Día internacional de la Narración Oral

Lo sé, probablemente no tenías ni idea, pero hoy, 20 de marzo, es el día internacional de la Narración oral (aunque la rima quede mal).

Hice mi primer taller para apreder a contar cuentos en 1995, recién terminada la carrera y cuando estaba empezando a dar clases. El año anterior, todavía en la facultad, había asistido en el Paraninfo de Filología a una sesión de cuentos que me cautivó y encantó. Yo también quería contar.

Fue P, amigo y maestro, quien me comentó que había hecho un taller de cuentos con Francisco Garzón Céspedes y me dijo que me gustaría. Así que me apunté a mi primer taller. Y no solo aprendí a contar cuentos. Aprendí la importancia de la palabra, de la conversación, de la comunicación oral… Y se fraguaron los cimientos de una amistad que camina ya hacia los veinte años.

Después de aquel primer taller, empecé a buscar cuentos que contar e incluso encontré amigos dispuestos a escucharlos. Fue pasando el tiempo y un año después recibí una carta de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE) que me animaba a continuar con mi formación como narrador con un taller de perfeccionamiento… Y no pude resistir la tentación. Creo que fue en 1997 cuando me subí por primera vez a un escenario, en el Centro Cultural de la Villa. Y desde entonces he contado en incontables ocasiones y la vida se me ha ido llenando de cuentos, desde aquella versión de la historia de Píramo y Tisbe que llevé al primer taller hasta “Blancaniev.es” que me regaló N hace un par de años. Algunos, como “La nariz María del Carmen” o “La viejecita y el cerdito” se han acabado quedando por el camino. Otros me siguen acompañando una contada tras otra, como las distintas versiones de Caperucita: la versión original, en latín, la políticamente correcta o la “Tacirupeca Jarro”.

Hay cuentos a los que siempre vuelvo con emoción, “Todos los puentes eran rosas”, de Pepe Morán, amigo y maestro, o “Un encuentro” o “Graffiti”… He contado con niños de dos o tres años y con niños de ochenta -porque con los cuentos, por muy adultos que seamos, todos nos volvemos imaginativos, frágiles y poderosos-, en cafés, bibliotecas, teatros, colegios, casas, centros culturales, asociaciones, estadios (bueno, en singular: estadio)… Y los cuentos me han hecho disfrutar tanto, sobre todo porque me permitían que otros disfrutaran tanto, que me sé deudor insolvente, pero agradecido de quienes me iniciaron en este arte: de Francisco, de Víctor, de Pepe; y de todos cuantos me han escuchado alguna vez y se han emocionado o han reído a carcajadas con mis cuentos.

A todos, feliz día de la Narración Oral. Contar es lo que cuenta.

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3 comentarios en “Día internacional de la Narración Oral

  1. ¡Pues feliz día de la Narración Oral! yo no recuerdo con tanta exactitud cuando E, hermano y hermano, me animó a embarcarme en la aventura del contar… ¡Pero sí recuerdo a menudo que nunca agradeceré lo suficiente lo que he disfrutado y disfruto con los cuentos!

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  2. eNacho, tomo nota del marzo letroso y abril libroso. Por cierto, te debo un libro (me gustaron más unos que otros, como no puede ser de otra manera, y algunos realmente fantásticos).
    Armando, hermano y hermano, Tusitala te sigue esperando. Quizá esté llegando el momento de “retusitalarlo”.

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