De vuelta de Italia

Sí, he vuelto de Italia y no sólo he sobrevivido, sino que me lo he pasado estupendamente. He de reconocer, para mi vergüenza, que desde el principio de curso, a pesar de ser tutor de 4º de la ESO, no puse ni un gramo de entusiasmo en la organización del viaje de fin de estudios entre otras cosas porque uno ha oído hablar demasiado de todo lo que ocurre en este tipo de viajes.
Sin embargo, una vez que se consiguió que el viaje saliera adelante empezó a entrarme el gusanillo de lanzarme a la aventura gracias sobre todo a la insistencia de los alumnos y del responsable de actividades extraescolares. Seguía teniendo mis dudas: ¿serán capaces de comportarse tan bien como dicen que van a comportarse?, ¿seré capaz de aguantar el ritmo de una semana frenética con mucha responsabilidad y poco sueño?, ¿merecerá la pena arriesgarse a que pase todo lo que dicen que siempre pasa?, ¿no estaría más tranquilo quedándome en mi casa? Y como la única forma de responder a todas estas preguntas era yendo al viaje, pues fui. Y la respuesta a todas es un SÍ rotundo (también a la última: sin lugar a dudas habría estado más tranquilo en mi casa, pero de momento conseguir tranquilidad no es uno de mis principales objetivos).
A medida que avanzan los días y va desapareciendo la bruma del cansancio, los recuerdos del viaje se van agigantando junto con la certeza de que dentro de muchos años todavía recordaré este viaje como uno de los mejores de mi vida, no sólo por lo visto y lo vivido, sino sobretodo por lo compartido y lo convivido.
Por supuesto que durante el viaje ha habido sus momentos duros, que hemos terminado agotados, que alguna que otra vez he tenido que poner cara de malo de la película, pero me parece que todos nos apuntaríamos a repetir sin importarnos el haber acabado un día calados hasta los huesos, las horas sin dormir, los largos paseos a pie, las sempiternas cenas de pasta, el cutrismo de algún hotel, la sobredosis de arte… porque también nos hemos empapado de belleza hasta los tuétanos, nos hemos conocido mucho más a fondo, nos hemos echado unas risas por cualquier cosa, hemos sabido superar las dificultades y los desencuentros (y si no tuviese miedo a ponerme demasiado grimoso seguiría la enumeración)… Además, los profesores hemos comprobado que no siempre tiene que ocurrir todo lo malo que puede ocurrir, que no es ni mucho menos imposible movilizar a un grupo de 58 chavales cuando ellos están dispuestos a colaborar, que no estamos tan viejos como pensábamos y que correr tantos riesgos merece la pena.

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4 comentarios en “De vuelta de Italia

  1. Seguro que has sabido disfrutar cada momento con tus alumnos hiperhormonados en un país tan especial. ¡No dejes de concretar esas aventurillas!

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