¿Examen?… Pero si no avisó

La frase es típica, aunque quizá haya que actualizarla a “¿Examen?… Pero si no avisaste”, porque estamos en época de tuteo olímpico que decía Lasso de la Vega hace ya unos años.
El caso es que antes del puente, avisé a mis alumnos de 2º de ESO de que hoy tendríamos el examen de recuperación. Y hoy, cuando he llegado con mis exámenes bajo el brazo, me he encontrado caras descompuestas, rostros desencajados, voces rotas que clamaban contra la injusticia: “pero si no lo sabía nadie” (bueno, parece que alguien sí porque sabían que había examen antes de que yo dijese nada), “si no lo dijiste”, “ponlo otro día, el que quieras, y verás cómo aprobamos”, “por favor, por favor”… Y yo, que no soy de piedra, he estado a punto de enternecereme, pero resulta que un poco de piedra sí que soy porque me he mostrado firme e imperturbable ante sus súplicas y han hecho el examen. El primer día de clase les expliqué que era un maniático y que una de mis manías es que nunca cambiaba un examen de fecha porque no me parece justo ni serio.
Claro que uno se queda con la duda de si no habrá ido demasiado lejos, de si no habrá roto los difíciles cabos de una buena relación con los alumnos, de si no pasará a la categoría de profesores inhumanos y crueles (por ponerlo en suave).
Quizá tendría que haberles retrasado el examen y así les podría demostrar que daba igual, que los mismos que hayan suspendido el de hoy suspenderían también el próximo. ¿Cómo explicarles que no es crueldad, sino seriedad, que no disfruto suspendiéndoles, sino que prefiero darles estos pequeños palos antes de que venga la vida con los suyos, más contundentes?
¿Se apuntarán en la agenda el próximo examen? ¿Me habré pasado tres pueblos? ¿Debería darles otra oportunidad?

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9 comentarios en “¿Examen?… Pero si no avisó

  1. Hola.
    Te entiendo perfectamente. Yo también soy profesora de secundaria.
    Y, si quieres mi opinión… creo que no te has pasado tres pueblos. Creo que los chicos cada vez se toman todo más a broma, no se dan cuenta de que están en un instituto y que se viene a trabajar. A mi cuando entro por la puerta me dicen: ¿hoy nos dejas jugar? y se me cae la cara al suelo. Pero bueno… donde creen que están? Lo mismo sucede con fechas de trabajos, examenes, etc. Eso sí, a la hora de exigirte que corrijas rápido ahí si que no tienen piedad alguna. Haz la prueba de poner a uno de ellos de profesor, y verás lo crueles que son unos con otros. O fijate como gritan cuando un compañero hace un ejercicio mal que a otros les parece sencillo. No hay piedad en su mundo. Simplemente nos camelan, nos engañan, se ríen de nosotros con las artimañas propias de su “oficio”. Hace muy poco yo también estaba en esos pupitres haciendo de las mías, y precisamente por sabermelas todas, no se me ablanda el corazón fácilmente. Piensa que además, ya tienen las cosas fáciles ahí fuera. En casa ya no se les exige nada y se han erigido en los dueños del mundo. Nadie les tose. Así que algo hay que inculcarles en clase, aunque sea el simple hecho de que si la fecha estaba puesta, puesta está y hay que cumplir. Pero bueno, no me hagas ni caso porque deberías verme a mi por un agujerito… para blandas yo! en primero se me cae la baba y al final me acaban tomando el pelo y todo lo que quieren. ¡qué profesión señor!
    mucho animo compañero.
    wen

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  2. Por cierto, acabo de leer el apartado “sobre mi” de tu blog y es curioso… profe de lengua!! como yo!! y también aprobé en 2006. Solo que yo me presenté en C y León. En fin… espero que hablemos a menudo.
    un abrazo

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  3. Jejeje, si es que hay cosas que nunca cambian! Pobres!! Los que ya hemos pasado por el cole, contamos con la experiencia de saber que no cuela ni de broma, angelitos!! (bueno, cuela raras veces)
    Vamos, te aseguro que mañana, que mañana! dentro de 1 hora ni se acuerdan del examen!! y tú comiendote la cabeza pensando en lo despiadado que eres… pobre! A lo mejor alguno hubiese estudiado más, pero así se ponen las pilas, no?
    Ánimo fenómeno!

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  4. Yo no entiendo mucho de educación, pero un principio que me parece básico es que lo que se dice hay que cumplirlo. Y me parece que es más importante que aprendan eso a que aprendan las aspiradas en griego… ¿O cómo era?

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  5. Pues fíjate que eso mismo me pasó a mí ayer por la tarde… Pero como son los de mi tutoría y de los dos segundos que tengo es el que mejor se porta… pues bueno, que se lo cambié y hoy hemos repasado y el examen el jueves.
    Y para rematarlo, como una es tonta, les he dicho que les haré un pre-examen de recuperación con la condición de que estudien. Eso sí, para asegurarme de que lo hacen, les he dicho que el que no me saque un mínimo de 4 en el pre-examen se queda sin hacer el de recuperación 😉
    ¡Qué yo también tengo que estudiar para las opos!
    No sé, a veces pienso que me toman el pelo y que me lo dejo tomar, ¡qué le voy a hacer! A mí, depende de quien me ponga la cara de ‘cordero degollado’…
    Bueno, tú no te agobies ni pienses demasiado. Ellos no lo harán 😉

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  6. –Confieso: fisgo a menudo–
    Bienaventurados los profes con plaza porque ya no tendréis oposición. Desde el otro lado de la trinchera (recién licenciada, estudiando ya, con muchas ganas de trabajar) se te lee, envidia y admira. Un besuco. Viru =)

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  7. Yo por lo general tampoco les cambio la fecha de examen, ni siquiera el otro día que tuve que ir al médico y lo sabía de antemano, pero pensé que para el profe que me sustituyera sería mejor pasar la hora con un examen que lidiando con ellos.

    Me está gustando mucho tu blog, me identifico con todo jeje… ¿¿Por qué será?? Ah, menos con lo de que seas funcionario, yo todavía no, snif!!

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  8. Muy interesante tu blog. Realmente no te pasaste ni un ápice pero yo habría hecho lo siguiente:

    Hacerles el exámen ese día y acordar una fecha para otro exámen (la que ellos decían de mover el exámen). Ese día les “repites” el exámen (con preguntas distintas) y les demuestras que por retrasar el examen no iban a aprobar más.

    Saludos!

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  9. Hola, Eduardo. Buen blog. Es una pena que los chavales tengan que sufrir las consecuencias de la falta de exigencia de sus padres. Parecen muy majetes y progres y sus hijos se quedan en la cuneta. Tú sigue tratándoles con justicia, como a hombres y mujeres hechos y derechos y algunos responderán y aprenderán que la vida es otra cosa. Aunque tú no lo veas. Necesitamos profesores así. P.D.- Cuando un profesor cambiaba el examen; presionado por la turba; al alumno que sí estudia le fastidia muchísimo, pues ya no puede centrarse en el siguiente y tiene que seguir repasando aquel. Un abrazo

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