Oposita que algo queda

Mañana quedará justo una semana para el examen de la oposición y estoy convencido de que cada día sé menos, de que me he organizado mal, de que necesito un par de meses más…
Empieza a pulular por mi cabeza demasiada gente, todos demasiado importantes, con demasiadas obras, con demasiadas teorías.
Sin saber por qué, de vez en cuando, de entre tanta gente hay datos absurdos que se graban a fuego y que relacionas unos con otros aunque no tengan la más mínima relación.
Por ejemplo, me acuerdo, varias veces al día, de que Galdós nació en 1843 y cuando me acuerdo de eso, me acuerdo de que Quevedo lo hizo en 1580 y de que Martín Nucio fue el primero en hacer una colección de romances y de que Leonor de Córdoba es la primera escritora conocida en lengua española, allá por finales del XIV.
O también ocurre con frecuencia que te quieres acordar de algo y no lo consigues. De repente te acuerdas de La señorita de Trévelez, pero no sabes de quién es, o te acuerdas de Jacinto Grao, pero no sabes a qué movimiento pertenece. Y piensas en qué escribió Juan Goytisolo y no hay manera, en ningún sitio de tu cabeza encuentras las dichosas Señas de identidad.
Lo mejor son las reglas mnemotécnicas absurdas que se te ocurren sobre la marcha: siempre he confundido Gerardo Diego con Jorge Guillén, quizá por el gejogogui, pero ahora ya no dudo de que fue Jorge Guillén quien escribió Cántico, porque es el que también tiene una “n” en el apellido.
Y cuando más desesperado y alicaído estás, para recuperarte, te das una vuelta por los foros de oposiciones de la web, para descubrir que no eres un caso raro, sino, una vez más, de lo más normalito: nadie se acuerda de nada, todo el mundo está estresado, desesperado, arrepentido… y todos, para sentirnos bien con nosotros mismos, creemos tener el síndrome del opositor.
Además, el tribunal no lleva tanto tiempo estudiando como tú, ni son tan malas personas, ni te odian por nada especial… y, por si fuera poco, como decía Santa Teresa de Jesús pensando en el cielo cuando se iba a luchar con los moros junto con su hermano pequeño, después llega uno a ser funcionario “para siempre, para siempre, para siempre…”
La señorita de Trévelez es de Arniches… Creo.

4 comentarios en “Oposita que algo queda

  1. No sabes cuánto te comprendo. Ahora justo hace dos años que yo estaba en tu misma situación: agobiada, desanimada, agotada, con un tremendo lío de autores y obras en mi cabeza y totalmente convencida de que iba a suspender.
    La suerte me favoreció y logré aprobar las Oposiciones (también de Lengua castellana y Literatura).
    No sé si es la primera vez que te presentas. Si es así, te aconsejo que te tranquilices que el examen no es tan tremendo como lo pintan (aunque eso ya es cuentión de percepción personal).
    En todo caso, te deseo toda la suerte del mundo para que logres cumplir tu objetivo y dedicarte a esta profesión tan dura, pero tan bonita y gratificante a la vez.
    Un saludo.

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  2. No sabes lo bien que me va a venir el truco de la “n” de Guillén para no confundirme de nuevo…¿tú no te liabas con “Espadas como labios” y “Entre el clavel y la espada”? Yo se los endiño todos a Alberti y me quedo tan ancha…cual pupilo de 4º de E.S.O.

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