Enclaustrados

Hoy ha sido un día intenso: a las 14.20 he acabado la última clase, de 14.30 a 16.30 he tenido Curso de Inglés, de 16.30 a 18.30 claustro y de 18.30 a 20.05 Consejo Escolar. Entre las cosas que más me cuestan, aparte de la corrección de exámenes, están los claustros. Pero sé que me vienen bien. Me ayudan a entender mejor a los alumnos: me gustaría no estar allí, me gustaría que hubiese acabado ya (cualquier claustro se me hace excesivamente largo, por corto que sea) y tengo que hacer esfuerzos ímprobos por no desconectar y dedicarme a otra cosa, porque en el fondo esto ya me lo han contado mil veces y no sé muy bien si me vale para algo (como a cualquier alumno lo de que el SN cuyo Núcleo concuerda con el verbo funciona como Sujeto).

Sin embargo, el claustro de hoy me ha parecido interesante, porque nos ha servido a algunos como terapia de grupo, porque hemos decidido que tenemos que ir todos en la misma dirección, porque hemos hecho el diagnóstico de la situación y hemos planteado soluciones… El resultado del diagnóstico es que la situación es muy mala. Que nos hemos conseguido acostumbrar a cosas a las que no tendríamos que acostumbrarnos nunca. Que no nos puede dar igual que haya alumnos a los que les dé todo igual. Y que esos alumnos son una minoría, pero la estulticia tiene una sorprendente facilidad para el contagio.

Y hemos estado a vueltas con la autoridad del profesor. Recordándonos obviedades: si no respetan al profesor, no serán capaces de respetar a los demás; los cursos con mejores resultados académicos son los que tienen menos amonestaciones y expulsiones… Y es que el tema de la autoridad del profesor es espinoso, entre otras cosas porque la autoridad está desautorizada, quizá porque hayamos confundido igualdad con igualitarismo. Y si te da igual lo que te dice un profesor porque tú siempre haces lo que te da la gana, te va a costar darte cuenta de que en realidad es la gana la que hace lo que quiere contigo y no sé si podrás cambiar cuando te propongas cambiar, pues eso te lo propondrás más pronto que tarde: yo sigo convencido de que a nadie le gusta ser mala persona, pero hay algunos, que probablemente empezaron por “pasar” de lo que les decía el profesor y un poco antes por “pasar” de lo que les decían sus padres, a los ya que no les es tan fácil el cambio.

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