Nuevo destino

Ayer salieron por fin los destinos, aunque todavía tienen carácter provisional.
Hasta última hora del día no pude mirarlos en Internet porque estuve de excursión con unos amigos, visitando Cartagena, y cuando volvíamos decidimos echar gasolina a uno de los coches que nos había dejado otro amigo para tal ocasión.
El conductor de ese coche salió bastante seguro y se dispuso a echarle gasolina sin plomo. Yo le pregunté si estaba seguro y me dijo que sí porque no se había encendido la resistencia al encender el coche… Cuando ya llevaba unos cuantos litros uno de los gasolineros le advirtió: “estás echando gasolina eurosuper…·. “Sí, ya lo sé, muchas gracias”. Cuando el depósito ya estaba casi lleno, el bueno del gasolinero volvió a preguntar: “¿estás seguro de que no es Diesel?”. Y entonces empezamos a no estar tan seguros. Y vimos en el maletero del coche que ponía bien clarito “HDi” y también vimos que en la propia boca del depósito una pequeña pegatina no dejaba lugar a dudas: “Diesel”.
Ante nuestra cara de compunción y desconcierto el gasolinero puso la suya de “vaya por Dios, estos listillos el trabajo que me van a dar”. Pero muy amablemente nos dijo que retirásemos el coche. Lo acercamos a los tanques de gasolina y allí con un aparato que tiene para este tipo de ocasiones, porque el mundo debe de estar lleno de listillos, fuimos vaciando los cuarentaicinco litros que le habíamos endiñado al pobre coche.
A todo esto yo me subía por las paredes y por un momento temí incendiar la gasolinera con lo encendido que estaba, temiéndome que la maldita burocracia también se equivocase conmigo y me pusiese del instituto que no era.
Recibí entonces un mensaje de un amigo que encontré el año pasado defendiendo su tema justo después de haberlo hecho yo: es de las mejores cosas que me ha dado la oposición y a lo largo de todo el curso hemos ido intercambiando experiencias y quedando de vez en cuando para arreglar el mundo. El caso es que como su apellido es el siguiente en la lista al mío me daba información de en qué instituto había acabado…
Claro que hasta que no lo comprobase con mis propios ojos, prefería no fiarme. Por fin, llenamos el coche del gasóleo correspondiente (los gasolineros fueron tan amables de cobrarnos sólo la segunda ronda) y acabamos la excursión.
Entre en Internet y… no funcionaba. Por suerte no se trataba de ningún problema técnico que excediese mis escasos conocimientos informáticos y en poco tiempo lo hube arreglado.
Miré las listas y di un bote de alegría: el curso que viene seguiré en el IES Valdebernardo. Pero la alegría no me duró mucho, porque después me puse a mirar la suerte de los que habían sido mis compañeros de fatigas de este año y vi, con dolor, que X no seguirá y que tampoco estará W, ni Z, ni Y, ni lo mejor del abecedario que tenía el instituto. Y a la alegría del principio se le mezcló una tristeza rara y empecé a echarlos a todos de menos ya antes de tiempo.
Así que, al final, ha sido una sensación agridulce. Claro que para animarme pensé en todos los demás que sí siguen y en los alumnos y en las familias y… me volvió la sonrisa. De todas formas, los amigos que he ganado espero no perderlos. Seguiremos arreglando el mundo, aunque ahora nos veamos más de tarde en tarde.
Sin ellos el instituto será distinto. En el fondo es como un nuevo destino.

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3 comentarios en “Nuevo destino

  1. Enhorabuena! Tus alumnos lo agradecerán. Y sus familias. Y el mundo entero.
    Como lo debe estar agradeciendo ahora el dueno del diesel HDI. 😉
    Manuel.

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