De nuevo para Italia

Las últimas semanas han sido intensas. Tanto que tengo esto más olvidado de lo que quisiera… Pero para intensa intensa, la semana que se aproxima. De nuevo me voy de viaje de estudios con veintiséis alumnos de 4º de la ESO a Italia: Roma, Florencia, Venecia, pasando por todo lo que se ponga a nuestro alcance.
Cuando les digo a mis amigos que me voy a este viaje, el comentario suele ser invariable, aunque con sus matices: “qué valor tienes, hay que echarle ganas, qué valiente eres…” Y es que me temo que se imaginan que me voy con una panda de delincuentes, borrachos y drogadictos y están muy equivocados. Ayer, a última hora vi a X abrazada a Y tratando de buscar consuelo. Como era día de entrega de notas me imaginé que el problema de las lágrimas vendría por ahí y le pregunte a X qué le pasaba, si es que podía saberse. Y X con lágrimas en los ojos y una sonrisa, me dijo que es que le daba pena pensar que se iba a Italia e iba a estar una semana sin ver a J, amiga del alma, aunque se han conocido este curso… X piensa que me reí de ella por tonta, pero se equivoca, me dejó realmente emocionado y le pedí permiso para contar esto en el blog y como me lo dio, entre lágrimas y sonrisas, pues aquí queda esto. A mí también me gustaría querer así.

ESTO NO ES ARTE, otra vez

Escapo a la vorágine de exámenes por corregir y por preparar (a ver si encuentro algún buen texto para el examen de mañana, que me está llevando ya un buen rato) y dejo de lado tantos asuntos que tengo pendientes de comentario (los cuadernos de escritura, la contada en Valladolid del jueves, la fractura de Braulio, el pobre “pelao”…) para avisar a bombo y platillo, o mejor dicho, a golpe de bit y html, que hoy, día 18 de marzo, representamos en el instituto ESTO NO ES ARTE porque estamos participando en el Certamen de Teatro Escolar de la Comunidad de Madrid y viene el jurado a verla. Es a las cinco de la tarde en el salón de actos del IES Valdebernardo: al que quiera pasar un buen rato, allí le esperamos.

ailifilia

Ya se me está pasando la fiebre, pero he tenido temporadas realmente malas. He tenido ataques terribles de “ailifilia” o “palindromía” en los momentos más inesperados. He enloquecido en clase ante la mirada atónita de los alumnos y he llenado la pizarra de palíndromos. Por si alguien todavía se está preguntando qué es eso del palíndromo, le ahorro el viaje al diccionario de la Real Academia:

(Del gr. πάλιν, de nuevo, y δρόμος, carrera).

1. m. Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda; p. ej., anilina; dábale arroz a la zorra el abad.

Todo empezó con aquello de “Será ese Ares o no será ese Ares” y de pronto me descubrí leyendo todos los textos que caían en mis ojos al revés, a la búsqueda de palíndromos. Y salieron unos cuantos. La mayoría de ellos sin sentido aparente (¿qué sentido tiene lo de “dábale arroz a la zorra el abad”?).
Pronto descubrí el filón que encerraban las ratas y los ratones. Todo empezó con un ratón que no tenía muy claro lo que era realmente:

-Se nota rata, ratón es.

De ahí al descubrimiento de la metamorfosis en gato de un pobre hombre, sólo hay un paso:

-Se nota raro. Ved: devora ratones.

Y claro, en el empeño de acabar con la plaga de roedores por fin se alcanza la sabia solución:

-O sea, atar a la mala rata a eso.

Quizá fue por la vena persecutoria por lo que se me apareció un palíndromo terrible una noche de insomnio:

-Sometamos o matemos.

Pero, afortunadamente, también surgieron cosas poéticas y el palíndromo del que estoy más contento a día de hoy por su musicalidad y su poesía es el siguiente:

-Roza la luz a la luna, anula la luz azul al azor.

De todos modos, como me empezaba a obsesionar con el tema, empecé a intentar, en vano, liberarme. Me sentía atrapado. Y en un momento de ofuscación y paroxismo exclamé:

-No deseo ese don.

Y buscando quien me oyese invoqué a la diosa lingüística:

-¿Has oído? No deseo ese don, oh diosa.

Este último es sólo palíndromo fonético: eso lo sé. Pero no se puede esperar que en estado de paroxismo uno se ande con pequeñeces. En fin, aquí queda esta pequeña muestra del ataque de ailifilia, aunque se han quedado unos cuantos palíndromos en el tintero (y algún otro, pequeñito, en mitad del texto).