La primera carta

Hoy he escrito mi primera carta manuscrita del verano, cosa que todavía no sabe su destinatario y ése es, en parte, el encanto de la carta manuscrita: el tiempo que transcurre desde que se escribe hasta que llega, el temor a que se pierda en el camino (ya me pasó alguna vez el año pasado) y el saber que probablemente nunca tendrá respuesta, junto con la seguridad de que será bien recibida.
He de reconocer que cada vez me cuesta más ponerme a escribir cartas a mano, con lo rápido y eficaz que es el correo electrónico o una llamada de móvil, pero no sé si será la nostalgia o el cajón que tengo lleno de las cartas recibidas a lo largo de tantos años lo que me anima a seguir haciéndolo.
Ya hablé hace tiempo en este blog de mi idea de crear una asociación en defensa de la carta manuscrita. Dicha asociación no llegó siquiera a nacer, pero sigo perteneciendo a ella, junto con otros cuantos amigos que también me sorprenden todavía y contestan mis cartas o escriben antes de que yo lo haya hecho. Y pocas cosas hay comparables a saber que alguien se acordó de ti y decidió burlarse de las prisas. Pocas veces he releído un correo electrónico, tan pocas como innumerables son las veces que he releído una carta, casi siempre con una sonrisa y, alguna que otra vez, con una lágrima.
Voy a dejar esta entrada y voy a ponerme a escribir la segunda carta de este verano… quizá para ti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s