Carta en el buzón

Regresaba a casa y al llegar al portal abrí maquinalmente el buzón para sacar las consabidas cartas del banco y los folletos publicitarios condenados a desaparecer sin una triste mirada, salvo para descubrir la errata implacable. Y de pronto, entre tanta carta anodina e innecesaria, asomó un sobre en el que estaban escritos mi nombre y mi dirección con letra que conozco bien… Y no sé si fue más grande la alegría o la sorpresa. Después, ya en casa, fui desechando el resto de cartas y guardando la de P para el final, a pesar de que era la que más ganas tenía de abrir. Como niño que teme quitar el envoltorio al caramelo porque eso es empezar a acabarlo.
La letra de P la conozco bien porque llevamos muchos años de amistad sazonados con cartas que algunas veces han rozado la epístola. Cartas siempre sorpresivas, como tres zetas en una misma frase. Si nos hubiésemos conocido hace poco nos “whatsappearíamos” o nos escribiríamos en cualquier muro virtual, pero compartimos clase y pupitre en el siglo pasado, cuando era más fácil salvar las distancias con cartas manuscritas. Y desde hace más de veinticinco años, cada agosto por su cumpleaños, cada octubre por el mío y cada Navidad por Navidad, esperamos cartas que siempre llegan con retraso y no siempre por culpa de Correos. Por eso me sorprendió la del otro día, porque no es ni verano, ni octubre o noviembre, ni Navidad, ni quedaba ninguna pendiente. Pero allí estaba, como tantas otras veces. Ingeniosa como siempre. Certera y divertida. Y personal, porque no ha sido escrita con ningún “copia-pega”, porque es irrepetible, porque ocupará su lugar en el cajón de cartas recibidas que siguen desafiando modas y tiempo. Y estará allí para releerla cualquier otro día y llenar el alma de aromas de recuerdos y momentos y risas compartidas. Y el tiempo seguirá avanzando, y las nuevas tecnologías sorprendiéndote, pero siempre tendrás la certeza de que otro día cualquiera, sin venir a cuento, puedes abrir el buzón y encontrarte una carta manuscrita.

3 comentarios en “Carta en el buzón

  1. Que bonito es saber, que alguien te quiere ,que se preocupa por tu felicidad y te da sorpresas inesperadas para recordar viejos y preciosos tiempos. 🙂

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