Uno menos

Hace unos años vi una película de Zhang Yimou titulada Ni uno menos. No es que me apasione el cine chino, pero esa película me encantó, aunque ya no la recuerdo bien: una chica de unos 13 años tenía que hacerse cargo durante un tiempo de la escuela rural porque el maestro debía abandonar el pueblo durante unos meses por no sé qué motivos. El maestro prometió a la muchacha pagarle una pequeña cantidad si cuando regresase ningún alumno había abandonado la escuela…

Al volver de las vacaciones, me llegó un mensaje de jefatura de estudios: “X no asistirá a clase a partir del 8 de enero porque se ha matriculado en una ACE”. Y la primera sensación he de reconocer que no fue de pena o de fracaso, sino más bien de alivio. Una ACE es una Aula de Compensación Educativa (más información aquí) y está dirigida a alumnos con serios problemas de aprendizaje y de convivencia. No conozco a ningún profesor que se dedique a estas aulas, pero hacia ellos va toda mi admiración y respeto. Se encargan de tratar de sacar adelante a alumnos que ya hemos dado por imposibles. Y me consta, por algún antiguo alumno, que tienen su eficacia y que cuando los alumnos se encuentran en un entorno mucho más práctico y en el que pueden conseguir algunos logros, cambian de actitud.

Espero que X aproveche la oportunidad. A principio de curso, cuando le pregunté si tenía ya el libro de texto me respondió que no se lo pensaba comprar porque no pensaba estudiar nada. Y me pareció de lo más lógico… y de lo más terrible. Ha faltado muchísimo a clase porque, cuando no estaba expulsado, era él el que decidía no aparecer o perderse por los pasillos del instituto y “liarla”. Lo más que conseguí fue una especie de acuerdo tácito de política de no agresión: yo no te obligo a trabajar y tú no molestas en clase… Aunque ninguno de los dos fuimos capaces de cumplir siempre nuestra parte del trato.

Poco antes de Navidad tuve ocasión de hablar tranquilamente con X porque le habían castigado y me tocaba a mí encargarme de los castigados. Estuvimos charlando un rato. Y me gustaría pensar que no eran imaginaciones mías que, por momentos, desaparecía de su rostro la mirada de asco y desprecio hacia todo lo que le rodeaba.

Me contó una situación familiar difícil y retazos de una vida complicada. Acabé llegando a la conclusión de que gran parte de sus problemas comenzaron cuando repitió 4º de Primaria. No me cuesta imaginarme a X como un niño tranquilo, callado, al que le cuesta enterarse de las cosas, pero buen tipo. Sin embargo, repitió cuarto y no aprovechó esa repetición… Total, ya no podía repetir más y pasaba de curso. Y así pasó 4º, 5º y 6º, sin hacer académicamente absolutamente nada, ampliando cada curso el océano de sus carencias y aprendiendo a odiar un entorno y un mundo que se tornaba más y más ininteligible.

Llegó a 1º de la ESO, volvió a no hacer nada, volvió a repetir y un año después ya le teníamos en 2º… Si a eso se le suma que en cuarto tuvo que sufrir que algún compañero se metiese con él porque era pequeño y tímido es hasta cierto punto comprensible que a ese mismo compañero, que ahora es más bajo que él, haya tratado de hacerle la vida imposible desde que cambiaron las tornas.

X, en el instituto, no ha encontrado otro refugio que el rencor hacia todo lo que oliese a académico o disciplinario. Y en la mayoría de las ocasiones ha encontrado, quizá porque es lo que de alguna manera iba buscando, por parte del profesorado palabras bruscas, partes y amenazas.

Y ahora, mientras escribo esto, me da pena que se haya ido. Y me invade una dolorosa sensación de fracaso… Sin embargo, estoy convencido de que seguir en el instituto era la peor de las soluciones posibles. Hemos fracasado, sí, pero a estas alturas ya era muy complicado poner remedio. Y una vez más me pregunto qué sentido tiene la promoción automática, que te obliga a pasar de curso sin hacer nada y te deja sin recursos intelectuales suficientes para rehacerte.

Espero que a X le vaya bien y espero encontrármelo algún día sonriendo sin amargura ni ironía, sino contento porque su vida haya dejado de consistir en un continuo chapoteo en el fracaso.

Encantado por contar

Hace más de seis años (en concreto el 6 de octubre de 2006, que lo he buscado en el blog), hice mi último unipersonal en Madrid para público general. Es decir, una función de cuentos en la que solo cuento yo… Bueno, no: en la que cuenta todo el que asista, porque un cuento sin público no es posible. Y, de hecho, el encanto de contar es no contar solo, sino poder contar con los demás. Lo que quería decir es que esta vez seré yo el único que cuente desde el escenario.

