NAVIDÍSIMAS FELICIDADES

–Hay muchas cosas que podían haberme hecho muy bien y que no he aprovechado, me atrevo a decir –replicó el sobrino–, entre ellas la Navidad. Mas estoy seguro de que siempre, al llegar esta época, he pensado en la Navidad, aparte la veneración debida a su nombre sagrado y a su origen, como en una agradable época de cariño, de perdón y de caridad; el único día, en el largo almanaque del año, en que hombres y mujeres parecen estar de acuerdo para abrir sus corazones libremente y para considerar a sus inferiores como verdaderos compañeros de viaje en el camino de la tumba y no otra raza de criaturas con destino diferente.
Así, pues, tío, aunque tal fiesta nunca ha puesto una moneda de oro o de plata en mi bolsillo, creo que me ha hecho bien y que me hará bien, y digo: ¡Bendita sea!

Éstas son las palabras que pronuncia el sobrino de Scrooge en Canción de Navidad de Charles Dickens, que he leído recientemente por primera vez (mientras leía el libro iba recordando la película de dibujos animados que ponían hace años todas las navidades). La verdad es que me duele que cada vez haya más gente que “odie” la Navidad, pero no por los mismos motivos avarientos del viejo Scrooge, sino porque la Navidad se va convirtiendo en una fiesta de haber quién gasta más. Sin embargo, incluso para quien no crea, la Navidad sigue teniendo algo de mágico, porque a todo el mundo le gusta reunirse con la familia y tratar de ser mejor persona.
La Navidad es uno de los cuentos más hermosos del mundo: un Dios que enloquece de amor por las criaturas y renuncia a su trono celestial para pasar hambre, frío y dolor con tal de poder redimir a los hombres… Por eso sorprende que haya quien se ofenda por la presencia de un belén, como si fuese una manifestación agresiva de religiosidad. Sin embargo, no en todas partes es así y durante la semana pasada ha estado expuesto en mi clase del instituto un pequeño belén: precisamente, la chica musulmana que tengo en mi curso ha sido de las más entusiastas con la idea y ha colaborado encantada deselvonviendo y poniendo las figuras. A pesar de que la puerta de la clase quedaba habitualmente sin cerrar, el belén no ha sufrido ningún cambio significativo, salvo la aparición en la cuna del Niño Jesús de un biberoncito que habían conseguido unas alumnas no sé dónde.
En fin, de lo que se trata ahora es de no conformarse con ser bueno un par de días al año, sino de intentarlo los 365.
Y ya que estamos, quiero aprovechar para felicitaros la Navidad a cuantos os pasáis u os habéis pasado por este blog: bianca, que fue quien primero dejó un comentario; Maite, que tanto me animó a seguir; Selma, con su continuo apoyo para sacar la oposición; Juan y Artemi, primero alumno y ahora amigo y maestro; Gonzalo, mucho más que un pediatra humanista; Antonio, el amigo que me deparó la oposición; Rosana, Juan Diego, Anglo, Harlan y Maevee, opositores o futuros opositores; Nacho, que me enseñó lo que era un blog hace cuatro años y no le hice caso hasta ahora; keepwalking, una de las comentadoras más asiduas; Lou Cai, el amigo que vino de Artemi; J.D., Cuarzo-rosa, Satsu, tic-tac, MB, Qendra, Gustavo-Adolfo Azorín, Sara, Yolanda,… y tantos otros que os pasáis por aquí sin comentarios (el blog ha tenido ya 2702 visitantes). A todos, NAVIDÍSIMAS FELICIDADES.
Este fue el belén que pusimos en clase:

