Día de nieve, día de bienes

Hoy se me ha cumplido un viejo sueño infantil (más vale tarde que nunca). La verdad es que no estoy muy seguro siquiera de si alguna vez lo soñé, pero resulta que esta mañana, al llegar al Instituto me he encontrado con que se habían suspendido las clases… ¿Y quién no ha soñado alguna vez con que llegaba el lunes al Instituto y se tenía que volver a casa porque estaba nevando demasiado?

Aunque, ya puestos, habría preferido enterarme un poco antes, no sólo por ahorrarme el viajecillo, sino porque sueño, lo que se dice sueño, es lo que tenía esta mañana tras quedarme ayer hasta las muy tantas acabando de preparar la sesión que tenía que dar esta tarde en una Escuela de Padres que no sé si he dicho que estoy dando en un instituto de Vallecas.

En vista de que nuestra presencia en el Instituto era innecesaria y el estado de las carreteras podía ir a peor, hemos vuelto a Madrid en caravana y con mucho cuidado unos cuantos profes y cuando ya estaba llegando a casa, en la rotonda que me encuentro al salir de la M-40, Braulio ha tenido un ataque de nostalgia y en lugar de girar a la izquierda lo ha hecho a la derecha y he acabado en Valdebernardo, porque será difícil que se me presente otra ocasión como ésta para ver a los antiguos compañeros y alumnos en plena faena…

Y me lo he pasado en grande respondiendo a la pregunta de “¿cómo tú por aquí?”… “Pues nada, que he llegado al Instituto y como estaba nevando se han suspendido las clases”… Pero me lo he pasado en grande, sobre todo, sembrando el caos en las clases por donde me acercaba a saludar, viendo la cara de sorpresa y de alegría de los reencuentros, recordando tantos buenos momentos, bajando a la cafetería como tantas veces… y por un instante he tenido la sensación de que seguía allí dando clase, incluso he estado a punto de mirar en mi cajetín de la sala de profesores. Y lo que siento es que un par de horas no son suficientes para ver y saludar a todo el mundo y no haber podido hablar con cada uno tanto como me hubiese gustado (aunque hay quien me ha utilizado de excusa para saltarse sus buenos minutos de Informática). A ver si vuelve a nevar pronto y acabo la ronda.

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4 comentarios en “Día de nieve, día de bienes

  1. con lo que se cumplió otro sueño: que, de repente, la clase fuera interrumpida por un tipo con cara de loco y que se pusiera a contar divertidos cuentos y que la clase de informática, o la que fuese, volviera a ser, por un rato, como las de Lengua del año pasado.

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  2. Sí, Julio, pero lo que faltó para que el sueño fuera completo es que a ese tipo le acompañara otro con capirote de papel y entrasen los dos en una clase ya empezada para cantar el cumpleaños feliz y raptar a un alumno en mitad de un examen ante una mirada pelirroja sorprendida y divertida… Y yendo a lo importante: mañana es el gran día, no. Mucho ánimo y mucha calma. Tómatelo como si fuese la primera vez.

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