Lástima que terminó…

Bueno, seamos sinceros, más que cantar junto a Porky el “Lástima que terminó…”, a final de curso entran más bien ganas de entonar un enorme “Aleluya”, de Haendel por ejemplo. Pero así, sin que uno se dé casi cuenta, el curso se ha terminado: esta tarde tengo la entrega de notas con los padres (sí, en mi Instituto entregamos las notas en mano a los padres… y a mí no me parece mal) y mañana y pasado las reclamaciones, el lunes reunión de Departamento (¡qué buen Departamento el de este año!), el martes el cierre de curso en el auditorio y el miércoles el último claustro.

El vértigo de final de curso siempre te lleva a que al final dejes de hacer tantas cosas que querías hacer: una despedida en condiciones, una pequeña encuesta sobre tu trabajo, unas sabias recomendaciones para el camino de la vida… y, de pronto, resulta que ha llegado el último día de clase, que has vuelto a representar El Pirata Timoteo y que se te ha vuelto a olvidar pedirle a alguien que dé al play, que empiezas a tener nuevos antiguos alumnos (a algunos les queda todavía un encuentro conmigo en septiembre para poder serlo) y que a muchos no volverás a verlos, de lo que en algunas ocasiones se alegran y te alegras y en otras se entristecen y te entristeces, pudiendo darse también la situación de que tú te alegres y ellos se entristezcan o, más bien, viceversa. Pero lo bueno de los antiguos alumnos es que uno no acaba de perder el contacto con ellos y que los reencuentros están llenos de alegría, como las dos cenas de estos últimos días con gente de mi anterior Instituto.

En fin, que van ya cuatro cursos de profesor en la pública, que sumados a los diez en la privada, empiezan a ser una edad. Y no puedo por menos que alegrarme de que a esta “edad” no se me hayan quitando las ganas de dar clase, de montar obras de teatro, de irme de excursión, de apuntarme a un bombardeo, de jugar partidos de fútbol, de ser tutor, de aprender a la vez que enseño (o lo intento), de pasarlo mal de vez en cuando y de reírme… porque menudas risas estruendosas me sigo echando ante la mirada incrédula y divertida de alumnos propios y extraños.

El curso que viene más… y mejor.

3 comentarios en “Lástima que terminó…

  1. Bueno, pues al menos, por mi parte, ha sido todo un placer tenerte de profesor. Que has sido (de los de este curso) el que ha puesto el examen final más “fácil”. Por último me gustaría desearte unas felices vacaciones y a ver si el año que viene te volvemos a tener de profesor.

    Un último (tal vez nos vemos el día de las menciones) y afectuosísimo saludo,
    M.G.H. Curso escolar 2.009/10 1ºH E.S.O

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