Escribimos algo juntos

Hace una o dos semanas me aproveché de una entrada de J para dar publicidad a su idea de “Escribamos algo juntos“. Y hoy voy a plagiarle nuevamente porque ya ha publicado el resultado.

No deja de sorprenderme lo bien que queda y cómo coincidimos en el tratamiento del tema, incluso en el estilo, los que escribimos sin habernos puesto antes de acuerdo. Por ejemplo, la aparición constante de la segunda persona, que no aparecía en la frase de partida: “mientras el sol hace noche en el alféizar de la ventana preguntándose si alguna vez fue cierto este día, estos ojos cerrados”. No sé cuántas trampas tendrá que hacer J para cuadrarlo, pero puedo asegurar que a mi texto no le ha cambiado ni una coma.

Aquí está nuestro nuevo “Escribamos algo juntos” (en el título de la entrada he puesto “escribimos” porque ya está escrito). Además esta vez incluye hasta banda sonora:

y mientras las burbujas se escapan hacia ese sol preocupado  me hundo en un sueño despierto.

No tardará, seguro que no tardará. O al menos eso quiero pensar. Si los acordes de una guitarra rota hace años te hicieron perder la cabeza en este atardecer quizás no sea buen momento para volverse a enamorar. Quizás y solo quizás las estrellas te dirán cuantos versos han borrado las olas de este mar de colores, colores ciegos. No tardará, seguro que no tardará. Hay algo en tu sonrisa que me encanta, que me lleva a la caída en lo mas profundo de tu mar mientras el sol hace noche en el alféizar de la ventana preguntándose si alguna vez fue cierto este día, estos ojos cerrados. Pero sí, es cierto, mis ojos están cerrados porque estoy muerto esperando una última visita que consiga iluminar los resquicios de esta soledad apaciguada que clama al desconcierto. Ellos no saben a qué juegan los pájaros, si te lleva el mar a su destino.  
No tardará, seguro que no tardará. El viento, como pequeños islotes de sueños, supura el dolor de tu ausencia alejándose cuando donde quiere estar es aquí, aún, sabiendo que la realidad robó ya este momento, si es que acaso existió. Y entonces llegas tú, tan inesperada como siempre, tan a última hora como siempre, con ojos de sonrisa y labios de atardecer… o al menos eso quiero pensar.

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