Unos breves de Caperucita

DEPRESIÓN
-Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
Y el lobo se marchó triste y cariacontecido, porque nunca nadie le había dicho cosas tan crueles.

AL GRANO
Aquel día el lobo tenía prisa y mucha hambre. Por eso, cuando se encontró con Caperucita en medio del bosque, decidió devorarla allí mismo, sin tener que montar toda la parafernalia de la abuela y los ojos grandes.

DESPUÉS DE LA AVENTURA
Cuando Caperucita le contó toda la aventura a su madre, ésta confirmó sus más terribles sospechas: aquella niña necesitaba gafas.

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