ailifilia

Ya se me está pasando la fiebre, pero he tenido temporadas realmente malas. He tenido ataques terribles de “ailifilia” o “palindromía” en los momentos más inesperados. He enloquecido en clase ante la mirada atónita de los alumnos y he llenado la pizarra de palíndromos. Por si alguien todavía se está preguntando qué es eso del palíndromo, le ahorro el viaje al diccionario de la Real Academia:

(Del gr. πάλιν, de nuevo, y δρόμος, carrera).

1. m. Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda; p. ej., anilina; dábale arroz a la zorra el abad.

Todo empezó con aquello de “Será ese Ares o no será ese Ares” y de pronto me descubrí leyendo todos los textos que caían en mis ojos al revés, a la búsqueda de palíndromos. Y salieron unos cuantos. La mayoría de ellos sin sentido aparente (¿qué sentido tiene lo de “dábale arroz a la zorra el abad”?).
Pronto descubrí el filón que encerraban las ratas y los ratones. Todo empezó con un ratón que no tenía muy claro lo que era realmente:

-Se nota rata, ratón es.

De ahí al descubrimiento de la metamorfosis en gato de un pobre hombre, sólo hay un paso:

-Se nota raro. Ved: devora ratones.

Y claro, en el empeño de acabar con la plaga de roedores por fin se alcanza la sabia solución:

-O sea, atar a la mala rata a eso.

Quizá fue por la vena persecutoria por lo que se me apareció un palíndromo terrible una noche de insomnio:

-Sometamos o matemos.

Pero, afortunadamente, también surgieron cosas poéticas y el palíndromo del que estoy más contento a día de hoy por su musicalidad y su poesía es el siguiente:

-Roza la luz a la luna, anula la luz azul al azor.

De todos modos, como me empezaba a obsesionar con el tema, empecé a intentar, en vano, liberarme. Me sentía atrapado. Y en un momento de ofuscación y paroxismo exclamé:

-No deseo ese don.

Y buscando quien me oyese invoqué a la diosa lingüística:

-¿Has oído? No deseo ese don, oh diosa.

Este último es sólo palíndromo fonético: eso lo sé. Pero no se puede esperar que en estado de paroxismo uno se ande con pequeñeces. En fin, aquí queda esta pequeña muestra del ataque de ailifilia, aunque se han quedado unos cuantos palíndromos en el tintero (y algún otro, pequeñito, en mitad del texto).

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7 comentarios en “ailifilia

  1. Joroba Eduardo, qué manejo del palíndromo te gastas! anonadada me hallo… yo es que de el de la zorra y el de sara baras no paso… cortita que es una… increíble de verdad.

    Besillos.

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  2. Pues sí, qué dominio, menuda habilidad, casi matemática. Me ha encantado el de “Roza la luz a la luna, anula la luz azul al azor” . También me ha encantado volver a pasar por aquí, hacía tanto tiempo ya…

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  3. Excelente.
    Y casi mejor que el palíndromo, para mi gusto, es la frase bifronte. Porque la gracia del palíndromo está en que mantiene oculto un doble de su significado a los ojos que no sepan leerlo al revés. Pero la frase bifronte oculta un secreto mucho mayor: otro significado distinto, que muchas vecs complementa el primero. Eso sí: sólo para iniciados.
    La mina de sal – La sed animal
    La tele ves – Se ve letal
    Seda de los ayeres – Seré ya soledades
    (y el que más me sobrecoge)
    Eva usaba rímel – Le miraba suave

    Conociendo estas posibilidades, no te vas a librar de tu obsesión…

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  4. El texto bifronte más alucinante que he visto, por su longitud y su belleza, es éste creado por el poeta Ignacio Ceballos Viro. Se trata de un bifronte fonético, no ortográfico, es decir, funciona en la oralidad y no en la escritura. Puede verse un original cortometraje basado en él en la siguiente dirección, con el título “El instante oscuro de la reencarnación del alma”:


    El corto habla del preciso momento de la muerte y del sentido de trascendencia del alma, en una ficción en la que Dios se dirige al hombre de igual a igual. En él se expone además el texto revertido, al tiempo que suena la música también revertida (de Schnittke), de modo que el conjunto es un enorme y hermoso palíndromo. Dice así:
    ‘Soy Dios: hombre, eres eterno.
    ¿O qué?:
    hecho nada como cada noche,
    soñarás saber a
    lámina azul. Ya regresa/s… /
    A ser guerra y luz animal,
    a rebasar años,
    hecho nada como cada noche,
    eco.
    Hónrete ser hermoso y dios.’

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  5. Prorrogando meses después el asunto, encuentro lo siguiente acerca del anagrama en un libro que te recomiendo (Adelino Cattani: Expresarse con acierto. Madrid: Alianza, 2010, p. 18):
    “Don Anacleto Bendazzi es autor de una increíble y admirable Vita di Cristo in mille anagrammi, donde aparece una inquietante aclaración de por qué Cristo calló durante el interrogatorio de Pilatos. No respondió porque la pregunta Quid est veritas? llevaba inserta en forma de anagrama la respuesta: Est vir qui adest.”

    (Eso, claro, si trasladamos la escena a un contexto latinófono, que no es real. Pero la cosa tiene miga, y es, como dice el autor, inquietante cuando menos. Plagiando a Primo Levi, tiene algo de mágico y revelador.)

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