“Me apunto a repetir”

Ayer, por fin, fuimos de visita al Centro de Esclerosis múltiple que hay en el barrio (y creo que es el único de esas características no sólo del barrio, sino de España).
Me habían dicho en el centro, en un principio, que no fuésemos más de cinco o seis, pero yo les dije que también iríamos algunos profesores y que quizá podríamos ser más, como unos diez. Al final, mediante la política de hechos consumados, nos presentamos quince alumnos de mi tutoría y cuatro profesores… y muchos más se habrían apuntado, pero les tuve que decir que habría otras ocasiones. La verdad es que da gusto, porque de los que fueron la inmensa mayoría estaban dispuestos a ir a pesar de que al día siguiente había examen de física: en cuanto vi que estaban a punto de echárseme atrás les recordé que no se trataba de dedicar parte del tiempo que nos “sobraba”, sino de renunciar a nuestro “valioso” tiempo y que el examen de física era un problema muchísimo menor que el que padece cualquiera de los enfermos de esclerosis. Y estuvieron de acuerdo y demostraron que son solidarios de verdad, no de ratos libres… Afortunadamente, el profesor de física también fue solidario y les cambió el examen para el martes (he de reconocer que yo nunca habría llegado a tanta solidaridad).
Nos presentamos en el centro a las cinco de la tarde y nos recibieron tres de los animadores socioculturales. Uno de ellos, antes de que entrásemos en contacto directo con los enfermos, nos explicó en qué consistía la esclerosis y nos aclaró que teníamos que tratar a los enfermos como personas normales… porque son personas normales.
Salieron unos diez enfermos, la mayoría en silla de ruedas, salvo dos que todavía andan por su propio pie. La capa de hielo del principio era demasiado gruesa y nadie se decidía a empezar a empujar alguna silla. Hicimos grupos de dos o tres alumnos con cada enfermo y nos dirigimos al parque que hay cerca del centro.
A los cinco minutos, del hielo no quedaba ni el vapor y empezaron a animarse las conversaciones. El tiempo pasó volando. Se veía que los enfermos disfrutaban y se veía que nosotros disfrutábamos más todavía. Es una de las curiosas paradojas del ser humano: el que da siempre acaba recibiendo mucho más. Una vez más uno comprueba lo cierta que es aquello de que “el hombre es un ser para el otro”.
Cuando volvimos del paseo, nos costó despedirnos no de los enfermos, sino de Lucas, de Fran, de Marisol, de Ángeles, de Antonio, de Charo, de Rocío, de Paco… Hemos quedado en que haremos la actividad cada quince días y hemos prometido que seremos menos (ya veremos).
Quizá el mejor resumen sean los comentarios que me han dejado en la página del Instituto algunos de los alumnos que participaron en el paseo (respeto las grafías de los originales):

“La visita al Centro ha sido genial me apunto a repetir. Al principio daba un poco de palo, pero al final he llegado a casa dando saltitos”.
“¡¡Que guay la visita!! ¡YO REPITO!”
“SIII!!!!!!!HA ESTADO MUY BIEN!!!!los que no han ido deben de estar arrepintiéndose porque ha sido muy bonito”

YO TAMBIÉN REPITO.
(A ver si les pido permiso y cuelgo aquí alguna foto)

4 comentarios en ““Me apunto a repetir”

  1. muy interesante tu post ¿ sabes porque me llamo la atencion?

    pues yo padesco esa enfermedad ” mi amiga” como la llamo : Esclerosis Multiple , y estoy bastante asustada , ya ves con solo leer la palabra me animo a dejarte comentario , que mas que comentario es un gracias , por ocuparse de quienes padecemos esta enfermedad tan tan extraña.

    un saludo desde Argentina

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  2. Felicidades por la idea, por la perseverancia de resolver las dificultades y por la pequeña hazaña de llevar a cabo una labor tan sencilla y tan hermosa.
    Felicidades a todos los que participaron.

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  3. Rosana, muchas gracias a ti por tu comentario. La verdad es que una de las cosas que más nos sorprendió de la visita es que los enfermos sonreían continuamente y sobrellevaban su enfermedad con gran entereza. Así que mucho ánimo con “tu amiga”.

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  4. he tenido un íntimo amigo con una forma de enfermedad, pero más grave a mi juicio, esclerosis lateral amiotrófica o ELA, y me ha ayudado a apreciar lo que para una persona sin enferrmedad resulta sin imortancia, como mover un dedo. rascarse, coger un vaso y lo que más me impresionó poder comunicarse con los demás; sabeis lo que es no poderle decir a otro abre o cierra esa ventana cuando lo necesites. Imaginaos lo demás

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