El vigésimo quinto

Lo  sé, tengo el blog muy abandonado, pero hace dos días escribí una entrada y hoy cuando he ido a escribir otra he comprobado con horror que la anterior no se había publicado y cuando he ido angustiado a “borradores” he comprobado con estupor que lo único que quedaba era el título… Y es una lástima, porque era una de las mejores entradas que había escrito nunca y ahora me siento incapaz de rehacerla… Vale, quizá no era tan buena, pero eso ya solo podré saberlo yo. Aquí va de nuevo (y tal vez tendría que hacer caso de una vez a quien me recomendó que escribiese primero las entradas en un procesador de textos).

El domingo pasado, con un día de antelación y doscientos gramos más de los previstos (esta vez he sido el que ha estado más cerca de ganar la porra) llegó al mundo Guille II, el vigésimo quinto de mis sobrinos, y como empecé el blog hace más de cinco años ya debo de llevar diecitantas entradas parecidas a esta y me da miedo releerlas porque mucho me temo que redescubriré que no soy muy original, aunque tampoco me importa no serlo, lo que me importa es seguir disfrutando de tanto sobrino.

Con frecuencia, cuando comento que tengo veinticinco sobrinos quien me escucha se suele quedar ojiplático y algo escandalizado… ¿Pero cuántos hermanos tienes? Siete, y la mayoría de ellos ya ha entrado de lleno en la familia numerosa. Claro que también hay reacciones como la de V.: “¡Qué bien, alguien más a quien querer!”.

Y la verdad es que este año ha sido fecundo: han llegado cinco sobrinos y otro se quedó en camino. Pero después del nacimiento de Guille se ha acabado la continua espera del siguiente… Aunque la calma ha durado poco: a los dos días recibí un mensaje de C.: “¿Serán 11 o 16?”. Cada vez que me llega un mensaje críptico de alguno de mis hermanos ya sé por dónde van los tiros y eso facilita la interpretación, a pesar de que a algunos les sigue costando enterarse. Como de los 25 sobrinos 10 son chicas y 15 chicos… Esta vez estoy convencido de que serán 11.

También es inevitable que alguien me recuerde que debo unas cuantas poesías, porque cuando nació el primero tuve la feliz idea de escribirle unos versos e hice lo mismo con el segundo, el tercero… Creo que llegué hasta el sexto o séptimo, pero el nacimiento de uno me pilló en plena oposición y retrasé la poesía… hasta ahora. Cualquier día me pongo y con un poco de suerte acabo publicando un libro: Poesías para sobrinos. Si este propósito es tan eficaz como el de actualizar el blog con frecuencia, lo llevamos claro.

3 comentarios en “El vigésimo quinto

  1. Sí, la Coctelera (dice…) que está haciendo mejoras así que únete al club de los usuarios que perdemos post, que triplicamos los comentarios o fallamos las preguntas de seguridad al comentar…………….

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  2. Eduardo : antes de nada ENHORABUENA ( con algo de retraso).Si mal no recuerdo creo haber leído en alguno de tus escritos que con tanto sobrin@ estabas ya acabando la conjugación latina y quizás ibas a tener que empezar con la griega. Soy tambien una apasionada de las lenguas clásicas , que algunos llaman “muertas”.Vivas o muertas, las lenguas se forman siempre de manera azarosa, como una línea de costa o un sector del firmamento. He decidido hacerte un pequeño regalo para tu nuevo sobrino son dos verbos griegos : Agapao y Fileo , eso si tú te encargas de enseñarselos , seguro que te será una tarea fácil , los dos significan AMOR . Un beso para el pequeñín

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