Sonrisas y lágrimas

Llega el final del trimestre y con él las notas y con ellas las sonrisas… y las lágrimas. Muchas veces parece que el suspenso es algo totalmente inesperado y hay a quien habiendo suspendido todos los exámenes le brotan cuantiosas lágrimas cuando le dicen la nota. Porque una cosa es suspender un examen y pensar que el siguiente lo vas a aprobar y otra, muy distinta, es darte cuenta de que no has sido el que querías ser y el suspenso va a mancillar tu boletín y la bronca que te va a caer en casa va a ser fina y por si fuera poco te vas a quedar sin el estupendo regalo que te habían prometido si aprobabas todas.
Sin embargo, no puedo acostumbrarme a las lágrimas y siempre me llenan de ternura y, si soy yo el culpable, me hacen sentir un ser vil y cruel, sin sentimientos.
De todas formas, las lágrimas y los propósitos de enmienda, salvo casos contados, no suelen durar mucho: pasado mañana estarán de vacaciones y todas las horas que pensaban dedicar a estudiar… En fin, tampoco nos pongamos tan pesimistas, que lo mismo sí que las dedican a estudiar y vuelven en enero con el firme empeño de cumplir su horario de estudio exigente.
Lo malo de las notas es que a los profesores, como a los entrenadores, se nos juzga por los resultados: si se esperaban un suspenso y resulta que han aprobado no les cabe la menor duda de que eres el mejor profe del mundo, pero si es al revés tampoco les cabe duda de que eres el gran … (a rellenar a gusto del alumno injustamente suspendido).

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3 comentarios en “Sonrisas y lágrimas

  1. Hola!
    Soy Silvia, una chica gallega que llegó a tu blog de casualidad.
    Me parece muy interesante el tema que expones, pero no estoy de acuerdo al 100%.
    Te voy a agregar como es para mi un suspenso:
    Yo tengo 15 años, y estudio 4º de la E.S.O y desde siempre me quedan las matemáticas, realmente a mi este suceso me duele muchisimo, pero no por lo que digan mis padres, si no que me decepciono conmigo misma.
    Trabajo muchisimo esa materia, pero no le saco jugo, eso me crea impotencia, pero lloro en casa, no delante de los profesores.
    Los niños que no estudian, pero les importa lo que digan sus padres…para mi parecer, carecen de personalidad.
    Bueno, espero no haberte soltado el rollo, voy a seguir leyendo tu blog.

    UN SALUDO de unha galleguiña

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  2. HOLA EDUARDO!
    Quería decirte que… ¡no seas ingenuo! No traerán propósito de enmienda en enero… jajaja! no caerá esa breva.
    Y que no tengas piedad. Son unos llorones. Pero no lloran cuando te están fastidiando el día y te vas tú a casa hecho polvo… ¿a que no?
    Duro con ellos! No digo que te vengues, pero no podemos caer en su cuentitis. Son así de apasionados.
    FELIZ NAVIDAD!! Y feliz fin de trimestre.
    Un abrazo.

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  3. Hola,bueno yo también llegue de casualidad a tu blog y me gusta mucho saber como se pueden llegar a sentir los profesores,yo estudio 2º de bachiller y ojala supiera que mis profesores tuvieran blog, yo también he llorado con las notas es mas la primera vez que suspendí una asignatura lo pase fatal y no fue ni por mis padres,es la impotencia que sientes,pero uno se va acostumbrando hay gente que a la mínima protesta media nota pero yo soy de los que piensa que el no me va a querer perjudicar,bueno espero que el año que viene nos sigas contando tus historias con tus alumnos y Feliz Navidad!

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