De incapacitate

Estamos dando los textos argumentativos en 4º y una de las actividades que han tenido que hacer es escribir un pequeño ensayo de unas dos páginas sobre cualquier tema. En clase leímos y corregimos unos cuantos, pero cuando sonó el timbre, se me acercó X porque quería enseñarme también lo que él había  escrito. Era ya toda una grata sorpresa que hubiese escrito algo (por primera vez en lo que va de curso), pero más aún que quisiese compartirlo.

Quizá no sea el ensayo más profundo que uno haya leído, pero creo que expone algunas ideas interesantes, así que le he pedido permiso y aquí lo reproduzco, tal cual lo escribió:

La incapacidad es algo que odio y me desespera a causa de las repercusiones que he tenido por su culpa estos ultimos años. Esta claro que todo el mundo tiene algo que le supera y que es incapaz de hacer, ¿por que mi incapacidad no iba a ser el estudio?
Ya oigo a mi madre al fondo del pasillo voceandome mientras repaso en voz alta lo que voy escribiendo: “Tu eres tonto chico!! lo que te pasa es que eres un vago y no te da la gana estudiar”. Despues de esto es cuando pienso : “Evidentemente… si no fuese un vago lo haria sin ningun problema pero parece que es muy facil decir ponte a hacer esto y ponte a hacer lo otro…” es como si dices que el ciego no ve porque no quiere o que el sordo es que no le da la gana escuchar, son tonterias en mi opinion. O ya me imagino las palabras de un arquitecto o un ingeniero “eso que dices es una estupidez, tu lo que eres es un cobarde!! yo me he sacrificado y me he esforzado para llegar a donde estoy y nadie me a regalado nada…” y es cuando dices: “ya amigo, es que eso nadie lo a puesto en duda… pero en definitiva si lo conseguistes es porque fuiste capaz de hacerlo, para mi es logica aplastante y no tiene mucho mas misterio…”
Resumiendo mi incapacidad a resultado ser una de las cosas mas importantes y que mas repercusion tienen a lo largo de tu vida pero por el momento no he dado con ninguna solucion ya que he pasado dias enteros durmiendo en casa por aburrimiento pero incapaz de hacer 2 ejercicios que mando el profesor de matematicas el dia anterior. De ahi que piense en que pueda haber personas incapaces de hacer algo que parezca tan sencillo como hacer los deberes y estudiar a diario, por ello que escriba este intento de ensayo, para que la gente se conciencie sobre este tema y ya de paso hacer uso de mi libertad y quien sabe si dando el primer paso para acabar con mi incapacidad ya que es el primer texto de los que me han mandado en lengua que hago en un par de años.

Una de las ideas interesantes que expone X es que la incapacidad para estudiar es comparable a alguna incapacidad física: si uno es ciego, no ve, por más que lo intente, si alguien tiene excesivo sobrepeso será incapaz de bajar de los cuatro minutos en los mil metros, por más que se lo proponga… Y, efectivamente, cada día se encuentra uno con alumnos que quieren, pero que ya no pueden. Y no saben lo bien que les entiendo, porque cada día me encuentro a mí mismo fallando en cosas que para otros deben de ser terriblemente sencillas. Y sé de lo desesperante que resulta saber que uno tiene que hacer algo, no tener mayor impedimento “objetivo” para llevarlo a cabo y, sin embargo, ser totalmente incapaz de conseguirlo. Es lo que dice X en su texto: es capaz de aburrirse toda la tarde antes de ponerse a hacer los ejercicios de matemáticas. Y lo peor es que mientras uno se aburre mortalmente se va amargando porque sigue sin ponerse con las matemáticas. Y uno es capaz de engañarse con cualquier excusa. Una de las más típicas que acaba dando al traste con toda una tarde es “primero miro diez minutos el ordenador y luego me pongo…”.

Ahí radica el problema, en el “luego”, una palabra de triste historia que ha pasado de significar en castellano antiguo “inmediatamente” a un “vete tú a saber cuándo” en el castellano actual (como cuando te cruzas por el monte con algún desconocido al que no volverás a ver en tu vida y le saludas con un sentido: “¡Hasta luego!”). Sin embargo, con todo, esa incapacidad, esa falta de voluntad y empeño sigue pareciendo más asequible de vencer que las incapacidades físicas. Quizá uno no sea capaz de pasar de no estudiar nada a estudiar tres horas diarias en menos de una semana, pero probablemente le lleve menos tiempo que adelgazar veinte kilos.

Hablando con X coincidíamos en que una de las claves es el primer minuto. Ese minuto en el que uno logra sentarse delante del libro y abrirlo. A partir de ahí todo es más sencillo. Y para conseguir ese primer minuto tal vez compense cambiar las circunstancias: si nunca he sido capaz de estudiar en mi casa por la tarde, a lo mejor podría intentar hacerlo en una Biblioteca, o entregarle a mi madre el cable del ordenador y pedirle que no me lo devuelva hasta que me haya visto estudiar… Y si uno consigue unas pequeñas victorias, el mismo éxito, por pequeño que sea, empezará animándole. Por ejemplo, X ha sido capaz de escribir el texto de arriba, después de dos años sin haber hecho nada de Lengua: ¿no es eso ya un principio fantástico? Además, me consta que ha habido un par de borradores previos al texto definitivo. Y sí, estará lleno de faltas de ortografía, de incorrecciones gramaticales, pero detrás de todo eso se puede observar la lucha de un inconformista que ha decidido dejar de ser esclavo de sí mismo y empezar a dirigir su vida. Y espero de veras que los fracasos que haya ido cosechando esta semana, desde que me entregó el artículo, no hayan sido capaces de desanimarle: son los resbalones necesarios para salir de unas arenas movedizas. Si cambiar fuese tan fácil como proponérselo la cosa no tendría gracia.

4 comentarios en “De incapacitate

  1. Bueno, buenoo.. ya solo puedo pedir un poco de tiempo… jaja En cuanto a las “faltas de ortografia y las incorrecciones gramaticales” con un poco de suerte conseguimos pulirlas un poco los miercoles a 7º hora… jaja Gracias Pelirroja Un saludo

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  2. Me recuerda a los dos amigos que hablando le cuenta uno a la otro: “Nada, quillo, mi mujer… que me ha dejado” a lo que responde el otro que era tartamudo: “tú, lo o o o que e e e eeee ti ti ti tie e e nes que e e e eeee ha a a cer es es o o o o olivdarla” a lo que el otro responde: “claro, para ti es muy fácil decirlo”
    ánimo X!

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  3. Pelirroja, tendrías que ver cómo X está saliendo del hoyo. Si en el fondo, cuando uno se lo propone en serio, la mitad del camino está hecho (pero qué larga es la otra mitad).
    X, te digo lo mismo que Pelirroja.
    Uno, no sé dónde he oído antes ese chiste…

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