Comienza la función

Este lunes hemos empezado las clases normales. Por desgracia, dentro de la normalidad está el hecho de que el lunes faltasen todavía seis profesores para incorporarse al Instituto. Y que pueda haber a la vez seis clases sin profesor (ocho si contamos a los profesores que estaban en Selectividad) no es lo más recomendable para un inicio “normal”. El primer día hubo tres o cuatro expulsados, algunos para una larga temporada. Y si le preguntas a alguno de sus compañeros qué es lo que hicieron para que les expulsasen, probablemente te respondan: “liarla”. Y también es bastante posible que fuesen predispuestos a liarla a toda costa, pero desde luego la ausencia de profesorado les facilitó las cosas.

Ya he tenido varias clases con cada uno de mis grupos y uno saca sus primeras impresiones. Y procura evitar que sean los prejuicios los que manden: le dices a algún profesor el nombre de determinado alumno y se le cambia la cara, te da unas palmaditas en la espalda y te augura un curso movidito. Sin embargo, como has vuelto con energías renovadas, decides hacer caso omiso de la advertencia y poner toda la carne en el asador para sacar a ese alumno adelante. Y le tratas como si nunca hubieses oído hablar de él y como si tuviese la oportunidad de empezar de nuevo. Y te convences, sin mucho esfuerzo, de que los cursos que te han tocado son los mejores cursos que te podían haber tocado, que tu tutoría es, sin duda, la mejor tutoría, que con los alumnos de teatro te lo vas a pasar en grande, que los de Bachillerato van a sacar la mejor media en selectividad que se recuerda, que los de tercero de la ESO se convertirán en auténticos humanistas y los de segundo cambiarán el Call of Duty por el análisis sintáctico y la lectura, y los de tercero se convertirán en auténticos humanistas… Lo sé, no es fácil, pero en la vida, como en el teatro y como en los cuentos, a veces pueden ocurrir cosas maravillosas. Que comience la función.

Un comentario en “Comienza la función

  1. Comienza un nuevo curso y no con las mejores perspectivas.
    La desmotivación y el desánimo no pueden por menos que estar presentes en el profesorado y encima formar a chicos y chicas para un futuro poco halagüeño.
    Alguien me dijo una vez : “mucho ánimo contra el desanimo” , por eso querido Eduardo , echale ilusión , paciencia y muchas dosis de cariño asi “la función” saldrá maravillosa.

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