Wislawa Szymborska

La poetisa a la que me refería ayer era Wislawa Szymborska (soy incapaz de aprender el nombre y cada vez que quiero decirlo o escribirlo lo tengo que volver a mirar). Y con ella hemos empezado nuestros recreos poéticos, aunque por culpa de un examen demasiado largo, y esta vez no mío, apenas hemos tenido cinco minutos para conocerla. Estábamos solo P y yo, entre otras cosas porque no se lo hemos dicho a nadie… o a casi nadie: al empezar el recreo me ha venido a saludar A y se me ha ocurrido decirle que teníamos un recreo poético, me ha mirado con el apuro de no saber cómo decirme que no y le he facilitado una salida digna para que venga en otra ocasión si le apetece. Tampoco se ha animado R, que bastante tiene con ensayar con la flauta travesera en los recreos. Así que allí estábamos, P y yo y apenas habíamos leído media poesía cuando ha empezado a entrar mi querido 3ºB. Les he dicho que entrasen en absoluto silencio, pero la transmisión de la orden se ha perdido en el tercer sujeto y lo hemos tenido que dejar.

Como ya había encontrado la página con las poesías de Wislawa Szymborska (lo he intentado escribir sin mirar y he tenido que borrar y reescribir), he empezado la clase hablando de tan insigne poetisa y le he pedido a N que eligiese un poema para hacer una pequeña cata. Ha elegido “Principio y fin”. Y la verdad es que me ha gustado más de lo que me esperaba. Así que alguien ha elegido “Despedida de un paisaje” y me ha gustado más todavía (yo diría incluso que “nos” ha gustado más. Nos hemos atrevido con “La ciudad exige…”, pero ese nos ha convencido algo menos y así habríamos seguido el resto de la clase, pero había un par de sonetos de Petrarca a los que les estábamos haciendo esperar más de la cuenta y nos hemos tenido que despedir de Wislawa. Eso sí, yo pienso seguir leyéndola.

Aquí está uno de los poemas que hemos leído. Se pueden encontrar unos cuantos más en la página A media voz:

Despedida de un paisaje

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.

Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.

De Fin y principio. 1993
Versión de Gerardo Beltrán

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5 comentarios en “Wislawa Szymborska

  1. Sobre gustos no hay nada escrito,es cierto una vez más;aunque seguimos ensalzando al tópico.Puede darse también la circunstancia de la traducción,ya sabes cargar con el que menos te complica.Sea como fuere,que quieres que te diga:Supongo incluso que los une el amor y que él la abraza a ella con brazos llenos de vida.Bueno….novela cursilona…tiene un pase,poesía?Respetemos alabando el tópico.
    Doctor x

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  2. Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
    Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
    Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
    Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
    Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
    por alto a cada segundo.
    Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
    el primero.

    Precioso , pienso seguir leyendote querida Wislawa Szymborska , me haces sentir ……….

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  3. BAJO UNA PEQUEÑA ESTRELLA

    Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
    Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
    Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
    Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
    Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
    por alto a cada segundo.
    Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
    el primero.
    Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
    Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
    Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
    de un minué.
    Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
    a las cinco de la mañana.
    Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
    Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
    Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
    inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
    absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
    Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
    Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
    respuestas.
    Verdad, no me prestes demasiada atención.
    Solemnidad, sé magnánima conmigo.
    Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
    No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
    Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
    Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
    cada una de ellas.
    Sé que mientras viva nada me justifica
    porque yo misma me lo impido.
    Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
    y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

    TRaducción de Abel A. Murcia

    “Despedida de un paisaje”

    No le reprocho a la primavera
    que llegue de nuevo.
    No me quejo de que cumpla
    como todos los años
    con sus obligaciones.

    Comprendo que mi tristeza
    no frenará la hierba.
    Si los tallos vacilan
    será sólo por el viento.

    No me causa dolor
    que los sotos de alisos
    recuperen su murmullo.

    Me doy por enterada
    de que, como si vivieras,
    la orilla de cierto lago
    es tan bella como era.

    No le guardo rencor
    a la vista por la vista
    de una bahía deslumbrante.

    Puedo incluso imaginarme
    que otros, no nosotros,
    estén sentados ahora mismo
    sobre el abedul derribado.

    Respeto su derecho
    a reír, a susurrar
    y a quedarse felices en silencio.

    Supongo incluso
    que los une el amor
    y que él la abraza a ella
    con brazos llenos de vida.

    Algo nuevo, como un trino,
    comienza a gorgotear entre los juncos.
    Sinceramente les deseo
    que lo escuchen.

    No exijo ningún cambio
    de las olas a la orilla,
    ligeras o perezosas,
    pero nunca obedientes.
    Nada le pido
    a las aguas junto al bosque,
    a veces esmeralda,
    a veces zafiro,
    a veces negras.

