Un día como hoy, hace 38 años: amores no tan adolescentes

Un día como hoy, de hace justo 38 años, se dijeron aquello de “sí quiero” en la salud y en la enfermedad, con frío y calor, en las alegrías y las penas, en la juventud y la vejez, ahora, luego y siempre… Y hoy, cuando sus sonrientes y jóvenes veintitantos empiezan a ocupar un lugar muy al fondo en la habitación de la memoria, se lo siguen repitiendo, pero ahora ya con conocimiento de causa: sabiendo qué es lo que quería decir aquello de en la salud y en la enfermedad, en la alegría y el dolor. Porque 38 años de síes dan para mucho, para tanto que son muchos los que no pueden con ello, pero cuando se vadean las tormentas, cuando se aplacan las tempestades y se ve que todo ha sido para tanto, es inevitable la sonrisa. Y sus 38 años juntos son un grito callado de que el amor fiel es posible también en el siglo XXI.
Aquel 5 de noviembre de 1969 empezó una aventura con gran dosis de locura. Otros años, escribía una breve poesía con versos poco cabales de sílabas desiguales y de rima pareada por fecha tan señalada, pero al tener todavía algunos versos pendientes y no quiero que cuñadas y hermanas muy enojadas me enseñen uñas y dientes, con este pequeño escrito a mis padres felicito, con toda mi admiración por su ya largo cariño. Sé que les hará ilusión, porque alguna vez un ojo echan al blog de su niño. Sin que se note el sonrojo, puede uno ponerse tierno y también agradecido por un amor tan eterno que a este mundo le ha traído.

Antes de acabar, dos instantáneas que demuestran cómo pasa el
tiempo y cómo se expande la familia. La primera foto es de las bodas de plata, la segunda del bautizo del último nieto: se ve que la familia está en pleno crecimiento:

Y es que hay que ver cómo pasa el tiempo… llevo un buen rato intentando colgar las fotos y parece que no hay manera, así que aquí lo dejo y luego lo intento. En fin, ha costado, pero ya se ve que las fotos ahí están al final.
Ah, muchísimas felicidades.

6 comentarios en “Un día como hoy, hace 38 años: amores no tan adolescentes

  1. Eduardo,
    felicita a tus padres de mi parte. Y da muchas gracias a Dios por el tesoro de familia que tienes. Porque es verdaderamente un milagro, en el entorno de matrimonios rotos que son lo cotidiano, de familias desestructuradas (como ahora se dice y por desgracia se lleva), es un milagro contar con tus padres felizmente juntos, dando firmeza y estabilidad al resto de los hijos. Mis padres cumplen este año las bodas de oro. Otro milagro; otro tesoro.
    ¿Qué hemos hecho para ser tan privilegiados?
    Lo dicho, da muchas gracias y felicítales.

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  2. ¡Qué alegría ver los que un hijo de 36 años siente! estas cosas no se dicen en el día a día y es que no hace falta decirlas porque se notan, pero cuando una vez salen a la luz y las lees no puedes por menos de emocionarte y pensar ¡Qué suerte tengo! ¡Es que lo tengo todo! Muchas gracias Edu y cuando puedas cuelga las fotos que ya sabes que son mi orgullo.

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  3. Hola Eduardo,
    En primer lugar enhorabuena a tus padres en su aniversario. Sigo leyéndote, aunque más asiduamente en mis crisis de fe inherentes al ser opositor. Se echan de menitos comentarios de la oposición. Volveré a ver si me haces caso :). Un saludín.

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  4. Hola exprofe que hacía mucho que no venía por aqui y bueno era para decirte que se te hecha de menos, porque aunque María sea una buena profesora pues no nos cuenta historias como tu.
    Adios.

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  5. Ana, gracias por la felicitación: no hace falta que se la haga llegar porque, como ves, ya la leen aquí mismo.
    Alfonso, sé que soy, que somos, unos afortunados y yo también me pregunto a menudo qué he hecho yo para merecer esto.
    Mamá, quizá no era necesario que soltaras aquí lo de los 36 años: tenía a todos convencidos de que eran 26.
    Elvira, ya lo siento. Llevas toda la razón del mundo, la oposición se me empieza a perder en la neblina del recuerdo, pero trataré de volver a ella en algún momento.
    Vanesa, ex-alumna, ya sabes que siempre eres bienvenida, pero no vayas diciendo mucho por ahí que he sido tu profe, sobre todo si cometes faltas como la de “hecha de menos”: ya sabes, en echar la hache se echa por la ventana (es broma, no te me pongas así: prefiero mil millones de veces un comentario con faltas de ortografía a que no haya comentario alguno). Y sí, yo también os echo de menos, pero así tengo nuevas “víctimas” a quienes contar mis historias…

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