SANSACABÓ

Alea iacta est, que diría aquél. Hoy he puesto punto, espero que final, a 10 meses de lo más intenso.
He de reconocer que ayer estaba bastante atacado y que no las tenía todas conmigo: me acosté a la una ajustando detalles de última hora y me he levantado a las 6.20 porque a las 8.00 tenía que estar en Fuenlabrada, a pesar de ser el quinto en el orden de actuación.
He cargado todos los bártulos: portátil, cañón, cuatro o cinco libros de texto, programación, folios en blanco… y pantalla, porque en el instituto sólo proporcionaban tiza, y me he ido con Braulio para allá (Braulio es el nombre de mi coche, un tipo de lo más majo, coreano él, pero no se le nota nada el acento).
De los cinco que nos encerrábamos hoy para la última fase de la oposición, ha habido uno que le ha dicho a la presidenta del tribunal que no se iba a presentar. La presidenta y otra de las vocales han intentado convencerle para que se presentase e hiciese lo que pudiese… Con un tribunal así, la verdad es que da gusto. Nuestro hombre se ha quedado un rato más pensándoselo, pero al final nos ha pedido que informáramos al tribunal de que se iba. Han sido inútiles nuestros ruegos y amenazas para que desistiese y da mucha pena ver cómo alguien se da por vencido justo cuando está a pocos pasos de la meta.
Cuando me ha tocado el turno, una vez más he tenido “suerte” y me ha tocado exponer la unidad didáctica 2, que es de la que más ejercicios y bibliografía tenía preparados… Para empezar, les he dicho que me sentía como quien va a vender miel al colmenero, con el agravante de que el colmenero ya está harto de tanta miel y que por eso les había traído también un poco de queso… Y les he contado el cuento de Alas, que ya puse en otra entrada. No tenía mucho qué ver con el tema, pero era una forma de romper el saque y el hielo y espero que haya funcionado… Así que he salido contento.
Después me he ido a comer a casa de un amigo que vive en Fuenlabrada y que se presentaba a las de griego (¡qué envidia!): él también se había encerrado hoy, pero no estaba muy contento, a pesar de que fue la mejor nota en el anterior examen. De todas formas, estoy seguro de que lo sacará.
Ahora toca esperar hasta el jueves o viernes de la semana que viene, pero uno siente cierto vacío y se pregunta qué va a hacer mañana, si no tiene que estudiar ni programar.

7 comentarios en “SANSACABÓ

  1. Como dices, alea iacta est; así que, lo mejor que puedes hacer es aprovechar estos días para descansar y, si tienes la oportunidad, irte de vacaciones. Lo ideal sería que te olvidaras de TODO hasta que salieran las notas, pero esto no es tan fácil… De hecho, es casi imposible.
    Me alegro de que estés satisfecho con tu examen y deseo que realmente sea el definitivo.
    Un saludo.

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  2. Hola,

    he llegado aquí por casualidad. Puse en el Google “historia sobre las oposiciones de secundaria” y me salió tu blog y he estado leyendo algunos post.

    Acabo de terminar la carrera de periodismo y estoy trabajando en una agencia de noticias nacional. Desde hace unas semanas me estoy pensando hacer las oposiciones que te estas preparando y la verdad es que estoy hecho un lío. Las condiciones cuando te las sacas me parecen muy buenas y si de verdad es lo que deseo, me dedicaré en cuerpo y alma y dejaría la agencia. Se que soy yo el que tengo que decidir, pero algunos consejos de alguien que está inmerso en ello, me vendría de maravilla!

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  3. He llegado a tu blog buscando algun tipo de metáfora para exponer mi defensa de la programación. Esta es la 4ª vez que me presento a las oposiciones pero no consigo conectar con el tribunal soy bastante sosa. Me podrías explicar mejor que es eso del cuento de Alas. Me parece bastante atrevido decirles lo de la miel pero tienes toda la razon del mundo y seguro que no se lo esperaban.

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  4. Sue, perdona la tardanza en responder. El cuento de Alas es de Enrique Anderson Imbert:
    Yo ejercía entonces la Medicina, en Huamahuaca. Una tarde me trajeron a un niño descalabrado: se había caído por el precipicio de un cerro. Cuando, para revisarlo, le quité el poncho, vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:
    -¿Porqué no volaste, mi hijo, al sentirte caer?
    -¿Volar? -me dijo-. ¿Volar, para que la gente se ría de mí?

    Y yo lo utilicé para decir alguna cursilería del tipo de que tenemos que enseñar a volar a los alumnos, sin miedo a lo que opinen los demás. Después les reconocí que aquello era una visión un tanto idealista de la educación, pero que por eso precisamente me había presentado a la oposición de Lengua y Literatura y no a la de matemáticas… Les hizo gracia y a partir de ahí todo fue mucho más fácil. Aunque también es un riesgo, porque lo mismo les caes gordo y piensan que te has pasado de listo.
    La oposición empieza a quedarme en la noche de los tiempos, pero en la página: http://80.37.198.126/w/EduardoAres/RinconOpositor puedes encontrar más expereriencias. Mucho ánimo.

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  5. Hola Eduardo. No soy de Secundaria, sino de Infantil. Este año oposito y me gustaría que fuera la definitiva. Me ronda la idea de intentar inventarme una exposición, utilizando un cuento o historia pero no se si será demasiado arriesgado. Como intuyo que debes ser genial en lo de transmitir historias me gustaría un consejo altruista.

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