Chicos y chicas desconcertados

Estudié EGB, BUP y COU en Tajamar, un colegio concertado solo para chicos; después en la Complutense, universidad pública, estudié filología clásica, una carrera casi solo para chicas; más tarde di durante diez años clases en Los Olmos, un colegio privado solo para chicos; y desde hace seis años soy profesor de instituto, donde estudian a la vez chicos y chicas.

Estas últimas semanas se ha dicho y se ha escrito mucho acerca de los colegios que segregan por sexos (diferenciar lo llaman ellos) y si merecen o no poder acogerse al concierto educativo que la LOE les niega. Y no soy un experto en el tema, pero puedo hablar desde mi variada experiencia. Para mí, estudiar en un colegio solo con chicos no supuso ningún trauma, entre otras cosas porque entré allí en 1º de EGB y no estaba uno entonces para sesudas disquisiciones sobre corrientes pedagógicas. Pero pasar de allí a filología tampoco me supuso ningún trauma, porque el mundo es mixto y ya tenía relación con mis hermanas, mis amigas, mis vecinas… Dar clase solo a chicos no me resultó extraño: es algo que había experimentado en mis propias carnes. Y dar clase a chicos y a chicas creo que tampoco me ha trastornado.

Me consta que hay multitud de estudios para avalar la validez y eficacia de la educación que separa por sexos. No me gusta la palabra “segregadora” por las connotaciones peyorativas que tiene, aunque en su primera acepción de la RAE podría ser válida: “separar o apartar algo de otra u otras cosas” (claro, que habla de “cosas”, no de “personas”); pero me temo que quienes utilizan el término lo hacen más bien con la segunda acepción: “separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales”. En casi todos los deportes se separan a los hombres de las mujeres, pero no se les segrega, porque no es por motivos sociales, políticos o culturales, sino porque la constitución física de unos y otras es distinta. Creo que no es exagerado asegurar que la constitución psíquica de unos y otras es también distinta. Tampoco creo que nadie se sienta segregado porque cuando acude al aseo suele haber uno específico para damas y otro para caballeros.

En realidad, tengo la impresión de que muchos de los que hablan de colegios que segregan por sexo, piensan en las chicas como las segregadas, porque tal vez se imaginan que en esos colegios enseñan a las niñas a hacer costura, a cocinar y a cuidar de la casa, mientras que a los chicos les preparan para el futuro profesional. Pero me consta que no es así: tienen las mismas asignaturas y, a la vista de los resultados, salen con la misma preparación. Y es cierto que sería una marginación si solo los chicos tuviesen colegios específicos para ellos. Pero resulta que hay colegios para unos y para otras, con las mismas condiciones.

Tampoco me convence el término “diferenciada”, pero más allá de terminología, lo que no acabo de entender es la oposición a que se pueda concertar un colegio así. Cuando me preguntan qué tipo de educación prefiero, no tengo una respuesta clara. Sé que hay estudios que aseguran que una profesora suele enseñar mejor a una chica, pero me imagino que dependerá de qué profesora y de qué chica. Alguno de mis alumnos varones seguro que aprenderían mejor si en lugar de darles clase yo tuviesen una profesora. Pero también es cierto que ellos mismos suelen tender a la separación. Estos primeros días de clase, he dejado que se siente cada uno con quien mejor le parezca y no solo se han sentado la mayoría con compañeros del mismo sexo, sino que dentro de la distribución de la clase a un lado han quedado las chicas y al otro los chicos. También suele ocurrir en el taller de teatro que, cuando les pido que hagan grupos, terminan los chicos en un grupo aparte. No hay más que darse una vuelta por el patio durante el recreo para comprobar que la mayoría de los corros son o de chicos o de chicas… Y no creo que sea porque los unos rechacen a las otras y viceversa, sino más bien porque se entienden mejor.

Pero a esto hay también multitud de excepciones en todos los sentidos y en la variedad está el gusto. Por eso no acabo de comprender, insisto, la reticencia de algunos a que pueda haber una posición distinta de la suya. No entiendo por qué se pretende impedir que los padres lleven a sus hijos al modelo educativo que más les convenza; no entiendo por qué no se ofertan en el sistema público, como en tantos otros países, institutos solo para chicas o solo para chicos; no entiendo, en definitiva, por qué ese afán para dejar a unos cuantos chicos y chicas “desconcertados”.

