Corregir o no corregir

Esa es la cuestión. Creo que no terminé de contar cómo acabó el asunto de los exámenes de 1º de Bachillerato que tenía pendientes de corregir la semana pasada. Como ya dije, les avisé de que, una vez cumplida la semana de haber hecho el examen, por cada día de clase que pasase sin darles las notas les subiría 0,25 puntos, siempre y cuando nadie me recordase nada con respecto a los exámenes.

El miércoles se cumplía la semana desde que habían realizado su examen. Llegué a clase y, a diferencia de lo que había pasado todos y cada uno de los días anteriores, nadie dijo nada sobre ex… Bueno, R estuvo a punto de liarla porque antes de que comenzase la clase fue a preguntarme si le podía hacer el ex…, perdón si le podía preguntar por el libro de lectura. Después de decirle que sí me quedé callado, esperando algún comentario más al respecto, pero esta vez el silencio era absoluto. Alguien al fondo, que no se había enterado muy bien de qué iba la fiesta, le preguntó a su compañera qué pasaba y esta le susurró no sé qué de exámenes… “Pues ahora que lo dices, os he traído corregidos los exámenes”.

Y en lugar del esperado júbilo por poder saber al fin la nota, se escuchó un murmullo de desaprobación y los comentarios de alumnos que no entendían por qué había tenido que darme tanta prisa. Eran los mismos que el día anterior estaban dispuestos a denunciarme porque alguien les ha dicho que por ley los exámenes tienen que estar corregidos en el plazo de una semana (pero todavía no han sido capaces de facilitarme la norma en cuestión). No sé si se quejaban porque habían perdido la ocasión de denunciarme o porque se habían quedado sin su 0,25 o, lo más seguro, por las dos cosas. La noche anterior me quedé corrigiendo hasta las tantas porque estaba convencido de que a ninguno le haría gracia tener una nota “regalada”: pensaba que ellos querrían que les pusiese la nota que se merecían, ni más ni menos. Pero ahora ya no lo tengo tan claro. Y, mientras tanto, otras dos pilas de exámenes me miran suplicantes desde la cartera, preguntándose si los tendré corregidos para antes del martes.

Ya he dicho en otras ocasiones que habitualmente soy bastante más rápido. Quizá la culpa del retraso la tenga esta locura de escribir todos los días en el blog (“te ha dado fuerte”, me ha dicho V esta tarde no sé si con reproche o admiración). Ya se ve que no se puede tener todo.

Un comentario en “Corregir o no corregir

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