La entrevista

El lunes pasado me hicieron una entrevista. Uno piensa que entrevistas se las hacen sólo a los famosos y de repente se encuentra respondiendo a las preguntas. Claro que algo de truco tiene. Jota, que se ve que no tiene suficiente con haber tenido un hijo, haber leído la tesis, hacer clases interdisciplinares y tener unas oposiciones a la vuelta de la esquina, está participando con algunos alumnos y profesores de su instituto en El País de los Estudiantes y resulta que para la sección de cultura y espectáculo se les ocurrió que podían incluir una buena entrevista. Los alumnos pensaron en alguien de renombre, como Guti, y Jota fue capaz de convencerles de que en lugar de Guti entrevistaran a un actor con el que él podía intentar conectar. Un tal Eduardo Ares. “¿Eduardo Ares? Pues me suena bastante”, le dijo más de uno.

A Jota, por esas cosas del destino (es decir, por el concurso de traslados en el que te adjudican tu destino) ha aterrizado este año en Brunete y sus alumnos estaban dispuestos a trasladarse hasta Madrid para entrevistar al tal actor, pero como la agenda del actor está bastante repletita de todo tipo de compromisos, el día que les venía bien a ellos, a él no le venía bien. Sin embargo, como el actor no quería perder quizá una de las pocas ocasiones en que le hagan una entrevista, pensó que todo aquello era una buena excusa para quedar con su amigo y, ni corto ni perezoso, se fue con Braulio a Brunete, para comer con Jota un bocata en un parque y después responder a la entrevista tomando un café en la plaza del pueblo.

Y tal vez sea la falta de práctica, pero basta que le den al “rec” de la grabadora y la cinta empiece a andar (ya les he recomendado que en su próxima entrevista utilicen un MP3 o un móvil casi cualquiera) para que se me engole la voz, se me aturullen las ideas, se me batren las balapras y quede todo más bien sosillo. Eso sí, a pesar de todo, nos echamos nuestras buenas risas. Y también tengo que reconocer que D. y L., las entrevistadoras, se habían empapado bien del personaje que iban a entrevistar y que preguntaron de todo, y que L., el fotógrafo, hizo unas fotos fantásticas (el adjetivo, para los que le conocen, es muy “jotiano”), porque a pesar de todos los tópicos que uno está harto de oír, en los institutos hay montones de alumnos dispuestos a perderse la siesta y las tonterías que echen en la tele, para entrevistar a alguien, sólo por el mero hecho de que su profesor ha sido capaz de convencerles de que esa entrevista merece la pena.

Me lo pasé tan bien que me muero de ganas por ir a contarles cuentos algún día al instituto.

Un comentario en “La entrevista

  1. Los chicos lo pasaron estupendamente, Yo mejor aún, y tú tienes que volver por Brunete para que tu fama llegue hasta el infinito y más alla o, al menos, hasta navalcarnero que está aquí al lado.
    Sin duda mejor que Guti ha sido quedar con vos.

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