Anuncios

2 comentarios en “Chicos y chicas desconcertados

  1. me gusta tu argumentación aunque no la comparto. En EEUU, hasta bien entrados los años 60 la escuela pública segregaba a blancos y negros bajo el lema iguales pero separados, no podía haber una desigualdad por ley pero pero había estudios supuestamente científicos que avalaban que los negros no estaban intelectualmente tan capacitados como los blancos y que era mejor clases e incluso escuelas separadas para atender mejor las necesidades de unos y otros, lo que evidenciaba en la práctica que negros y blancos debían ocupar espacios distintos. Algo que se incluca desde niños permanece en el inconsciente como lo normal, por ejemplo lavarse los dientes después de comer. no me gusta la separación por sexos. Comparto que efectivamente los contenidos que estudian niños y niñas separados son los mismos, muchas posiciones contrarias a la separación aluden a que las niñas estudian otras cosas y no es cierto. Los argumentos supuestamente científicos que avalan la separación están hoy día considerados tan ridículos por la pedagogía seria como nos parece tan ridículo el iguales pero separados, tú mismo explicas que según qué niñas o qué niños maduran antes y otros no maduran nunca. No me gusta la separación porque el mensaje intrínseco es que no somos iguales, es que debemos tener espacios diferentes, un baño distinto es producto de una supuesta moral burguesa que impide que por cuestiones sexuales podamos compartir el baño (podrían vernos…) aunque en casa lo compartimos y no pasa nada, es más, en el centro de adultos donde trabajé hace dos años íbamos chicos y chicas y profes al mismo baño y al mismo tiempo y res de res) igual que baños distintos es algo cultural y no intrínseco aulas o escuelas distintas es algo cultural y provoca distinciones que se mantienen intrísecamente en el inconsciente colectivo, los chicos no lloran, las niñas no saben programar el video, etc. La Constitución garantiza el derecho de los padres de educar a sus hijos cómo quieran y de ahí que existan colegios que separan, pero no me parece adecuado que con dinero público se permita esa separación porque creo que es perjudicial, y de hecho lo es, de ahí que si unos padres quieren separa a sus hijos e inculcarles esos valores, ook, pero no con dinero público. Con todso, también creo que al sociedad debería proteger a los niños de sus padres, imagina que hoy que hace frío y llueve llevo a mi hijo al cole sin abrigo y sin paraguas, la sociedad está legitimada para reprobarme… disculpa la parrafada pero es que casi no tenemos tiempo de vernos… un abrazo

    Me gusta

  2. Julio, te agradezco de veras la parrafada y a mí también me gusta tu argumentación, aunque en parte no la comparto. Es cierto que la separación de baños se debe más a razones culturales que otra cosa, pero me sorprende que desprestigies de un plumazo los argumentos que defienden la separación por sexos en educación, porque, según tú, no tienen base científica y la pedagogía seria los considera ridículos. ¿A qué llamas pedagogia “seria”?
    De hecho, creo que hay muchos más estudios científicos para defender la educación separada por sexos que la coeducación, tal vez porque esta última es la que se considera sin discusión la mejor y no necesita justificarse, mientras que la primera, para mantener su existencia, necesita argumentos que la apoyen.
    He buscado en Google “Argumentos a favor de la educación diferenciada” y el buscador ha seleccionado 388.000 resultados, mientras que al buscar “Argumentos a favor de la coeducación”, los resultados han sido 28.000. Evidentemente, eso no quiere decir que una sea mejor que otra, pero sí que hay más estudios sobre una que sobre otra por el mero hecho de que una necesita justificarse y otra no.
    Otro punto que me sorprende es que afirmas con rotundidad que la educación separada es “perjudicial” y, por tanto, no se puede sufragar con dinero público. Me parece que salta a la vista que llevar a tu hijo desprotegido contra el tiempo atmosférico es perjudicial para el chaval, pero hay muchos otros aspectos no tan evidentes. Hay padres que pueden considerar que es perjudicial la coeducación y mostrarse contrarios a que se invierta en ella el dinero público, que también sale de sus bolsillos. O visto de otra manera, hay partidos políticos (que cada uno ponga las siglas que quiera) que son claramente perjudiciales, sin embargo reciben dinero público para su sostenimiento. ¿Quién es el que determina lo que es o no es perjudicial? ¿El Estado? ¿Con qué criterios? Parece que el dinero público solo sale de nuestros bolsillos, no del bolsillo de todos. No acabo de entender el argumento de quien se opone a algo público que no comparte o que no le gusta porque no quiere que se hagan cosas así con “su dinero”. De acuerdo, que no se haga con tu dinero, pero que sí se haga con el dinero de los que pagan impuestos y sí quieren eso que tú consideras absurdo. Con mi dinero se habrán hecho carreteras que nunca pisaré, se habrá pagado a funcionarios que nunca me hicieron un servicio, se sostiene a partidos políticos con los que estoy en claro desacuerdo… Pero me parece bien que se trate de dar, con el dinero de todos, solución a las necesidades de todos, porque habrá gente que sí necesite esas carreteras, a ese funcionario o a ese partido político.
    He encontrado esta página en Internet que me parece interesante: http://www.singlesexschools.org/home-introduction.htm. En definitva, la educación separada de chicos y chicas no creo que sea algo descabellado o perjudicial. De hecho, la mayoría de los que hemos estudiado en sitios así no nos sentimos perjudicados o traumatizados o segregados por las elecciones de nuestros padres, incluso estamos agradecidos, aunque a todos nos hubiese gustado más un colegio mixto. Dicho todo lo anterior, que no ha sido poco, también me reafirmo en que me encanta la coeducación y creo que tiene también muchísimas ventajas.
    Puf, me temo que se me ha ido un poco la tecla. Es lo que tiene no verse tan a menudo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s