La trigésima

 Se me había olvidado colgar el cartel de “blog semicerrado por vacaciones” (y solo por vacaciones), pero una vez más ha venido en mi ayuda una nueva sobrina para despertarme del sopor escrituril estival (hoy por fin he enviado también mi primera carta manuscrita veraniega). De todas formas confío en recuperar el ritmo por mí mismo, sin necesidad de nuevas incorporaciones a la familia, porque no se avistan nuevos sobrinos para los próximos nueve meses.

Esta madrugada ha nacido Itziar y reconozco que me han entrado dudas y he tenido que ir a buscar si llevaba tilde o no… Y no la lleva porque es nombre de origen vasco, que puede tener que ver con “estrella” o con “altura empinada que mira al mar” (prefiero la primera hipótesis).

Itziar se ha hecho esperar: salían de cuentas a finales de julio y yo había puesto el día 29 para la porra, más que nada con la esperanza de poder conocerla pronto, pero al final ha nacido a las seis del siete del ocho y es la trigésima de mis sobrinos, datos que no sé si le marcarán su destino, pero que quedan cuando menos curiosos y redondos.

Me temo que no voy a ser el único que va a tardar en conocerla porque el resto de la familia estamos de vacaciones esparcidos por la Península: mis padres, hermanos y sobrinos en un pueblo de Galicia que colonizan cada agosto y yo en Pamplona, entrenándome para lo que se me viene encima. Menos mal que nos quedan las tecnologías para irnos haciendo una idea: