Las faltas de Esperanza

Sé que llego con retraso y que ya se ha comentado todo lo comentable con respecto a la carta que nos ha enviado Esperanza Aguirre a los profesores y sus faltas de ortografía entre otras cosas. Pero los que me conocen y los alumnos que me sufren saben bien que mi obsesión con las faltas de ortografía roza lo enfermizo, o lo sobrepasa. No puedo evitarlo.

El primer día de clase suelo advertirles de esta manía para que no se llamen a engaño. Y les cuento que los mensajes de móviles los escribo enteritos, con todas sus letras, sus signos de puntuación y sus tildes, aunque eso suponga que tarde más tiempo en escribirlos y que a veces me salgan más caros (por razones que no alcanzo a comprender, si pones una tilde en una vocal distinta de la “e”, el número de caracteres del mensaje baja inmediatamente de 160 a 70). Y les explico que, como escribo mensajes a personas que quiero y aprecio, no me importa perder mi tiempo y mucho menos mi dinero escribiéndoles esos mensajes. No sé, considero que escribir sin faltas de ortografía es también una forma de manifestar respeto, no solo por la lengua, sino por la persona que lee. Y por eso me sorprende y me deja estupefacto que Esperanza Aguirre me escriba una carta con varias faltas de ortografía. Y dejando a un lado el uso abusivo de mayúsculas tan típico del mundo político porque se piensa que una palabra con mayúscula es más importante (es decir, que no es lo mismo “profesores” que “Profesores”), sorprende la ausencia de varias tildes. En concreto, las tres tildes que faltan son las de “más” (adverbio de cantidad), “está” (presente del verbo “estar”) e “irá” (futuro del verbo “ir”). Y lo peor es que las faltas que aparecen son faltas que el pobre corrector de Word no es capaz de detectar porque existe la posibilidad de que “mas, esta, ira” se escriban sin tilde. Y me recorre un escalofría pensando en lo que podría haber ocurrido si no hubiesen utilizado dicho corrector.

Creo que estos errores no son simplemente un “chascarrillo” como algunos los han calificado, pero también soy consciente de que no son lo más importante. No, no me preocupan solo las faltas de ortografía de la carta de Esperanza Aguirre, también me preocupa la falta de concreción: el ahorro de casi 80 millones de euros “va a permitirnos no aplicar recortes en otras partidas esenciales para mejorar la calidad de la enseñanza y mantener gastos en otros servicios importantes para los ciudadanos”. ¿Se puede saber cuáles?

Y me preocupa la falta de tacto: “parte de ese ahorro también ira (sic) destinado a incrementar la retribución de los jefes de departamento, de los coordinadores TIC y de los profesores tutores en todos los institutos madrileños”. Pues aunque cueste creerlo, los profesores no queremos mayor retribución por esas funciones, queremos más tiempo.

Y la falta de rigor: “20 horas son, en general, menos de las que trabajan el resto de los madrileños”. Por supuesto que se agradece que rectifique. Quizá sea un buen principio: “quien tiene boca, se equivoca”, ha dicho. Lo mismo está a punto de darse cuenta de que se ha equivocado también en el planteamiento de toda la cuestión.

Y la falta de sensibilidad para reconocer que se ha puesto a la mayoría de los profesores en contra. Yo estuve en la concentración del otro día ante la Consejería de Educación y ni soy interino ni pertenezco a ningún sindicato. No sé si había muchos liberados sindicales, lo que sí sé es que había muchos profesores y me consta que algunos de ellos la votaron en las elecciones anteriores. Que hay quien aprovecha para politizar el conflicto es lógico, pero lo que no veo tan lógico es que no se quieran dar cuenta de que el malestar es generalizado con independencia de los planteamientos políticos de cada cual.

Y la falta de conocimiento de lo que ocurre en las aulas, junto a una fe ciega en el sistema de oposición. Según ella, como todos los profesores que van a dar ahora clase han superado la oposición, la calidad será mejor. Pues yo he sacado la oposición, pero puedo asegurar que hay interinos que me dan mil vueltas a la hora de dar clase. Es más, invito a quien quiera a que entre en varias clases sin saber previamente si quien las imparte es interino o titular y que luego, si es capaz, saque las diferencias.

Y la falta de escucha. Asegura que “se trata de una huelga absurda, irracional y política (gracias por la parte que me toca), pues ni se toca la jornada de trabajo, ni la calidad de la enseñanza, ni la retribución, ni nada de nada”. Es decir, que todo profesor que esté a favor de la huelga, y conozco unos cuantos, lo hace porque no debe de tener muchas luces y se ha dejado embaucar por cuatro hábiles activistas. También dice Esperanza que “de momento nosotros no conocemos ninguna reivindicación”. No entiende que los profesores no estemos pidiendo una mejora salarial, ni de la jornada laboral. Pues, por si quiere saberlo, la principal reivindicación es que se anulen las instrucciones de principio de curso que han originado todo este caos. Es más, yo diría que la principal reivindicación es que se vuelva a contar con los 2.666 profesores que había antes (según la propia Comunidad, con estas medidas el ahorro es de 80 millones de euros y si el sueldo medio de un profesor es de 30.000, el resultado de la división es 2.666,666).

¿Por qué no hacen la prueba? Que nos dejen con nuestras veinte horitas y anuncien que van a conceder a cada instituto el mismo número de profesores que le habría correspondido sin las nuevas instrucciones de principio de curso… Lo mismo se acababan las amenazas de huelga, las protestas y las movilizaciones (yo prefiero dar clases a ir a asambleas y manifestaciones). De esta forma, se podrían hacer más desdobles, conseguir una atención más personalizada y, en definitiva, demostrar con hechos que confía “en la profesionalidad, en la seriedad y en la vocación de servicio público de los profesores” y que apuesta por la escuela pública… Quizá lo que haga falta es un poco más de sentido común.

Mientras tanto, yo me apunto al mensaje del profe melenudo:

3 comentarios en “Las faltas de Esperanza

  1. Eduardo: para nada llegas con retraso , como dice Giovanni Guareschi:”Como los trenes, las buenas ideas llegan con retraso… ”
    Realmente vas a tener que perdonar mis faltas de ortografia , te aseguro que a mi tampoco me hacen gracia , pero debido a tener una formación incompleta a cerca de gramática , las pongo ,lo siento.
    Soy una simple aficionada a las letras, que se refugia en ellas para dar salida a sus anhelos.
    Desde muy pequeña he divagado mucho con el tema del futuro profesional, he querido ser abogada, enfermera, camarera, periodista, criminologa, actriz, escritora, detective y no se cuantas cosas más. Pero la idea que más me duró fué la de ser profesora, me encantaba el tema de escribir en la pizarra con tiza y explicar cosas y enseñar cosas útiles o inútiles todo depende.
    Contigo he de reconocer que esta vocación aumenta eres todo un PROFESOR , con mucha,mucha,mucha vocación ,gracias.Ojala , al igual que “El Profesor Melenudo” no te rindas , sigue luchando¡¡.
    Fuí al cine a ver “Braveheart” con la intención de ver a uno de los más guapos actores del cine actual, pero encontré una maravillosa película, llena de ternura, amor e ideales.
    Ahora viendo este video que nos aconsejas me he vuelto a emocionar , cuanta razón lleva este “PROFESOR MELENUDO”
    Yo siempre he guardado un buen recuerdo de mi época de colegio. No puedo negar que allí fue donde encontré a los amigos que aún a día de hoy no he olvidado, donde tuve mis primeros desengaños, fiascos y triunfos y donde me enseñaron gran parte de los conocimientos que con el paso del tiempo he ido ampliando hasta convertirme en lo que a día de hoy soy ( aún sigo siendo estudiante…) pero sé tambien que todo esto se lo debo a mi querido Profesor Don N.M.P , solo pongo iniciales porque internet es una “tierra sin dueño” y ante todo y sobre todo quiero salvaguardar su intimidad.
    No sé quien me dijo una vez que :”cuando el arroyo se seca , nadie se acuerda de él” pues bien he de decir que este Profesor ya no está en activo , ni vive cerca de donde yo resido …aún así le recuerdo con muchísimo cariño , porque luchaba por el colegio, por los alumnos , sin tiempo , sin limites , sin contar si trabajaba 20 ó 40 horas.Creo que como él , aún quedan algunos Profesores.
    Eduardo no tengo el gusto de conocerte , aunque si de leerte y te diré que perteneces a un prototipo de personas ,de las que hoy no estan mucho de moda , pero al mismo tiempo necesitamos mucho.
    Ojala querido amigo algún día puedas decir lo mismo que dijo Mel Gibson al acabar de rodar Braveheart:
    “Rodar esta película me ha llevado más de un año de mi vida, cada minuto ha merecido la pena.”
    Viva El Profesor Melenudo¡¡

    Mucho ánimo queridos PROFESORES

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  2. Pues yo, Eduardo, no acabo de entenderos bien. Comprendo, sí, que no queráis empeorar las condiciones laborales y que os enfaden las cartas y declaraciones demagógicas. Pero con la que está cayendo de paro y deuda, no me parece tanto lo que se pide. Claro que yo soy un profe de la denostada escuela privada. Pero al fin y al cabo, veo que vosotros tenéis el puesto de trabajo asegurado, cobráis más y (aun después de la subida) dais menos horas de clase. No acabo de ver la justificación de tanto enfado.

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  3. ¡Adelante, Eduardo! Estoy seguro de que lo conseguiréis.
    Hemos entrado en tiempos en los que los políticos van a acabar escuchando a la gente que les ha votado.
    Porque esa misma gente tenemos algo que decir sobre el mundo que se intentó construir mientras dormíamos.

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