Desde luego también me encanta compartir escenario con más gente porque es una de las cosas que más te enriquece como narrador, pero tenía también ganas de un espectáculo largo (cerca de una hora) para poder contar mis mejores cuentos y espero que algún que otro estreno. Además quién sabe cuándo volveré a hacer un unipersonal en Madrid. Así que estoy encantado por contar, pero, sobre todo, estaré encantado por contar contigo.

Aquí están todos los datos por si te animas:

C U E N TO S  O R A L E S

CUENTOS,

CUENTOS

CONTIGO

PARA SENTIR, PARA REÍR,

PARA ESTAR MÁS VIVOS

UN EVENTO DE LA CÁTEDRA IBEROAMERICANA ITINERANTE

DE NARRACIÓN ORAL ESCÉNICA

Coordinación del Ciclo: CIINOE

Compañía de la Imaginación (Iberoamérica/Europa)

Compañía La Aventura de Reinventar (Iberoamérica)

Compañía del Encantamiento (España)

ENERO / FEBRERO / 2013

EL HUMOR, LAS EMOCIONES, LAS SENSACIONES,

EL ENCANTAMIENTO DE LAS HISTORIAS EN

Cinema

ANGÉLIKA

Lounge

CAVA BAJA, 24. ZONA: CENTRO. MADRID.

(A MUY POCA DISTANCIA DE LA PLAZA MAYOR). METRO: LA LATINA.

A LAS 21:00 HORAS.

Consumición en la barra al llegar. Más colaboración de 4 €.

Exclusivamente adultos y jóvenes.

MARTES 22 DE ENERO, 21:00 HORAS

“CUENTOS, CUENTOS CONTIGO” (1)

ALMUDENA SARASÚA / MARÍA DE LA CALLE YSERN

MANUEL MARTÍN / MAITE ARANDA

MARÍA LUISA ARANDA / ASUNCIÓN MARTÍNEZ

JUAN REIG

 

MARTES 29 DE ENERO, 21:00 HORAS

“CUENTOS, CUENTOS CONTIGO” (2)

“ENCANTADO POR CONTAR”

UNIPERSONAL DE EDUARDO ARES

 

MARTES 5 DE FEBRERO, 21:00 HORAS

“CUENTOS, CUENTOS CONTIGO” (3)

SONIA LÓPEZ / VERÓNICA CECILIA LÓPEZ

MARÍA LUISA VILLÉN / VIRGINIA BENDITO

JORGE SANZ GARRIDO / JORGE ZAPATA

MÓNICA RODRÍGUEZ

 

LOS CUENTOS ORALES

RESUENAN

Bueyes, asnos y otros animales

Lo sé. La Navidad ya pasó. Hablar de esto ahora es cuando menos anacrónico, pero es que llevo tiempo queriendo escribir sobre lo que voy a escribir y las próximas navidades me parecen un tanto lejanas para esperar a abordar el tema.

El caso es que hace casi dos meses, Benedicto XVI publicó su libro La infancia de Jesús y me encontré algún titular del tipo El Papa afirma que no había ni mula ni buey en el portal de Belén en El País o Jesús no nació junto a un buey y una mula, según el Papa en La Vanguardia o El Papa dice que en el pesebre no había ni buey ni mula en elPeriódico.com… y el aluvión de comentarios irónicos y sarcásticos, la mayoría muy ingeniosos, no se hizo esperar en las redes sociales. Y uno no puede por menos que preguntarse qué necesidad tenía el papa de meterse en tales berenjenales y de ofrecer tan suculenta carnaza para la chanza universal. ¿Por qué se dedicaba el papa a atacar de esa manera tan arraigada tradición? ¿Por qué ese empeño en corregir la tradicional iconografía del belén? Además, aunque en los evangelios no aparezcan nominalmente el buey y la mula, seguro que se puede justificar su presencia fácilmente. De hecho, encontré en Internet un texto que me parecía demoledor para las afirmaciones del papa y que aquí reproduzco:

Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.»

Meter Stuhlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: «En medio de dos seres vivientes… serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás» (p. 52). Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25,18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para «el buey y el asno», para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.

En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.

Lo más curioso de todo es que estas palabras son del propio Benedicto XVI… Y, en concreto, aparecen en la página 76 de su libro La infancia de Jesús. Y ya no sé si son la mala idea, las prisas o la ignorancia, pero sorprende cómo nos dejamos arrastrar por un titular porque estamos empezando a acostumbrarnos, y yo el primero, a no pasar de los 140 caracteres.

Y ya que estamos, feliz Navidad… con más adelanto que nunca.