Ares, ya no eres lo que eras

Estos días atrás he conocido a un muchacho cordobés, grandote, simpático y descarado, que estudia 2º de Bachillerato. Cuando nos presentaron no sé por qué salió a relucir mi apellido y yo, al más puro estilo Bond, debí de decir: “Ares, Eduardo Ares”. Él no pudo contener la risa y yo, un tanto herido, le pregunté a mi vez su nombre completo: “Lucas López Emule”. Y entonces también solté la carcajada y entendí su risa: le hacía verdadera gracia que alguien se pudiese apellidar como un programa de ordenador para descargarse mil cosas de Internet…

Tras las risas, me quedé un tanto preocupado, despotricando interiormente de los destrozos de la LOE: creo que parte de la culpa de que haya acabado convertido en filólogo clásico la tiene mi apellido: cuando de pequeño me enteré que había un dios griego que se llamaba como yo, no pude menos que sentir simpatía y atracción ante una cultura que con alguien así prometía ser de lo más interesante. No fue hasta después cuando supe que se trataba de un dios violento y fanfarrón, dedicado a la desagradable tarea de la guerra… Pero ya era demasiado tarde, porque la sangre filológica corría por todas mis palabras y el encanto de la cultura griega me tenía hechizado.

He tenido suerte, desde luego, porque si llego a nacer unos años más tarde casi seguro que había acabado como informático. Y es que el pobre Ares ya no es lo que era y uno no puede por menos que preguntarse: “¿Ése será ese Ares o no será ese Ares ése?”. Lo sé, lo sé, la frase no tiene mucho sentido, pero es el mayor palíndromo que he conseguido hasta ahora.

Lo más gracioso de todo es que lo de “Lucas López” no es un pseudónimo, sino su nombre real. Le prometí que le dedicaría una entrada en el blog y aquí queda esto, aunque mucho me temo que nunca llegue a leerlo. Da igual: soy hombre de palabra.

6 comentarios en “Ares, ya no eres lo que eras

  1. Nacho, por supuesto que acabar de informático es estupendo. Qué sería de mí, quién me estaría leyendo ahora si no fuese por los informáticos (algunos tan majos cómo tú que me descubrieron por primera vez un blog hace ya tantos años). Lo que quería decir es que para mí habría sido terrible acabar como informático en lugar de como filólogo clásico. Igual que sería terrible que tú fueses filólogo. O eso creo
    Carlos, gracias por el comentario, tan profundo que todavía lo estoy meditando (pero me prometiste que no había faltas de ortografía y hay alguna “tocha”: pero ya sabes, prefiero mil veces un comentario con faltas al silencio).
    Nefer, ya me explicarás tú las palabras de Carlos. Y aquí tienes otro palíndromo (me empiezo a aficionar) que también es perfectamente ridículo: “o doto todo o todo doto o todo doto o doto todo”.

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