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Carta al Rey

No todo lo que leo últimamente me está entusiasmando tanto como pudiera parecer. El libro que leí antes del de Cometas en el cielo fue Carta al Rey de Tonke Dragt porque me lo había recomendado encarecidamente un amigo y porque lo había visto muy bien considerado en http://www.bienvenidosalafiesta.com, blog de literatura infantil y juvenil realmente interesante. Por lo visto el libro recibió en 2004 el “Griffel der Griffels” (el Premio de los Premios), que lo reconoce como el mejor libro infantil de los Países Bajos de los últimos 50 años.
Probablemente el problema sea mío, por haber leído el libro como libro a secas, no como libro infantil, pero es que me parece que hay libros aparentemente infantiles que no tienen nada que envidiar a las grandes novelas para “adultos”. Bambi, de Federico Saltén, por poner un ejemplo.
Uno de los problemas de Carta al Rey es que todo es muy previsible y desde el primer instante sabes que el protagonista, por muy mal que parezca que lo va a pasar, va a salir victorioso de todas las aventuras en las que se vea envuelto y va a cumplir su “difícil” misión que consiste en hacer llegar una carta de vital importancia al rey del país vecino… El contenido de la carta, secretísimo y delicadísimo, se deja adivinar a mitad de novela y resulta chocante que el protagonista no lo confíe a quienes demuestran ser fieles servidores del rey.
Otro problema, aunque insisto en que quizá se traten de problemas míos, es el nombre de los protagonistas y lugares: el famoso caballero Ristridín tiene un nombre un tanto ridículo para un caballero tan valiente, Tiuri tampoco parece nombre de héroe y menos todavía Piak, amigo del protagonista. En cuanto a los lugares, no conseguí acabar el libro sin que se me empalagase la lengua cada vez que leía el reino de Unawen o el de Dagonaut.
Lo que no quita para que admire sinceramente a Tonke Dragt, capaz de escribir una novela de aventuras de 465 páginas que, en vista de su éxito, debe de encantar al público infantil.
En fin, hoy toca corregir, pero casi no me atrevo por lo que me pueda encontrar. Habrá que tomárselo con calma.

Cometas en el cielo

Hace unos pocos días terminé de leer un libro de Khaled Hosseini, titulado Cometas en el cielo. Aunque me lo había recomendado algún amigo lo empecé con ciertos reparos, entre otras cosas porque pensaba que un escritor afgano me pillaba un poco lejos… pero los prejuicios y reparos cayeron tras las dos primeras páginas y durante una semana me he visto arrastrado a leer casi convulsivamente y me he emocionado casi hasta las lágrimas.
La historia es apasionante y estremecedora y pone al descubierto la miseria del corazón humano, pero también su grandeza. En fin, pongo como botón de muestra, a pesar de que ello pueda acarrearme “las sanciones establecidas en las leyes” por no tener permiso expreso del titular del Copyright, dos pasajes. El primero es la primera página del libro:

“Diciembre de 2001,
Me convertí en lo que hoy soy a los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. Recuerdo el momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, que es posible enterrarlo, no es cierto. porque el pasado se abre paso a zarpazos. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de que llevo los últimos veintiséis años observando a hurtadillas ese callejón desierto.
Mi amigo Rahim Kan me llamó desde Pakistán un día del verano pasado para pedirme que fuera a verlo. De pie en la cocina, con el auricular pegado al oído, yo sabía que no era sólo Rahim Kan quien estaba al otro lado de la línea. Era mi pasado de pecados no expiados. En cuanto colgué, salí a dar un paseo por Spreckels Lake, en la zona norte de Golden Gate Park. El sol de primera hora de la tarde centelleaba en el agua, donde docenas de barcos diminutos navegaban empujados por una brisa vivificante. Levanté la vista y vi un par de cometas rojas con largas colas azules que se elevaban hacia el cielo. Bailaban por encima de los árboles del extremo oeste del parque, por encima de los molinos de viento. Flotaban la una junto a la otra, como un par de ojos que observaran San Francisco, la ciudad que ahora denomino “hogar”. De repente, la voz de Hassan me susurró al oído: “Por ti lo haría mil veces más”. Hassan, el volador de cometas de labio leporino.
Me senté junto a un sauce en un banco del parque y pensé en lo que me había dicho Rahim Kan justo antes de colgar, como si se tratara de una ocurrencia de última hora. “Hay una forma de volver a ser bueno”. Alcé de nuevo la vista en dirección a las cometas gemelas. Pensé en Hassan. Pensé en Baba. En Alí. En Kabul. En la vida que había vivido hasta que llegó el invierno de 1975 y lo cambió todo. Y me convirtió en lo que hoy soy.”

