Lágrimas de cocodrilo

Ayer llegué a dar clase a mi tutoría y según entré por la puerta, en un arrebato preadolescente y sin venir a cuento, empezaron a corear mi nombre… La raya entre la confianza y el amiguismo les es tan invisible que a veces están al otro lado sin saberlo, pero además, ayer no era el mejor momento: llegaba con exámenes corregidos.
Bastó una mirada (bueno, ya me gustaría: dos miradas) para que se hiciera cierto silencio, después con mirada adusta y un breve y brusco susurro fui enviando a su sitio a todos aquellos que se acercaban con la feliz intención de decirte que por fin han hecho las actividades, que les han quitado el estuche, que se quieren cambiar de sitio… Ya nos vamos conociendo y empezaron a darse cuenta de que no estaba el horno para demasiados bollos. Una vez callados, me agaché y cogí un papel que había en el suelo. Ya nos vamos conociendo y tres o cuatro se agacharon y cogieron otros cuantos papeles. Recuperado el silencio les miré durante unos segundos, tensando la cuerda de la inquietud, y empecé a hablar, con voz baja y queda, de lo disgustado que estaba con los resultados de los últimos exámenes.
No me gusta echar la “charla” después de corregir unos exámenes, pero me parece que a mitad de curso es bueno un cierto parón y que recapacitemos todos, porque ha sido el peor examen de todo el año. Les hice ver que no sólo les culpaba a ellos, sino que yo también me sentía responsable (si de 23 exámenes la nota más alta es un 7, algo está pasando) y les saqué a colación, parafraseándolo,aquello de Marco Aurelio a Cómodo en Gladiator: “vuestro fracaso como alumnos es mi fracaso como profesor”.
Empecé a repartir los exámenes, uno a uno, diciendo el nombre en medio de un silencio cortante: muchos acudían con cara de compungidos y expresión de no lo volveré a hacer. Pero esta vez no sólo le había salido mal el examen a los de siempre, sino que también la había salido mala los de nunca: X., que no suele bajar del 8, no había llegado al 5. Cuando le di el examen asumió el golpe con una sonrisa. Mientras iba a su sitio respondía a las miradas y a los susurros interrogadores enseñándoles la nota porque el nudo de la garganta empezaba a hacerse demasiado fuerte. Ya en su sitio, empezaron a brotar lágrimas mal contenidas y las lágrimas tienen algo de contagioso. También le afloraron, aunque en menor medida, aY., que después de todo su esfuerzo ha vuelto a sacar un dos. Y me duele de veras, porque sé que está poniendo toda la carne en el asador,…
Durante el resto de la clase corregimos el examen entre un silencio sepulcral y unas cuantas lágrimas.
Al acabar la clase, casi sin venir a cuento, se le contagió la llorera a Z., que además había aprobado: de pronto vio que el mundo se le venía encima, que iba a suspender sin remedio, no sólo lengua, sino todas las demás, que por favor por favor la cambiase de sitio…
Y ante tanta lágrima yo casi acabo también contagiado y salí de la clase con la sensación de abandonar el lugar del crimen… Pero, afortunadamente, son lágrimas de cocodrilo: hoy tenía guardia de recreo y quienes pensaba que me habrían jurado odio eterno, en cuanto me han visto, se me han acercado dicharacheras y sonrientes, con su pavo habitual, ynos hemos echado unas risas. Sin embargo, sé que las lágrimas no habrán sido en vano y que en el examen próximo se convertirán en notazas. Ya nos vamos conociendo.

3 comentarios en “Lágrimas de cocodrilo

  1. Yo era de esos que sacaban buenas notas y de vez en cuando la sorpresa: un 3. Lo recuerdo fatal.
    Creo que siempre que pasa eso es porque el examen ha sido difícil (sí, sé que estoy contribuyendo al tópico, pero me temo que es cierto).
    Me alegra ver (o me alegro de ver, no estoy seguro) que los alumnos lloran con sus malas notas. O sea, que debe ser falso el tópico de que como ahora siempre se pasa de curso a los alumnos les da igual suspender.
    Quizá ni la LOE, ni la LOGSE, ni la madre que los parió, sean realmente los enenmigos. El enemigo tal vez hay que buscarlo en los padres despreocupados y los “profes” acomodados (entre los que sé, de muy buena tinta, que tú no te encuentras).
    Mucho ánimo profe, pero es que se ha “pasao”.

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  2. ¡Enhorabuena! Hoy he decubierto tu página por casualidad, en una de esas búsquedas desesperadas de material o de ánimo para seguir, todo vale. Soy opositora; este es mi tercer año. También he dejado un trabajo para dedicarme por entero a la oposición, aunque nunca soy capaz de hacer sólo eso.
    Pero me he emocionado al leer tus archivos. Aunque no lo creas, yo sueño con ese primer día de clase, con conocer a mis futuros alumnos, con conseguir que escuchen en silencio para qué sirve la lengua, con escuchar capítulos de su vida y poder hacer algo por quien lo necesite que, normalmente, son todos. Porque, como tú, pienso que algo se puede hacer y que no estoy dispuesta a quedarme de brazos cruzados.
    El caso es que no sé si esto llegará algún día. Se que no es lo correcto, pero no pienso en aprobar. A veces creo que no caben más cosas en mi cabeza; o que sé mucho de algo, pero poco de todo. No me da miedo el tribunal. He descubierto que, efectivamente, somos casi iguales; que ellos también pasaron por esto algún día, no hace tanto. Mi problema es que no confío demasiado en mí misma; siempre he pensado que me queda mucho por aprender así que, ante una oposición, mucho más. ¿Cómo puedo decir que he acabado de estudiar? Nunca se acaba, aparte de que todavía me faltan unos cuantos temas.
    En fin, sólo quería felicitarte por tu blog, por tu aprobado y, sobre todo, por tu ilusión y tus ganas. ¡Que no todo es el dinero y las vacaciones!

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  3. Belén,
    muchísimas gracias por tu comentario y muchísimo ánimo.
    Tienes todos los síntomas del opositor: efectivamente nunca sabe uno lo que sabe hasta que se pone a demostrarlo. Si estás convencida de que no vas a aprobar tienes todas las papeletas de conseguir tu objetivo: no aprobar. Uno de los mejores consejos que me dieron cuando me estaba preparando era “que te suspendan ellos”. Es decir, que no te suspendas tú antes de tiempo.
    Tengo algo de material para la oposición colgado en la página de mi instituto, por si te sirve.

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