Confianza

Casi todas las semanas echo gasolina en la misma gasolinera (el “casi” se refiere a la gasolinera, pues lo de echar sí que es todas las semanas y a veces un par de veces porque voy a un ritmo de más de seiscientos kilómetros semanales). Es una gasolinera pequeña, de una carretera secundaria. Echo allí porque me pilla de paso cuando vuelvo del instituto, porque no suele haber nadie y porque se puede bloquear el boquerel de tal forma que no haga falta estar apretando el gatillo para que entre la gasolina.

En el surtidor hay un cartel que avisa: “Pase por caja antes de suministrarse”.

-Por favor, ¿me podrías abrir el cuatro, que lo voy a llenar?

-¿Me puedes dejar el DNI?

-Toma, te dejo cincuenta euros.

Y me siento bajo sospecha. Entiendo que la primera vez que aparecí por allí tomasen sus precauciones. “No sabes la de gente que se va sin pagar”. No, no lo sé. Sé que yo no me voy sin pagar. Si acaso me voy sin echar, como me ocurrió una noche de hace unos meses en otra gasolinera: dejé los 50 € de señal, volví al coche y cuando estaba llegando a casa me di cuenta de que o bien el coche empezaba a consumir demasiado o bien se me había olvidado el pequeño detalle de llenar el depósito. Afortunadamente tenía gasolina suficiente para volver (no era fácil, porque esa vez era una gasolinera de autopista) y no tuve que dar muchas explicaciones para que me dejasen repostar.

Pero volviendo a mi gasolinera habitual, he de reconocer que me molesta la falta de confianza. Así que hoy me dirigía hacia allí y no podía evitar pensar que como se le ocurriese pedirme el DNI íbamos a tener un cambio de impresiones sobre la confianza… Un poco más y me pasa lo de aquel que pinchó y fue a pedir un gato a una casa solitaria en mitad de la noche. Pero quizá porque me ha visto demasiado resuelto (no ha sido un “¿le importaría abrirme el número cuatro que lo quiero llenar?”, sino más bien un “ábreme el cuatro que lo voy a llenar, gracias”) esta vez la señora no me ha puesto ningún problema. Lo he llenado y, como cada semana que pasa cabe más en el depósito, el importe total eran 52€. Suelto tenía 1,95 y le he preguntado a la buena mujer si me fiaba cinco céntimos hasta la semana que viene o si prefería darme cambio… Y ha puesto cara de resignación, porque lo que falta lo tiene que poner de su bolsillo… pero me ha fiado. Y me he sentido tan agradecido que en cuanto he vuelto al coche he rebuscado en el rincón de objetos perdidos y he encontrado veinte céntimos. Así que en menos de un minuto había saldado ya mi deuda. Y me ha quedado la tranquilidad de saber que se fía de mí y, aunque ella no lo sepa y su jefe tampoco, la semana que viene volveré allí a llenar el depósito. Pero que tenga cuidado con volverme a pedir el carné de identidad.

2 comentarios en “Confianza

  1. La confianza es el fundamento de toda relación humana.
    Tener alguien en quien podemos realmente confiar nos da seguridad, y ¡qué triste es cuando no se cuenta con NADIE en quien poner nuestra confianza!!!!
    Nunca mi silencio ha sido tan estéril ni mis palabras más inútiles. No sé qué decir ni qué callar. Así que, simplemente, estoy …
    Me alegra saber que a pesar de aún queda gente buena .Seguro que a esa señora le encantaría leer esto que has escrito hoy .

    Sólo con la confianza
    vivo de que he de morir,
    porque muriendo el vivir
    me asegura mi esperanza;
    muerte do el vivir se alcanza,
    no te tardes, que te espero,
    que muero porque no muero.(“Vivo sin Vivir en Mí”)

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