El segundo fragmento es la descripción del encuentro del amor. Amir, el protagonista, tiene que trabajar junto con su padre (Baba) en un mercadillo que funciona los domingos. Allí descubre un día la mirada de una joven que trabaja también en el mercadillo y desde entonces no puede dejar de pensar en ella:

“En Afganistán, yelda es el nombre que recibe la primera noche del mes de Jadi, la primera del invierno y la más larga del año. […] Cuando me hice mayor, leí en mis libros de poesía que yelda era la noche sin estrellas en la que los amantes atormentados se mantenían en vela, soportando la noche interminable, esperando que saliese el sol y con él la llegada de su ser amado. Después de conocer a Soraya Taheri, para mí todas las noches de la semana se convirtieron en yelda. Y cuando llegaba la mañana del domingo, me levantaba de la cama con la cara y los ojos castaños de Soraya Taheri en mi mente. En el autobús de Baba, contaba los kilómetros que faltaban para verla sentada, descalza, vaciando cajas de cartón llenas de enciclopedias amarillentas, con sus blancos talones contrastando con el asfalto y los brazaletes de plata tintineando en sus frágiles muñecas. Pensaba en la sombra que su melena proyectaba en el suelo cuando se separaba de su espalda, por la que caía como una cortina de terciopelo. Soraya. Princesa encontrada en un mercadillo. El sol de la mañana de mi yelda.”

Herrare umanum est (II)

Acabo de terminar de corregir unos exámenes de literatura que he puesto en 4º de ESO (2º de BUP para los que empiezan a ser mayorcitos) y he vuelto a topar con la cruda realidad.
Ya he dicho en algún otro lado que mis alumnos de 4º son excelentes personas, que te dejan dar clase e incluso parecen atentos cuando explicas. Todo es bello y bonito hasta que un día decides poner un examen para comprobar sus conocimientos y crees que el desastre absoluto del examen anterior fue algo pasajero. Un mal día lo tiene cualquiera. Pero corriges el nuevo examen… y no puedes contener las lágrimas que se te escapan, a veces de desesperación, a veces de intentar contener las carcajadas, a veces lloras de risa y a veces ríes de pena.
Quizá estoy exagerando. Por eso dejo aquí las perlas que me han regalado en este último examen (perdón, en este último control temporal acerca de la adquisición de conocimientos por parte de los discentes) en el que preguntaba sobre el Romanticismo, el Realismo y Naturalismo, el Modernismo y la Generación del 98. Sé que al escribir lo siguiente va a quedar en evidencia mi incapacidad como profesor, pero tengo que afrontar la realidad con toda su crudeza y replantearme los objetivos que pretendo conseguir. Se admiten todo tipo de sugerencias que sean una buena alternativa al suicidio.
Se advierte a los filólogos y demás amantes de la literatura española que las siguientes frases pueden herir seriamente su sensibilidad (he de reconocer que mientras escribía esta frase me ha entrado una duda terrible porque no sabía si debía escribir “advertir de que” o “advertir que” y me he puesto a investigar hasta que he encontrado un apasionante artículo en Internet sobre el tema y he elegido “advertir que”).
En fin, basta de preámbulos, aquí van las frasecitas con mis comentarios entre paréntesis. He procurado mantener la ortografía del original, pero alguna vez habré puesto alguna tilde sin querer:

-El modernismo es una época de modernidad en la que escriben sobre temas relacionados con la modernidad (más claro agua… moderna, claro).

-Naturalismo: la acción es más natural que la de Románticismo y ba por lo natural (naturalmente, como su propia naturaleza indica).

-Realismo: también perjudica ala poesía por las poesías la gente ya pensaba mejor y no se acía esas poesías XXXXX (indescifrable) irreales ya sabían cuando era real y cuando irreal (me río yo del surrealismo y todas las vanguardias juntas: esto es poesía en estado puro).

-Generación del 98: El personaje más destacado: es un nombre todo raro (¿En qué autor estaría pensando? ¿Machado, Unamuno, Baroja, Valle-Inclán…? No, me imagino que el nombre “todo raro” debe de ser Azorín).

