El dictado será otro día

Ha pasado ya una semana de clases normales en el instituto… y, de momento, no sólo sobrevivo, sino que me lo estoy pasando en grande.
El problema es que quizá a veces estoy arriesgando demasiado y haciendo todo aquello que uno no debe hacer el primer mes de clase y me temo que, aunque ahora me comen en la mano, dentro de poco acabarán comiéndome la mano. Da igual, procuraré disfrutar de estos momentos. Les he leído a los de 2º y 4º de ESO el cuento “Un hombre del sur” de Relatos de lo inesperado de Roald Dhal (lo han escuchado en un silencio sobrecogedor y eso que la lectura ha durado cerca de 20 minutos), me he emocionado casi hasta las lágrimas, no puedo evitarlo, al hablarles de la lengua, sonrío de vez en cuando…
Tal vez la clase más complicada hasta ahora haya sido la primera clase con el grupo de refuerzo de lengua de primero de ESO, en el que se me juntan cerca de quince alumnos, la mayoría gitanos, de lo “mejorcito” de cada clase.
Conseguir llegar hasta el aula donde imparto la clase fue una pequeña odisea. Meterles dentro y dejar fuera a los que se querían apuntar a la fiesta me llevó también un tiempo.
Una vez dentro de la clase no parecía posible que dejasen de hablar (eso sí, de cosas de lo más profundo: “¿quién es el cerdo que se ha tirado un pedo?”) y allí aguanté el tirón, en silencio, mirándoles serio, pero no amenazante (“¿qué pasa profe, nos va a hipnotizar?”, “bueno, di algo, que esto es un rollo”)… Al cabo de un rato empecé a hablar, bajo y despacio. Tuve que repetir el comienzo dos o tres veces. Les dije que les iba a contar mi vida y empecé a hacerlo… Cada vez que hablaban, me callaba y tardaba un rato en volver a empezar: “venga, profe, sigue”, “perdonad, es que pienso despacio y me cuesta concentrarme, por eso me han mandado a refuerzo de lengua”.
Para mi sorpresa empezaron a callarse. “…Y luego estudié filología clásica, latín y griego…”, “¿y sabes griego, profe?”, “no me llamo profe, me llamo Eduardo, y sí, sé griego”, “¿y cómo se escribiría mi nombre?”. Y puse en la pizarra su nombre en griego. “¿Y el mío?”. También. Y seguí con mi vida. “…Pues el sábado pasado se casó mi hermana”. Vaya, bingo, les encantan, sobre todo a ellas, las bodas. “¿Y puedo contar yo mi vida?”, “sí, pero espérate a que acabe yo”.
Y después M. nos contó su vida, precisamente M. que era quien más guerra había estado dando. Y resulta que sabe muy bien lo que le pasa y dónde está el origen de su actual situación: “yo era muy buena estudiosa, pero luego me junté con una amiga que era mala y me volví muy vaga y tuve un profe de esos que no escuchan (ah sí, vale, muy bien y a otra cosa)”… Antes de lo que creía sonó el timbre del final de la clase.
Me temo que los primeros días el refuerzo de lengua va a consistir en practicar la expresión oral. No vamos mal si consiguen respetar los turnos de palabra y escuchar a quien habla. Cuando nos entendamos les pasaré el dictado que me había preparado para ese primer día. No hay prisa, lo primero es hacer posible la comunicación.

3 comentarios en “El dictado será otro día

  1. Iba a escribirte de un modo más personal, por correo electrónico, pero supuse que te haría ilusión saber que alguien te lee porque le interesas tú y no(sólo)lo que dices. Y he añadido el “sólo” porque, la verdad, no pude evitarlo: he dsfrutado con la lectura. Como profe, y como degustador de literatura. Y a partir de ahora, es posible que como adicto a tu blog (quién sabe).
    A propósito, creo que se me ha pegado tu estilillo al contestarte: ¿será bueno?
    AAG!!

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  2. Sencillamente ¡estupendo!. Eres un bálsamo tranquilizador para futuros interinos. Te lo aseguro. Además, siempre he pensado que es importante que los alumnos conozcan a la persona que tienen delante, su vida, sus inquietudes, sus deseos…para que así también ellos se dejen conocer. Pues de otro modo no entiendo la comunicación que se pretende en las clases de lengua. La gente sin confianza y sin conocer al otro, más a estas edades, no se atreve a decir cosas sensatas delante de sus compañeros por temor a parecer “inteligente”. Creo que los tiempos no han cambiado en ese sentido.
    Me gusta mucho tu espacio.¡No nos faltes!

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  3. Hola, excelente blog.

    Al leer a profes que como tú, Eduardo, tienen tanta pasión por la docencia y el anhelo de ver a los chicos superarse, no hace menos que llenarme de dicha, y sembrame esperanzas de que el mundo pueda si no arreglarse al menos dejar de desarreglarse.

    Un saludo y muchos ánimos.

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