Primeras impresiones

Después de más de un mes desconectado, como si todavía estuviese en pleno siglo XX, vuelvo a la carga con energías renovadas.
Durante agosto me he olvidado tanto de la oposición que no me acordaba de qué papeles tenía que rellenar ni dónde había que entregarlos. Esta mañana ya he puesto un poco en orden las ideas y después de las correspondientes colas y de escribir en cinco sitios diferente todos mis datos personales, creo que no me he dejado nada en el tintero para ser un funcionario en prácticas como la comunidad manda.
Ayer estuve en “mi” instituto. Me sentía como quizá se sentía Alicia al entrar en el país de las maravillas, sabiendo que no todas las maravillas son buenas.
Sin embargo, hasta ahora me he encontrado sólo con maravillas de las buenas. Después de saludar al jefe de estudios subí a la sala de profesores y empecé a conocer gente. Gente de sonrisa y carcajada, acogedora y amable, capaz de hacer de cicerone por los rincones del instituto y de desentrañarte sus secretos (los del instituto y los suyos). En general, el comentario es unánime: “éste es un buen instituto, pero…”. El “pero” es que hay demasiados alumnos conflictivos, muchos de ellos de raza gitana, con ninguna gana de aprender… Me temo que tengo que hacer un curso acelerado de “gitanología”, porque hasta ahora mi trato con los gitanos ha sido escaso y tangencial. Sé que el problema estriba en que su cultura es diferente y que, por tanto, ha de ser también diferente el planteamiento de la enseñanza…, pero sé poco más, así que agradeceré cualquier tipo de sugerencia.
Mañana hay una reunión con profes nuevos y el jueves por la mañana es el claustro y la distribución de las clases. Esta distribución se puede hacer, dentro de cada departamento, de dos maneras: por acuerdo general o, si no se llega un acuerdo, por el método de la “rueda”, en el que se va eligiendo curso y clase por orden de antigüedad. Tendré que emplearme a fondo para que triunfe el acuerdo, porque en la “rueda” saldría claramente perjudicado. Eso sí, no me cabe ninguna duda de que alguno de los cursos conflictivos me va a tocar y la verdad es que no me importa, porque de todo se aprende.
Además, según me han comentado algunos, lo mejor del instituto es el ambiente entre los profesores, y por lo que he visto hasta ahora es cierto: en distintos momentos de la mañana me he ido a tomar un café y una cerveza y las dos veces he salido del bar sin pagar porque ya se había adelantado alguien “sibilinamente” para pagar lo de todos. Durante esas conversaciones no han salido a relucir críticas contra los “jefes”, ni se ha hablado mal de otros compañeros. Quizá sólo sea un espejismo, quizá dentro de una semana esté desenterrada el hacha de guerra, pero prefiero pensar que la vida es cuento y que el país de las maravillas existe, como también pienso que debe de existir la terrible reina de corazones y que, en algún momento, habrá que hacerla frente.

Un comentario en “Primeras impresiones

  1. Te deseo toda la suerte del mundo en esta nueva etapa que comienzas y no te asustes porque esos alumnos conflictivos, al final, son de los que más se aprende y los que más satisfacciones te dan (obviamente, después de haberte provocado a lo largo del curso mil sofocones…).
    Un saludo.

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