-Las novelas de Galdos: escribió teatro y una historia narrativa, pero fué conocido por sus poesías líricas y por sus poemas narrativos. Entre sus poemas líricos, el más importante es: La Fortuna de oro y entre sus poemas narrativos destaca: Miau y la más importante Fortunata y Jacinta (No entiendo cómo se les ha podido escapar a los críticos que tras esa aparente prosa galdosiana se esconden poesías líricas y poemas narrativos. De haberlo descubierto antes le habrían dado el premio “Noble”, como lo llama otro en otro examen. También hay un examen más que dice que “Los Episodios Nacionales tienen ritmo y musicalidad”, de hecho creo que se están utilizando los textos para varios libretos de zarzuela. En cuanto a la Fortuna de oro es un título mucho más adecuado que el original, La fontana de oro).

-Realismo: la filosofía se basa en el positivismo, el mayor conocimiento es la esperanza. (Es el problema de faltar a clase y luego pedir los apuntes a alguien con mala letra. Habrá que sacar “esperanza” del asunto para la próxima vez, mientras tanto confiemos en que aprobarán… la “experiencia” es lo último que se pierde).

-Modernismo: Rubén Daría que escribió la Regenta (Di que sí, con un par, a cada uno lo suyo, ya está bien de que Clarín se lleve glorias que no le corresponden).

-Don Álvaro o la fuerza del sino, escrito por el Duque de Olivares (Huy, casi. Era el Duque de Rivas, el de Olivares es de otra historia…).

-El teatro romántico surge después del Romanticismo. En él los poetas escriben teatros con algunos elementos del Romanticismo (durante el Romanticismo lo que se escribía era “teatros” neoclásicos, en el Neoclasicismo “teatros” barrocos y así sucesivamente).

-Bécquer: nacio en Sevilla catedrático y murio en Madrid. En el reinado de Fernando VII se ordeno matarle con lo que huyó a Inglaterra, regresó el año 1934 y se dedicó especialmente a la política y la literatura. (Así se rescribe la historia, pero me estremezco al pensar qué habré dicho en clase para nacer a Bécquer catedrático y para otorgarle tan larga vida. Quizá lo que regresó de Inglaterra, donde Bécquer nunca estuvo, fue su fantasma).

-El modernismo: es una época que como la propia palabra dice es más moderna y la gente escribe mejor, es un estilo que biene de hispanoamérica. (Es increíble la fuerza con que pervive el mito del eterno progreso: como es una época más moderna la gente escribe mejor: no hay más que leer la frase en cuestión para certificarlo).

-Las leyendas de Bécquer: tratan de 28 textos que se publicaron en artículos de periódicos (De hecho hay gente que dice que esos 28 textos se aparecen la noche de las ánimas a organistas ciegos que van en busca del miserere que se esconde en los rayos de luna).

-Los autores más conocidos de la poesía romántica son Becquér y Gandas […]. Gandas fue otro poeta que se escapo de España. al querer matarlo Fernando VII y fue a Alemania donde sigío el Romántecismo y le trajeron en 1856 el y más Poetas. Nació en 1843 y murió en Madrid 1920 tras ser elegido gobernador de Alemania. Sus obras más conocidas son el Barco del pirata. [Al final del examen se hace el siguiente añadido] Gandas. Al venir le dieron el de la RAE pero se lo quitarón. (En tres palabras, im presio nante: debería ser portada en los periódicos: se describe un nuevo poeta romántico, llamado Gandas, probablemente descendiente de Gandalf el Gris, aunque creo adivinar que es un híbrido de Espronceda, Galdós y algo del Duque de Rivas. Sin embargo, me despista lo de que fuese elegido gobernador de Alemania. Después de mucho pensar creo que se refiere a que fue miembro de la Real Academia. Lo que tampoco tengo claro es la hermenéutica de la última frase: “Al venir le dieron el de la RAE pero se lo quitarón”… No sé muy bien qué fue lo que le dieron de la RAE, porque la frase anterior es “Becquér su tema fue dado por la poesía romántica del Andaluz y por la poesía Alemana”… ¿Fue el tema de la RAE lo que le dieron a Gandas y algunos desaprensivos le “quitarón” ese mismo “tema”? A todo esto, que al pobre “Becquér” le hayan cambiado la tilde de sitio es un asunto totalmente baladí, porque por lo menos lleva tilde).

Si has llegado hasta aquí sin un esbozo de lágrima o de sonrisa es que no tienes sentimientos. Alguno tal vez piense que me lo invento. Aquí dejo una prueba gráfica como botón de muestra para que se vea que, más bien, me quedo corto: