Bueyes, asnos y otros animales

Lo sé. La Navidad ya pasó. Hablar de esto ahora es cuando menos anacrónico, pero es que llevo tiempo queriendo escribir sobre lo que voy a escribir y las próximas navidades me parecen un tanto lejanas para esperar a abordar el tema.

El caso es que hace casi dos meses, Benedicto XVI publicó su libro La infancia de Jesús y me encontré algún titular del tipo El Papa afirma que no había ni mula ni buey en el portal de Belén en El País o Jesús no nació junto a un buey y una mula, según el Papa en La Vanguardia o El Papa dice que en el pesebre no había ni buey ni mula en elPeriódico.com… y el aluvión de comentarios irónicos y sarcásticos, la mayoría muy ingeniosos, no se hizo esperar en las redes sociales. Y uno no puede por menos que preguntarse qué necesidad tenía el papa de meterse en tales berenjenales y de ofrecer tan suculenta carnaza para la chanza universal. ¿Por qué se dedicaba el papa a atacar de esa manera tan arraigada tradición? ¿Por qué ese empeño en corregir la tradicional iconografía del belén? Además, aunque en los evangelios no aparezcan nominalmente el buey y la mula, seguro que se puede justificar su presencia fácilmente. De hecho, encontré en Internet un texto que me parecía demoledor para las afirmaciones del papa y que aquí reproduzco:

Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.»

Meter Stuhlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: «En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás» (p. 52). Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25,18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para «el buey y el asno», para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.

En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.

Lo más curioso de todo es que estas palabras son del propio Benedicto XVI… Y, en concreto, aparecen en la página 76 de su libro La infancia de Jesús. Y ya no sé si son la mala idea, las prisas o la ignorancia, pero sorprende cómo nos dejamos arrastrar por un titular porque estamos empezando a acostumbrarnos, y yo el primero, a no pasar de los 140 caracteres.

Y ya que estamos, feliz Navidad… con más adelanto que nunca.

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Un comentario en “Bueyes, asnos y otros animales

  1. Aún no he tenido la oportunidad de leer el tercer libro sobre Jesús de Benedicto XVI.

    Imagino que muchos de los que nos están machacando sobre la afirmación del Papa, de que la mula y el buey no estaban presentes en el nacimiento de Jesús en Belén, tampoco lo habrán hecho, así no puedo entender la razón de semejante polémica.

    El que no se cite en los Evangelios al buey y a la mula no quiere decir que no estuvieran, (como tú bien lo has explicado) pero para nada pone ni quita esa circunstancia conocida desde siempre y justificada por la tradición, por eso me sorprende que algunos medios digan que el Papa ha descubierto que el buey y la mula no estaban en Belén y se ha cargado el Misterio (gracias N por explicarmelo).
    Pero con la que está cayendo, creo que nos debemos fijar más en el testamento de Jesús: “amaos los unos a los otros” que en sacarle 5 pies al gato……..mientras que en Israel se están matando a bombazos y en nuestro pais miles de desahuciados de sus viviendas por un sistema ladino y embaucador .

    Quizás nos estamos conformando con leer simplemente los titulares y algo del resumen.

    En mi nacimiento permanecerán el buey y la mula .Tengo que reconocer que me cansé de buscar a Jesús en lugares donde había mucho bienestar ……….

    Feliz Navidad¡¡¡

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