    Una cosa no acepto.
    Volver a ese lugar.
    Renuncio al privilegio
    de la presencia.

    Te he sobrevivido suficiente
    como para recordar desde lejos.

    ///Traducción de Gerardo Beltrán

    “Nada sucede dos veces…”

    Nada sucede dos veces
    ni va a suceder, por eso
    sin experiencia nacemos,
    sin rutina moriremos.

    En esta escuela del mundo
    ni siendo malos alumnos
    repetiremos un año,
    un invierno, un verano.

    No es el mismo ningún día,
    no hay dos noches parecidas,
    igual mirada en los ojos,
    dos besos que se repitan.

    Ayer mientras que tu nombre
    en voz alta pronunciaban
    sentí como si una rosa
    cayera por la ventana.

    Ahora que estamos juntos,
    vuelvo la cara hacia el muro.
    ¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
    ¿Como una flor o una piedra?

    Dime por qué, mala hora,
    con miedo inútil te mezclas.
    Eres y por eso pasas.
    Pasas, por eso eres bella.

    Medio abrazados, sonrientes,
    buscaremos la cordura,
    aun siendo tan diferentes
    cual dos gotas de agua pura.

    De “Llamando al Yeti” 1957
    Versión de Gerardo Beltrán

    He querido colocarla completa , creo que a ella le gustaría .

    Me gusta

  4. BAJO UNA PEQUEÑA ESTRELLA

    Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
    Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
    Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
    Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
    Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
    por alto a cada segundo.
    Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
    el primero.
    Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
    Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
    Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
    de un minué.
    Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
    a las cinco de la mañana.
    Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
    Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
    Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
    inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
    absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
    Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
    Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
    respuestas.
    Verdad, no me prestes demasiada atención.
    Solemnidad, sé magnánima conmigo.
    Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
    No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
    Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
    Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
    cada una de ellas.
    Sé que mientras viva nada me justifica
    porque yo misma me lo impido.
    Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
    y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

    TRaducción de Abel A. Murcia

    “Despedida de un paisaje”

    No le reprocho a la primavera
    que llegue de nuevo.
    No me quejo de que cumpla
    como todos los años
    con sus obligaciones.

    Comprendo que mi tristeza
    no frenará la hierba.
    Si los tallos vacilan
    será sólo por el viento.

    No me causa dolor
    que los sotos de alisos
    recuperen su murmullo.

    Me doy por enterada
    de que, como si vivieras,
    la orilla de cierto lago
    es tan bella como era.

    No le guardo rencor
    a la vista por la vista
    de una bahía deslumbrante.

    Puedo incluso imaginarme
    que otros, no nosotros,
    estén sentados ahora mismo
    sobre el abedul derribado.

    Respeto su derecho
    a reír, a susurrar
    y a quedarse felices en silencio.

    Supongo incluso
    que los une el amor
    y que él la abraza a ella
    con brazos llenos de vida.

    Algo nuevo, como un trino,
    comienza a gorgotear entre los juncos.
    Sinceramente les deseo
    que lo escuchen.

    No exijo ningún cambio
    de las olas a la orilla,
    ligeras o perezosas,
    pero nunca obedientes.
    Nada le pido
    a las aguas junto al bosque,
    a veces esmeralda,
    a veces zafiro,
    a veces negras.

    Una cosa no acepto.
    Volver a ese lugar.
    Renuncio al privilegio
    de la presencia.

    Te he sobrevivido suficiente
    como para recordar desde lejos.

    ///Traducción de Gerardo Beltrán

    “Nada sucede dos veces…”

    Nada sucede dos veces
    ni va a suceder, por eso
    sin experiencia nacemos,
    sin rutina moriremos.

    En esta escuela del mundo
    ni siendo malos alumnos
    repetiremos un año,
    un invierno, un verano.

    No es el mismo ningún día,
    no hay dos noches parecidas,
    igual mirada en los ojos,
    dos besos que se repitan.

    Ayer mientras que tu nombre
    en voz alta pronunciaban
    sentí como si una rosa
    cayera por la ventana.

    Ahora que estamos juntos,
    vuelvo la cara hacia el muro.
    ¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
    ¿Como una flor o una piedra?

    Dime por qué, mala hora,
    con miedo inútil te mezclas.
    Eres y por eso pasas.
    Pasas, por eso eres bella.

    Medio abrazados, sonrientes,
    buscaremos la cordura,
    aun siendo tan diferentes
    cual dos gotas de agua pura.

    De “Llamando al Yeti” 1957
    Versión de Gerardo Beltrán

    He querido colocarla completa , creo que a ella le gustaría .

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  5. Por cierto Dr X :
    La poesía es algo así como la hija pobre, cursilona y esquiva de la familia literaria.
    Yo no sé hacer poesía, pero sé verla. Y no es poco consuelo este, aunque se pueda pensar lo contrario.
    Feliz Domingo querido Doctor

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