Curso de funcionario modelo

Dentro de apenas cinco minutos tengo que salir disparado hacia el CAP (Centro de Atención al Profesorado, creo) de Ciudad Lineal para asistir al curso que tenemos que hacer obligatoriamente todos los funcionarios en prácticas.
Llevamos ya dos sesiones y he de reconocer que, aunque tenía la sensación de que no me iba a aportar nada, algo sí que estoy aprendiendo: a comprender mejor a mis alumnos.
Voy allí por obligación, sin ninguna gana porque me parece que las tardes de los martes y jueves pueden cundir más en otros menesteres. Sin embargo, quien imparte el curso va con toda la buena intención del mundo, dispuesto a abrirnos los ojos y mientras a mí la sesión se me hace una eternidad, a él se le va en un suspiro y no le da tiempo a dar todo lo que tenía previsto. Me siento al final de la clase (a la extrema izquierda) y nunca pregunto o intervengo por voluntad propia. El otro día he de confesar que estuve jugando con el compañero… En fin, que me pasa exactamente lo mismo que les pasa a la inmensa mayoría de mis alumnos, que no comprenden mi interés y mi pasión por la lengua, que si fuese por ellos estarían echándose una partidita a la play, que se preguntan continuamente ¿y esto para que sirve?…
De todas formas, algo siempre se aprende. Por ejemplo, el otro día tuvimos una sesión sobre dinámicas de grupo y lo que saqué en claro es que si vas por la calle y quieres que no te atraquen, lo único que tienes que hacer es pasear con las manos en el bolsillo. El dinamizador aseguraba que daba igual la zona por la que uno deambulase y que es un método efectivo en el 100% de los casos… Habrá que probarlo, pero en otro momento que ahora tengo que salir corriendo porque no me gustaría llegar tarde a clase y que el profe me mire mal (vaya, igualito que mis alumnos).

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2 comentarios en “Curso de funcionario modelo

  1. A veces olvidamos que también fuimos alumnos, adolescentes, etc. Lo de alumno aún me pilla cerca, por eso no me enfado cuando veo a mis alumnos cuchichear o mandarse notitas, hace un año era yo la que estaba en clase aunque fuera en la universidad. Pero sí me ocurre con la adolescencia. En ocasiones, cuando mi hermano de 15 años se subleva, me da risa, pero hoy me has hecho recordar que quizá en algún momento fui así, y no hace tanto…

    Saludos desde Murcia

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  2. Fíjate tú que yo también estoy haciendo un curso de oratoria en el CAP de Retiro. Mi curso sí que es interesante. Pero el comentario venía a cuento de que el que dirigió la primera sesión nos explicó exactamente lo contrario sobre los atracos; si tú quieres que te atraquen en una zona conflictiva, no tienes más que ir con las manos en los bolsillos. Si las llevas sueltas, no te atracan (cien por cien de fiabilidad, nos decía). Se ve que hay escuelas.

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