Un amigo en El Congo

A Edu B. le conocí hace unos veinte años en un verano inolvidable por Valladolid. No volví a saber de él durante mucho tiempo, hasta que un día la vida decidió convertirse de nuevo en cuento y nos reencontramos en Madrid, pero no fue sino a los dos o tres días de tratarnos cuando empezamos a caer en la cuenta de que cada uno de nosotros era aquél o lo que quedaba de aquél que se había conocido diecisiete años antes, porque la memoria se empeñó en ir atando cabos hasta acabar con la pregunta “Entonces… ¿tú no serás…?”. Pasamos de la sorpresa al abrazo y desempolvamos nuestra antigua amistad.

Edu había ido a parar a Madrid a la cárcel, en concreto a la cárcel de Alcalá-Meco, pero no por ningún delito, sino por cuestiones laborales: era el médico de la cárcel. Después se marchó a la de Algeciras y este último año ha estado en Barcelona haciendo un curso (o un máster) sobre medicina tropical, porque a finales de este mes se irá a un hospital de El Congo.

A veces, la vida te sorprende con algún héroe de lo más normalito, que disfruta con unas buenas cervezas, que no ha perdido su sonrisa a pesar de haber estado en contacto con tanta miseria, que no se conforma con el mundo que tiene delante, sino que decide hacer lo posible por cambiarlo. Y que se va a El Congo como si aquello no estuviera en África, sino a la vuelta de la esquina, porque piensa que puede aportar algo a la labor del hospital Monkole (o algo así).

Aprovechando que estoy cerca de Barcelona, quedamos y estuvimos un buen rato de tertulia, arreglando el mundo. Le prometí que el curso que viene haré lo posible para que desde el Instituto les echemos una mano (no les ayudaremos a ampliar el hospital, pero a lo mejor sí a solucionar cuatro o cinco casos clínicos). Después nos despedimos también como si tal cosa, como si nos fuésemos a ver la semana que viene, aunque es más que probable que no nos volvamos a ver nunca. Aunque quién sabe, lo mismo dentro de veinte años nos reencontramos en algún lugar inesperado y esta vez seguro que nos reconocemos, porque ya no vamos a cambiar tanto.

5 comentarios en “Un amigo en El Congo

  1. Edmundo, cuánto tiempo sin leerte por aquí, pero me alegra saber que sigues viniendo de vez en cuando. Y estoy totalmente de acuerdo contigo: lo peor que podemos hacer es esperar a ser grandes para ser como queremos ser. Y yo también quiero ser como tú.

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  2. Anotad:
    Documental de Fernando León de Aranoa en el co-documental “Invisibles”, producido por Médicos sin Fronteras (incluso lo dio El País); habla de la Rep. Dem. del Congo. No doy más pistas. Meted los ojos en él.

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  3. Bueno, el documental de Fernando León es sobre Ruanda. El que va sobre el Congo es el anterior, que habla de mujeres violadas y también es recomendable, aunque menos interesante cinematográficamente.

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  4. Pingback: Milka y las estrellas | La vida es cuento

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