¡Cambiazo!

Estaba corrigiendo exámenes (lo más aburrido y frustante que hay en la tarea del profesor porque simpre te quita un momento precioso para hacer algo de mayor provecho y porque descubres lo poco que has logrado transmitir).
A estas alturas de curso, ya hay pocas sorpresas, aunque de vez en cuando se sigue descubriendo a alguien que por fin ha decidido estudiar porque no quiere pasar un duro verano. Corregía, por tanto, con cadencia monótona, sin asustarme ya porque sólo uno sea capaz de ponerme la forma correcta de “satisfació” (a lo mejor es que la pregunta es más complicada de lo que me parece: se admiten respuestas) o porque otro diga que “el adverbio es el que sustituye al nombre” o alguno al hablar de la literatura de tradición escrita afirme que “la literatura se expresa mediante dibujos, música o imágenes. Se descubrió en el año 1492 en el descubrimiento de América. Se puede guardar en manuscritos” (me temo que me he comido las faltas de ortografía originales, ya lo siento por los puristas)… Pues eso, que corregía tranquilamente hasta que llegué al examen de X. y descubrí con sorpresa y un punto de indignación que una de las hojas de respuestas era un folio sin el membrete de las hojas de exámenes que siempre utilizamos.
En aquella hoja estaba respondida, a la perfección, una de las preguntas teóricas del examen y, a pesar de que uno no es muy avispado, saltaron las alarmas de intento de fraude. Le puse un 0 y una frase de esas que duelen: “X. si quieres te lo explico, pero la verdad es que no me esperaba esto de ti”.
Cuando repartí los exámenes, estuve atento a la reacción de X. En principio encajó el golpe con mudez absoluta y se volvió a su sitio. Allí se derrumbó y empezó a llorar, intentó decirme algo pero le paré las palabras y le dije que hablaríamos al final de la clase.
Cuando acabó el examen y los demás salieron al recreo, me quedé con X. que juraba y perjuraba que no había hecho el cambiazo, que le preguntase si quería que esta vez se lo había estudiado, que la hoja sin membrete se la di yo… Y aunque creo que su versión tenía bastantes puntos en contra: no llevo hojas en blanco a los exámenes (claro que siempre alguna se puede colar), en el examen no me avisó de que no le había dado una hoja con membrete, el resto del examen era bastante flojillo,… También es cierto que tenía algunos puntos a favor: sus lágrimas parecían sinceras, no es mala persona, la ingenuidad de alguna de sus excusas propias de quien no ha hecho nunca un cambiazo (“profe, pero si el resto de preguntas están mal”). Y yo, quizá una vez más lirio en mano, decidí creerla. De hecho, ya me temía desde el principio que la iba a creer y aunque no había hecho ninguna anotación en su examen, sí que se lo había corregido y me había apuntado en otra hoja la nota sacada en cada pregunta.
Por desgracia, a pesar de la brillantez de esa pregunta teórica, el resto del examen no daba mucho de sí, así que tampoco merecía la pena hacer ceros del árbol caído y aunque siempre me quedará la duda de si me dio el cambiazo o no, lo que espero es que no le hayan quedado muchas ganas de intentarlo en alguna próxima ocasión.

Anuncios

6 comentarios en “¡Cambiazo!

  1. Aprovecho este post para animarte a que sigas comentando tus experiencias como docente. He dejado de trabajar en una triste editorial para estudiar las opos del año que viene, dado que en las pasadas no me dediqué de lleno al estudio y no tuve mucha fortuna, y leer tus entretenidos artículos en mis descansos me sirve para imaginarme cómo puede ser la vida de un profe de lengua y literatura, lo que en el fondo siempre he querido ser. Conocer gracias a ti aspectos de la profesión tan interasantes, y motivadores, como la relación difícil y, adivino, agradecida, entre profesor y alumnos, suponen para mí todo un estímulo. Y, aunque leo todos tus artículos, todos ellos muy reveladores (sobre todo en cuanto al comportamiento humano se refiere), pasados por tu especial filtro de sensibilidad, me resultan éstos que dedicas a tu labor de profesor realmente gratificantes. Gracias de verdad. Un saludo.

    Me gusta

  2. Recuerdo que, en segundo de BUP (ya tengo una edad: hará de esto más de quince años), en un examen de historia, de aquellos de «enrollarse», uno de mis colegas intentó pegarle «el cambiazo» a la profesora. Las hojas que nos repartían no tenían membrete: eran completamente en blanco, así que el asunto era cosa hecha, debió pensar mi avispado compañero. Craso error. La profesora se dio cuenta bastante pronto, al recogar los exámenes y comprobar que unas pocas hojas tamaño FOLIO sobresalían del resto (las que ella repartió eran tamaño DIN-A4). Te puedes imaginar el cachondeo de los compañeros, que a la tierna edad de 15 añitos no estábamos como para conceder cuartel al espabilado…

    Me gusta

  3. ¡Uff! El cambiazo… Por suerte a mí nunca me han hecho lo del cambiazo, supongo que en la ESO tampoco es muy necesario. Para la ESO existen las chuletas, las reglas escritas, la mesa, el ‘oye, ¿qué se pone en ésta?’. Supongo que te referirás a Bachillerato, donde quizá sea más normal, lógico o como se le quiera decir, esta actitud.
    Yo una vez quise intentarlo en uno de los exámenes de la facultad y lo tenía preparado y con el membrete (en los exámenes cogíamos siempre hojas de más) pero me dio tanto miedo que no fui capaz. Como es normal, tuve que presentarme en la siguiente convocatoria 😛
    Eso sí, si te apetece ver ‘chorradas’, ‘lindezas’ o bien opiniones diversas sobre algunos aspectos de la literatura, pásate por mi blog y mira las entradas tituladas ‘La corrección 2’ (más reciente y centrada en ‘El Quijote’) y ‘La corrección’ (de todo un poco). Menos mal que, al menos, sus ocurrencias me hacen reír entre examen y examen…

    Me gusta

  4. Me resulta divertido, es como pillar al
    niño que le tienes prohibido comer golosinas
    con la chocolatina en la boca.
    En fin, supongo un profesor conoce a sus alumnos
    mejor que nadie, aunque alguna sorpresilla te lleves.

    Me gusta

  5. No se tú, pero hacerse la dramática y teatrera es una “jartá” de fácil si lo que quieres es que te quiten el cero. ¿Qué perdía ella? Nada, ya dándole la oportunidad de explicarse le dejaste la puerta abierta. Un folio separado, con solo esa pregunta… yo le habría preguntado el tema de nuevo allí delante.
    Hay un dicho que mucha gente sigue al pie de la letra, y dice así “niega, niega, niega, y ante la evidencia sigue negándolo”.
    Saludos

    Me gusta

  6. Yo creo que es satisfizo, pero no sé si lo habré utilizado alguna vez en mi vida.
    Aunque estaría bien: ¿qué tal el partido? Bien, aunque la segunda parte no me satisfizo…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s