Una necesidad de la humanidad

A la vuelta de vacaciones aproveché la primera clase para hablar de lo bien que nos vienen a veces las fechas para ayudarnos a hacernos propósitos y que quien más quien menos suele aprovechar el año nuevo para plantearse algunos… Y les dije que yo, junto a otros más personales, me había hecho el propósito de aprobar a todos mis alumnos. Hubo un segundo de “¡qué ilusión!”, pero enseguida se reflejó en su cara la duda junto a la certeza de que aquello tenía truco.

Y sí, lo tenía, porque les expliqué que hay propósitos que dependen en gran parte de mí, por ejemplo leer todos los días veinte minutos, y hay otros que no dependen sólo de mí, por ejemplo el propósito de ganar todos los partidos de fútbol que juegue. Y medio sin querer empecé a subirme por las ramas (con tal de no dar clase, escuchan lo que sea) y acabé hablando de que cada uno se tenía que hacer el propósito de estudiar todos los días y traté de explicarles que, en el fondo, hay una gran diferencia entre libertad y libertinaje y que el auténticamente libre es el que es capaz de elegir lo correcto… Para ilustrar esta tesis (en realidad todo aquello era una forma de mostrar lo que es un texto argumentativo, que es lo que tocaba)  les puse el ejemplo de dos alumnos, uno de los cuales se propusiera durante dos meses jugar a la Play dos horas todas las tardes y el otro estudiar dos horas. Al preguntarles quién creían que era más libre, la mayoría contestó que los dos eran igualmente libres (aunque yo creo que en el fondo pensaban que el libre de verdad era el de la Play). Pero después les pedí que imaginasen el intercambio de papeles: el alumno de la Play decide ponerse a estudiar dos horas diarias y el alumno estudioso en cambio decide ponerse a jugar a la Play… La conclusión sale sola (o eso espero).

Y ya en lo más elevado de mi discursito les animé a pensar de qué eran esclavos: hay esclavos de la nevera (risas de me han pillado), hay esclavos de la música, hay esclavos del Tuenti (más risas), hay esclavos de las series de televisión, hay esclavos del móvil… Y en ese momento, C ya no pudo más: “Ah, no, Eduardo, del móvil no se puede prescindir: es una necesidad de la humanidad”. Me sentí tan brutalmente arrastrado al mundo real que me costó reaccionar. Tiempo que aprovechó C para asegurar que si se quedaba sin móvil se moría… Se me ocurrió contestarle que había varios miles de millones de personas en el mundo que carecían de móvil y me miró con cara de incredulidad y me dijo “anda ya, ¿cómo va a haber miles de millones sin móvil?” y entonces alguien vino en mi ayuda: “Claro, C, ¿y en África?”…

También intenté recordarle que algunos no hemos tenido móvil hasta pasados los 30… Lo que contribuyó, una vez más, a llevarme al pleistoceno. Además, para rematar la faena, se me ocurrió decir que no había visto ningún capítulo de ninguna serie española desde que tengo memoria… Y saltó la pregunta inevitable: “¿Pero tienes tele?”. Y ante la cara de incredulidad de más de uno, me doy cuenta de que mi vida en ocasiones les resulta bastante improbable y que si sigo haciendo declaraciones de este tipo acabarán por encerrarme en el psiquiátrico, así que casi que me voy a poner a defender el móvil como necesidad de la humanidad… y me estoy quedando corto.

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5 comentarios en “Una necesidad de la humanidad

  1. Como siempre muy grata la lectura, da la impresión de ser usted un docente especialmente bueno. Es fabuloso pensar en profesores que más allá de la lección (o con sinergia con esta) amenizan las clases de tal manera.

    Un saludo.

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  2. puedo dar fe de que Eduardo es un docente especialmente bueno y de que no se merece el usted.
    Por otra parte, creo que no puede vivir sin su pda o lo que sea ese aparatejo en el que apunta que tiene una cita pendiente con los amigos

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  3. Yass Fuentes, por una vez estoy de acuerdo con Julio… no me merezco el usted. Pero muchas gracias por tu comentario… y por el enlace a tu interesante página.
    Eva, gracias también a ti por esos comentarios.
    Julio, ¿qué tal este martes a comer donde la señora? Si me das el visto bueno, lo “eventualizo”.

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  4. eduardo,con todos mis respetos,kisiera ke leyeras lo ke he publicado,soy nueva aki,pero creo ke deve estar en mi bloc…no lo se,me gustaria,saber tu opinion.
    Y eso de kedar acomer…es,porke haceis alguna kedada de amig@s??no pretendo molestarte,perdona mi osadia al pedirte esto.un saludo.

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