Hamlet: saber o no saber

Da gusto dar clase al grupo de 4º de ESO. Te pones a explicar cualquier tema, emocionado, y te escuchan atentos y en silencio. Quizá sea un espejismo, quizá lo que ocurre es que tienen sueño porque la mayoría de las horas de clase las tenemos a las 8.30 de la madrugada y todavía no han conseguido encender su disco duro, pero uno tiene derecho a hacerse sus ilusiones, a pensar que es porque están disfrutando de tu asignatura y a creer que el jueves les resulta un día especialmente duro porque no tienen clase de lengua.
Es verdad que al principio se reían por lo bajo (y por lo no tan bajo) cuando te veían temblar de emoción al explicar el funcionamiento y complicado engranaje de la maquinaria lingüística. También es cierto que L. apenas podía contener la risa mientras les recitabas, con el alma en un puño, “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Pero ahora, tal vez porque se hayan acostumbrado, escuchan atentos y silenciosos mis divagaciones lingüísticas y extralingüísticas. Ahora acabamos las clases con alguien, L. incluida, que sale a recitar una poesía, sin papeles, de memoria, aunque de momento sin mucha emoción. O empezamos con un cuento breve de la antología Dos veces cuento de Joseluís González.
Sin embargo, a veces, te llevas sorpresas que casi son disgustos. El otro día a cuenta de no sé muy bien qué, mencioné a Hamlet. ¿Hamlet? Vi caras de extrañeza. “Sabéis quién es Hamlet, ¿verdad?”. Rostros inexpresivos. Y uno a uno fui preguntando, para cerciorarme de que mis sentidos me engañaban.
Topé con la cruda realidad. Por fin, E. dijo que le sonaba que era una obra de teatro. ¡Perfecto! ¡Efectivamente, es una obra de teatro! ¿Y quién es su autor?… De momento no se puede decir que Shakespeare tenga muchos fans en este grupo. Aunque es cierto que cuando les dije el nombre del autor les sonaba de algo.
Para intentar ir rellenando la “laguna” empecé a contarles el argumento de Hamlet, el héroe de la duda, un tipo cuyo padre, rey de Dinamarca, ha muerto en extrañas circunstancias y, poco tiempo después, la madre de Hamlet se ha casado con el hermano de su difunto esposo… Una extraña aparición le revela a Hamlet que el asesino de su padre es precisamente el actual marido de su madre…
-¡Ah! -ha exclamado alguien, con cara de quien acaba de reconocer a un antiguo conocido-. Como en Los Simpsons
Sí, justo como en Los Simpsons. Menos mal que nos queda el bueno de Hommer para mantener encendida la llama cultural. Saber o no saber, ésa es la cuestión.

2 comentarios en “Hamlet: saber o no saber

  1. No tengo página web. Me ha dado una gran alegría que utilces Dos veces cuento en elaula, Eduardo. Y que leas poemas en clase es un acierto. ¿Por qué no transmites tu experiencia a más docentes? La mejor manera de enseñar Literatura es leer.Y Hamlet…Me recuerdas a mí hace unos años. No pinches. la vida necesita gente como tú.(Este comentarioes personal.Nomerece lapena airearlo en la red. Pero como quieras.

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  2. Joseluís, qué alegría reencontrarte por aquí. Sigo recordando alguna que otra conversación que tuvimos en alguna que otra cafetería pamplonesa. De momento no he pinchado, pero cualquiera sabe. Y hay en algo en lo que no estoy de acuerdo contigo: tu comentario merece ser aireado por la red.
    ¿Para cuándo la segunda antología de “Dos veces cuento”?

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