-Fotocopia del DNI.
-Tres fotos tamaño carnet…
-Tres fotos tamaño carnet.
-Fotocopia del título de licenciado…
-Bueno, he traído este certificado de notas con todas las asignaturas porque también querría que me convalidasen el latín y el griego y supongo que vale también como título…
-Ah, sí, muy bien.
Pero no era todo tan fácil y esta tarde me han llamado para decir que tengo que llevar el título y patatín, patatán. Lo peor es que cuando P me dijo en Madrid que me llevase el título, yo le respondí que suponía que no hacía falta porque llevaba el certificado de notas… Con lo contento que estaba yo no solo por haber guardado durante diecinueve años el certificado de notas, sino por haber sabido encontrarlo a la primera.
Después han empezado las clases y he comenzado con el sueño de todo alumno: las dos primeras horas tenía clase de latín, a la que no tengo que asistir, y a tercera Canon Bíblico… Pero no ha venido el profesor porque estaba en un congreso, así que nos han adelantado Hebreo y hemos acabado una hora antes.
Estudié algo de hebreo, pero demasiado poco algo y hace demasiados años, así que me sonaba todo a nuevo. La tarea para esta tarde es aprenderme el alefato. En el fondo, no es tan distinto de mi primer día de clase en el instituto: entonces tenía que aprenderme de memoria los nombres de los futuros alumnos y ahora las letras, así que me pilla entrenado: grupos de cinco y reglas mnemotécnicas de lo más peregrinas.
Mañana más… y mejor, porque los martes no tengo clase.

3 comentarios en “Volver a empezar

  1. Me alegro de que el blog no haya caído en letargo y si los martes tienes un huequito se actualice, al menos , a la semana. Curioso eso de ser profe durante tantos años y volver a ser alumno…en el fondo me da que nunca dejamos de ser alumnos….un abrazo

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  2. Efectivamente, Julio, aunque creo que al final no lo puse esa era una de las ideas que tenía en mente cuando escribía el artículo: tengo la certeza de que los alumnos me han enseñado mucho más que yo a ellos.

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