Caperucita Roja es vida

No sé dónde leí que el cuento de Caperucita Roja es, en el fondo, un resumen de toda vida humana: como en toda vida hay una misión que cumplir (Caperucita tiene que llevar la cesta al lobo), pero esa misión se tiene que asumir libremente (si Caperucita no quiere llevar la cesta o se la come, se acaba el cuento).
Además esa misión siempre está orientada hacia los demás (sin la abuela el cuento no tiene sentido) y para llevarla a cabo hay que superar las dificultades (sin el lobo el cuento no tiene gracia).
Tampoco se puede conseguir coronar con éxito la misión si uno no recibe ayuda: sin el cazador no hay final feliz.
Bueno, pues nada, voy a tomar la cesta y voy a salir ya para el bosque que se me está haciendo tarde y la abuela se va a poner nerviosa.

Unos breves de Caperucita

DEPRESIÓN
-Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
Y el lobo se marchó triste y cariacontecido, porque nunca nadie le había dicho cosas tan crueles.

AL GRANO
Aquel día el lobo tenía prisa y mucha hambre. Por eso, cuando se encontró con Caperucita en medio del bosque, decidió devorarla allí mismo, sin tener que montar toda la parafernalia de la abuela y los ojos grandes.

DESPUÉS DE LA AVENTURA
Cuando Caperucita le contó toda la aventura a su madre, ésta confirmó sus más terribles sospechas: aquella niña necesitaba gafas.

Mafalda y la historia de la literatura

El día D se acerca (la oposición es el 23 de junio) y cada vez me dedico a menos cosas: para descansar no leo cuentos, novela o poesía, ya sólo leo-estudio Breve historia de la literatura española, que tampoco es tan breve.
El otro día cuando iba a empezar a leer, en uno de mis lugares favoritos, resulta que había allí mismo un libro con tiras de Mafalda… y dejé la literatura por un tiempo para disfrutar del ingenioso humor de Quino. Aunque las he leído multitud de veces, me siguen sorprendiendo y estuve un buen rato riéndome por lo bajo, hasta que en una tira Felipe le confiesa a Mafalda que ha estado leyendo angustiado sus historietas porque estaba pensando todo el rato que tenía que ponerse a estudiar… Mafalda le anima a que deje de lamentarse y se ponga a estudiar y Felipe le replica que, por lo menos, le deje disfrutar de su angustia. Y allí me quedé yo, disfrutando de mi angustia, leyendo 20 ó 30 tiras más. Ya estudiaré literatura otro día.

La vida es cuento…

Queda menos de un mes para la oposición de Lengua Castellana y Literatura y quizá no sea el mejor momento para empezar a escribir en un blog.
Pero no sé, quizá lo de escribir no sea tan difícil. Empezaré escribiendo sólo diez minutos cada día, o cada dos días. Poco a poco algún navegante extraviado llegará a esta orilla de la red y me acabará leyendo.
Se empezará a correr el rumor a velocidad cibernética y entonces alguna editorial se dará cuenta de que aquí hay todo un filón, me pagarán una pasta gansa por adquirir los derechos, que aceptaré después de hacer ver que el dinero no es todo para mí. Me podré comprar un ordenador nuevo y dedicar más tiempo a escribir.
El Quijote se quedará a la altura del betún y podré dedicar tres o cuatro horas diarias a escribir. Al cabo de poco más de un año un tal Spielberg me pedirá, por favor, que le deje hacer una película sobre mi blog.
Con esos milloncejos me compraré un piso como Dios manda, sin importarme un ápice la especulación urbanística y empezaré a viajar y a ver el mundo que me queda, que no es poco, tratando de descubrir trozos de paraíso (todo el mundo sabe que después del penoso incidente de la manzana el paraíso explotó y ha quedado algo diseminado, pero todavía es posible encontrar algún que otro lugar intacto).
Alcanzaré fama mundial y las generaciones futaq89qgqt 8uq mcfb wervuqc0wfjcvifbh wyru jv ‘9q3

¡¡¡MIERDA!!! ¡¡SE ME HA VUELTO A COLGAR INTERNET!!